viernes, 31 de julio de 2009

Buen día, aunque hoy no estamos nada complacientes. Os dejo un artículo que me hubiera encantado escribir: «Cuadernos de quejas», de Mariano Fernández Enguita. ¡Venga, profes, que estamos de vacaciones!... Y la neurona se adormece en la placidez... ¿O no? ¿O no te parece importante seguir pensando en ello?...
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Nota: puedes descargarte el Panfleto antipedagógico
He visto, por fin, Déjame entrar. Hasta ahora me había resistido porque tanta recomendación me hacía sospechar...
.....Debe de ser algo que está en mis ojos (en mi mirada) y que probablemente no tenga su correlato objetivo, pero he tenido sensaciones parecidas a cuando leí La soledad de los números primos. Desde mi perspectiva, es la historia de dos monstruos (al igual que ya comenté del libro) pero esta vez, como no quiero que la jefa se enfade, voy a intentar explicar lo que (para mí) significan los relatos de monstruos. Los monstruos, desde mi ombligo, no son personajes negativos, sino seres que viven al margen y, lo que es más importante, sabiendo que son diferentes y sufriendo por ello: Bomarzo, El obsceno pájaro de la noche, el Minotauro (menos mal que después llegó Cortázar y le hizo poeta en Los reyes), Quasimodo...
.....En el caso de Déjame entrar, la soledad de los dos niños se muestra enmarcada en el frío de Suecia y en un ambiente degradado, agresivo y también solitario que se nos muestra a través de pequeños gestos (la mirada de Oskar a su padre cuando éste saca la botella para beber con su amigo, por ejemplo. La propia mirada tristísima del padre...; la conversación de la madre por teléfono -pura histeria-; las conversaciones de los vecinos en el bar; el vecino de los gatos...).
.....Me ha gustado porque narra un encuentro y porque es profundamente evocadora de las búsquedas inquietantes de la infancilescencia...: «¿Quieres que vayamos en serio?», porque la cámara observa y cuenta sin juzgar y porque el director no se «la coge con papel de fumar» (con perdón). Quiero decir, que no utiliza el lenguaje políticamente correcto de «dialogar los conflictos» (creo, incluso, que hay una crítica, sutil, a los psicólogos...). En una sociedad así, donde nadie puede ni quiere protegerte, tienes derecho a devolver el golpe (¿o acaso han olvidado la escena de Quasimodo intentando acogerse «a sagrado» mientras lo linchan?)
.....Si no fuera una película «de vampiros», diría que se trata de una película realista que podría estar firmada por Ken Loach, por ejemplo... No aparecía (o yo no he sabido ver) la Suecia de Ikea (claro que todo pasa en 1982...)
Le digo a la Moni que me voy a apuntar a clases de tango en la Casa de Guadalajara y me dice que bueno, pero que, antes, me de una vuelta por la Excalibur... Con una hermana así no hay quien pueda, de verdad.

jueves, 30 de julio de 2009

El roto ayer y hoy en El País (y dos artículos de economía)

Brasil, Londres y el negocio mayorista empujan el beneficio del Santander
Durante la guerra civil española, Ignacio Lavilla, tío de Paco Ignacio Taibo I, vivió escondido en un armario de la casa. Su delito: haber sido redactor jefe de Avance. El padre de PIT fue encarcelado en 1939. De ahí que:
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«La policía sabe que es policía, sabe que tiene el poder, sabe ejercerlo, sabe que las puertas se le tienen que abrir y que al otro lado de cada puerta hay un rostro desencajado que intenta, inútilmente, reconstruir la calma.
.....La policía no usa nunca el timbre, aun cuando lo haya y esté funcionando.
.....La policía estrella el puño contra la tabla y espera que la tabla no caiga al suelo; pero lo que se cae, al otro lado, es el corazón y el pulso, y las rodillas. Hasta los calcetines de los muchachos se caen al otro lado, cuando se estrella el puño de la policía.
.....Por todo esto, los perseguidos nos acostumbramos a llamar a la puerta con un toquecito liviano, con un suave rasguño, con un repiqueteo de dedos.
.....Con el puño, jamás.
.....Por todo esto, que muchos de ustedes comprenderán de inmediato, mi familia, al igual que miles de españoles, llamos siempre a la puerta con amor».
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.«Están llamando a la puerta», Paco Ignacio Taibo I, en Para parar las aguas del olvido, Gijón, Júcar, 1982.

miércoles, 29 de julio de 2009

Paco Ibáñez en el Châtelet el próximo 22 de octubre 2009 (pincha, pincha...)

La lágrima fue dicha.
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Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.
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¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?
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No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:
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nada es lo mismo.
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Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.
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«Nada es lo mismo», Ángel González, en Grado elemental (1962)

lunes, 27 de julio de 2009

Un poema...
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El momento no es bueno.
Ya se sabe
que los vientos tampoco.
Una tromba de agua arrasa a Cataluña.
La lluvia
no moja desde meses la tierra de Almería.
Aquí, en cambio, los hielos ennegrecen
los frutos
y más allá los huracanes
derriban bosques, y en otro
lugar no tan lejano
un inmenso trigal fue pasto de las llamas.
No vamos a quejarnos por tan pequeña cosa.
No vamos a quejarnos desde ahora por nada.
Desde ahora
somos invulnerables de tanto vulnerados,
insensibles
de haber sentido tanto.
Y si un niño se muere o una ilusión se quiebra
no hay por qué preocuparse:
estamos
perfectamente disculpados.
Son los vientos, los tiempos, las desgracias que corren
como arañas hambrientas sobre nuestra inocencia.
Es el momento este que nos pesa en el pecho
igual que una gran piedra,
y nos inmoviliza.
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En el aire quedaron vestigios de palabras:
—...supervivientes todos de inclinada postura:
sería
preferible
fallecer intentando enderezar los huesos...—

y pasó un aeroplano y ya no se oye nada.
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«El momento este», Ángel González, en Grado elemental (1962)
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... y una recomendación: entrevista a Santiago López Petit

domingo, 26 de julio de 2009

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Hoy, en El país, publican una carta que me parece imprescindible.

sábado, 25 de julio de 2009

Desde la tierrina, me envían esta peli. No digo ya más nada que hasta mañana, gente... (no sé hasta qué hora estarán abiertos vuestros video-clubs. Ejem...). Os recomiendo, también, este artículo de nuestro rasta (ex-rasta, perdón papá) más querido: Miguel Jara
Esta entrada es continuación (explicación o justificación, más bien) de la entrada anterior. La canción que me pone en estado similar a la de la exaltación debida a estupefacientes o amor era (en ese momento) la siguiente. Atención a la música y al tono cuando Nacho empieza a decir eso de «Y tú, sólo tú eres el único culpable...». Es una subida... Subida de subida, vaya. Cada quien que se aplique a una subida en la que se llegue a una cima altísima... Pues tal cual.


Comenzó como un día normal/y acabó en un gran error./Me olvidé primero de ti/y después me olvidé de los dos./Quise tocarte y vi cómo se alzaba el/Mondúber/inmenso entre tú y yo./Tú te habías olvidado de ti/y tal vez eso fue lo peor.//Y ahora puedes marcharte,/casi te oigo decir,/da igual que llegues tarde/porque nadie espera por ti.//(Me sabe mal que te desangres/pero límpialo todo antes de salir./Nadie tiene por qué ensuciarse,/tu basura te pertenece sólo a ti.)//Y tú, sólo tú eres el único culpable,/el cielo presagia una auténtica debacle./Y ven, mi amor, ven, acompáñame al desastre,/y ten, mi amor, ten, éste es el premio que ganaste.//El silencio está ardiendo,/nos asfixia el calor,/no me pidas que te hable/de lo que aún no he tratado con Dios./Y la noche nos alcanzó/entre sangre reseca y sudor,/y quisimos tratar de dormir/un sueño que nunca llegó.//Y mañana jamás se parece/a ese mañana de ayer,/y acabamos hundiéndonos/el uno en el otro otra vez./Y qué voy a hacer contigo,/y qué voy a hacer sin ti,/no hay peor castigo/que ese sin el que no sé vivir.//Y es una vieja historia,/la habrás oído ya,/pero sigue ocurriendo/y no, no son los demás.//Y tú, sólo tú eres el único culpable,/el cielo presagia una auténtica debacle./Y ven, mi amor, ven, acompáñame al desastre,/y ten, mi amor, ten, éste es el premio que ganaste,/y crack, mi amor, crack, vas a dejar de quejarte,/y crees que puedes decidir irte o quedarte,/y plas, miss, plas, plas, a puta no te gana nadie.//Y ahora puedo marcharme,/al fin puedo oírlo,/da igual que llegue tarde/porque nadie, nadie espera por mí.

viernes, 24 de julio de 2009

Mi casa es un cuadrado perfecto y, en medio, justo en lo que viene a ser el centro, una columna con este cartel de García Márquez cuyas manos señalan... el equipo de música. No me había dado cuenta, pero ayer JuliaGtez. vino a casa y de repente, viéndome escuchar música (de Nacho Vegas, por cierto), y muerta de risa, tuvo una revelación: «Eres una yonqui sin droga. ¡Por eso tienes el equipo justo en el centro de tu casa!»
.....Y, me lo crean o no me lo crean (hay cosas que ya sé que no se pueden dar por ciertas ni habiéndolas vivido), después de escribir esta entrada encuentro el siguiente poema de Ángel González que se titula... «Revelación» (en Prosemas o menos, 1985):
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Dios existe en la música.
En el centro
de la polifonía
se abre su reino inmenso y deslumbrante.
Incesante, infinita,
la creación extiende sus fronteras.
¿Qué improbable
constelación
se atrevería a brillar
más allá de sus límites?
Escalas luminosas tienden puentes
de firmamento a firmamento,
fundan el poderío
de la evidencia.
......................Asombro.
Es la verdad:
......................¡Dios existe
en la música!
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(Cuatro compases más, y otra vez solos.)
... lo de la pata en alto sérá para que no le salgan varices, digo yo...
Me arrepiento de tanta inútil queja,
...................................................de tanta
lamentación improcedente.
Son las reglas del juego inapelables
y justifican toda, cualquier pérdida.
Ahora
sólo lo inesperado o lo imposible
podría hacerme llorar:
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una resurrección, ninguna muerte.
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«Epílogo», Ángel González, en Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan (1976)

Ángel, ¿tú sigues siendo rojo?
—Con los años me he vuelto muy conservador: sigo siendo tan rojo como lo era a los veinte años.
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Entrevista de Xuan Bello a Ángel González (Clarín nº 73, enero-febrero 2008)

jueves, 23 de julio de 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

Poesía en el barrio...




JUEVES 23 A LAS 21:30 h.
TAPAS Y FOTOS
C/ Doctor Piga, 7
El López se pone al lado del equipo de música sólo cuando suena Stairway to heaven, de Led Zeppelin, o cuando recita Ángel González. Gato sibarita...
Todos los días lo intento. Lo juro. Todos los días pienso: hoy sí que sí, hoy lo consigo, hoy saco adelante el trabajo [sobre ti. Acerca de ti. Sobre tu poesía...], si no es tan difícil; unir los datos... Seleccionar unos poemas... Pero entonces llegas despacio diciendo algo, no te oigo bien y lo dejas escrito. Y me engolfo... Y así no hay quien pueda... Y se acerca el 30... Y la deixis y el fantasma y la esperanza y el convencimiento y el urbanismo y el otoño y la gravedad. Y me tomo un vino porque no me gusta el Johnny Walker (y, además, suele ser temprano). ¡Salud!
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Si temo
mis imaginaciones,
no es porque vengan de mi fantasía,
sino de la memoria.
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Si me asusta
la muerte,
no es porque la presienta:
es porque la recuerdo.
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Ángel González, en Deixis en fantasma (1992)
Los poetas prudentes,
como las vírgenes —cuando las había—,
no deben separar los ojos
del firmamento.
¡Oh, tú, extranjero osado
que miras a los hombres:
contempla las estrellas!
(El Tiempo, no la Historia.)
Evita
la claridad obscena.
................................(Cave canem.)
Y edifica el misterio.
.................................Sé puro:
no nombres; no ilumines.
Que tu palabra oscura se derrame en la noche
sombría y sin sentido
lo mismo que el momento de tu vida.
..
«ORDEN. (POÉTICA a la que otros se aplican.)», Ángel González, en Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan (1976)
Leo con fascinación Paradoja del interventor. No es una escritura fácil, Gonzalo Hidalgo Bayal se regodea en la perfección de la palabra. Sin embargo, su historia me engancha: la imagen de alguien perdido en una estación de tren, alguien que ha perdido el tren -no un tren: el tren- ejerce sobre mi imaginario un profundo poder. Y voy leyendo la mirada, incrédula y humillada, de un ser abandonado, la repetición de los gestos de poder de los seres «civilizados»: sus insultos, sus golpes, su insolidadirdad, sus burlas, su violencia... Gestos repetidos.
.....Del otro lado, la incomprensión y aceptación -paradoja- del que está fuera...
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«Tanta suciedad en tan poco tiempo, tanta desgracia en tan pocos días y, al mismo tiempo, tanta paciencia, tanta resignación, tanta sumisión a los designios de la providencia, no dejaron de conmover un punto su ánimo o desánimo. Cautivo, pensó, con pies de barro. Tomó la decisión de buscar por los vertederos, entre los escombros, residuos de cosmética, utensilios de afeitar, cuchillas usadas, para despellejarse. Se vio a así mismo revolviendo la basura y le vino a la memoria una antigua definición. El hombre se convierte en lo que busca, la configuración corporal y espiritual de su deseo. Y él iba bajando en la escala de lo deseos y las búsquedad: del interventor a los desperdicios de arrabal»
_______
«Porque el interventor había decidido al fin comprender que la realidad es un arcón con doble fondo, que junto a la realidad de la superficie, generalmente aceptada como normal, hay otra realidad oculta, secreta, subterránea. El interventor había sido arrojado por los dioses a la segunda realidad, la subterránea, como un cadáver con mortaja de viajero, de forastero, incluso de interventor, pero, a la postre, inmóvil, sustraído a la acción«»
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Gonzalo Hidalgo Bayal, Paradoja del interventor, Barcelona, Tusquets, 2006

martes, 21 de julio de 2009

..........ya que tanto insistes
..........en que me lo corte
..........voy a explicarte
y........será la primera y última vez que lo haga
..........por qué llevo el pelo largo
.
..........
llevo el pelo largo
..........porque el ejército estadounidense
..........ofrecía una recompensa
..........de dos dólares
..........por cada cabellera de indio
..........que se le entregara
y........los que la cobraron
..........así como los soldados
y........mandos superiores
..........del ejército estadounidense
..........llevaban el pelo corto
o........muy corto
.
.
..........
llevo el pelo largo
..........porque el ejército franquista
..........en la corrada de la casa en la que nací
..........le rapó la cabeza
..........a una de las mujeres de mi familia
..........cuyo hombre
..........acababa de ser fusilado
..........por negarse a defenestrar
..........niños de pecho republicanos
y........los soldados que le raparon la cabeza
..........así como el resto de las tropas
y........mando superiores
..........del ejército franquista
..........incluido el puto francisco franco
..........llevaban el pelo corto
o........muy corto
.
.
..........
llevo el pelo largo
..........porque en el campo de concentración de mauthausen
..........a los deportados españoles
..........como ramiro santisteban
..........el superviviente octogenario que me lo contó
..........a los deportados españoles
..........una vez a la semana
..........los sábados
..........les hacían lo que entre ellos se conocía
..........como La autopista
..........esto es
..........les rapaban el pelo al cero
..........desde la frente hacia atrás
.
..........
la autopista
.
y........más adelante
..........cuando hitler estaba perdiendo la guerra
..........con ese pelo
..........se forraban las botas de los soldados alemanes
.
..........
con ese pelo
.
y........todos esos soldados alemanes
..........como también los que los sábados colaboran
..........en el mantenimiento de la autopista
..........junto con sus respectivos mandos superiores
..........el hijo de la gran puta del fuhrer a la cabeza
y........junto con el resto del pueblo alemán
..........llevaban el pelo corto
o........muy corto
.
..........
llevo el pelo largo
..........porque en la tercera galería
..........de la cárcel provincial de oviedo
..........los que mandaban en ella los kíes
..........en cierta ocasión me dijeron:
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o........te cortas el pelo tú
o........te lo cortamos nosotros

y........encendieron sus mecheros
.
y........tanto ellos
..........como los funcionarios de prisiones
..........cuyo trabajo consistía precisamente
..........en evitar que se produjeran hechos como este
..........llevaban el pelo corto
o........muy corto
.
.
..........llevo el pelo largo por otra razón también:
.
..........muchas de las mujeres que conozco
..........me aseguran que con él así de largo
..........estoy mucho más guapo
y........aparento muchos menos años
..........de los que en realidad tengo
.
..........
así que en vez de estar dándome la gaita a todas horas
..........con que a ver cuando voy a que me corten el pelo
..........mejor te callabas la puta boca
eh
y........te dejabas
..........crecer el tuyo.
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«La autopista», David González, En las tierras de Goliat, Tenerife, Baile del sol, 2008
«Cuando alguien se encuentra abandonado por todos, ni siquiera reconocido, acorralado por una adversidad anónima y unánime, el mundo deja de tener fronteras, lenguas, nombres, direcciones y teléfonos, documentos, carnés, impresos, solicitudes, el mundo se vuelve estrecha cárcel. Limita la libertad con lo imposible. Cuando se puede ir en cualquier dirección es como si no se pudiera ir en ninguna, la libertad absoluta es una forma de prisión, porque quedarse es cautiverio e irse es obligación», Gonzalo Hidalgo Bayal, Paradoja del interventor, Barcelona, Tusquets, 2006

domingo, 19 de julio de 2009

En un país donde las bicicletas circulan por las casi vacías autopistas
algunos sólo verán atraso, el crisol estreñido de ceniza,
la espuma detergente de los días. Y yo no ignoro las carencias
.........................................................................[dolorosas.
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Habrá que preguntarse no obstante
si no debiera ser celebrado el ritmo lento,
la curvatura perfecta de la tarde,
la precaria medida de lo humano
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«De Cienfuegos a La Habana», Jorge Riechmann, Anciano ya y nonato todavía, Ediciones de Baile del Sol, 2004

sábado, 18 de julio de 2009

Silvio cambia «tenaz» por «feroz» y luego no dice «fugaz» (ahí introduce «tenaz»)... Curioso ¿no? Y lógico. Muy lógico. La percepción de algo feroz no es la de la fugacidad precisamente...

Siempre me han dado miedo (y cada vez me dan más miedo porque es que son muchos...) los que tienen las ideas claras los que, como diría Felisberto, vienen con un solo prejuicio..., los que eliminan la capacidad de reflexión, de pensamiento (de observación, en suma), en un discurso con mayúsculas. Leo hoy, 18 de julio (¡¡¡!!!) en El país digital un reportaje titulado La era del profesor desorientado. Y los comentarios (¿quién me manda? Repetición tras repetición de lo ya sabido). Y mi ojo de correctora (ese oficio nunca se olvida) va a dar en varias tildes mal puestas u omitidas, faltas de expresión, de ortografía... Y, al fin, llego al comentario 98 donde un/una profesor/a de Lengua y literatura (???) dice que su labor no es decirle a un chico que no se «urge la nariz». Y me pregunto: Y si al chico le urge hurgarse la nariz, ¿qué?...
.....O sea: todos cometemos errores, lo malo es cuando la rectificación de ese error se convierte en un dogmatismo autoritario y sin duda. Inseguridad y pobreza cubiertas de autoritarismo: que no se ponga en duda lo que tú sabes que no tienes. Qué pena, con lo rico que es ir aprendiendo...

Felisberteando (ii, hoy)

Cuando Felisberto estuvo en París con una beca (de 1946 a 1949), Caillois gestionó la publicación de algunos de sus textos y le pidió que escribiera una poética de su escritura. Felisberto escribió entonces «Explicación falsa de mis cuentos», publicada a partir de entonces como prólogo de Las Hortensias (uno de sus nouvelles o cuentos largos...). Debe ir en cursiva (lo digo por si alguien lo copia...)

Obligado o traicionado por mí mismo a decir cómo hago mis cuentos, recurriré a explicaciones exteriores a ellos. No son completamente naturales, en el sentido de no intervenir la conciencia. Eso me sería antipático. No son dominados por una teoría de la conciencia. Esto me sería extremadamente antipático. Preferiría decir que esa intervención es misteriosa. Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podría tener porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado: no sé cómo hacer germinar la planta, ni cómo favorecer, ni cuidar su crecimiento; sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía; o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos. Debo cuidar que no ocupe mucho espacio, que no pretenda ser bella o intensa, sino que sea la planta que ella misma está destinada a ser, y ayudarla a que lo sea. Al mismo tiempo ella crecerá de acuerdo a un contemplador al que no hará mucho caso si él quiere sugerirle demasiadas intenciones o grandezas. Si es una planta dueña de sí misma tendrá una poesía natural, desconocida por ella misma. Ella debe ser como una persona que vivirá no sabe cuánto, con necesidades propias, con un orgullo discreto, un poco torpe y que parezca improvisado. Ella misma no conocerá sus leyes, aunque profundamente las tenga y la conciencia no las alcance. No sabrá el grado y la manera en que la conciencia intervendrá, pero en última instancia impondrá su voluntad. Y enseñará a la conciencia a ser desinteresada.
.....Lo más seguro de todo es que yo no sé cómo hago mis cuentos, porque cada uno de ellos tiene su vida extraña y propia. Pero también sé que viven peleando con la conciencia para evitar los extranjeros que ella les recomienda.
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«Explicación falsa de mis cuentos», Felisberto Hernández, Obras completas (vol. 2), edición de María Luisa Puga, prólogo de David Huerta, México DF, siglo xxi, 1999 (cuarta edición)

Felisberteando (i, hoy)

«Parece mentira, la noche es tan inmensa, en el campo, y nosotros aquí, dos personas mayores, tan cerca y pensando quién sabe qué estupideces diferentes. Deben de ser las dos de la madrugada... y estamos inútilmente despiertos, agobiados por estas ramas... Pero qué firme es la soledad de esta mujer...»

«La casa inundada», Felisberto Hernández, Obras completas (vol. 2), edición de María Luisa Puga, prólogo de David Huerta, México DF, siglo xxi, 1999 (cuarta edición)

Feslisberteando

«Después, en ese mismo espacio donde cayó la emoción, se ha ido formando un sentimiento; ese sentimiento está siempre junto a mí, aun en los momentos que yo no recuerdo que existe; pero de pronto aparece y me sorprende con una suave palpitación; entonces hago un silencio en medio de una conversación, o me distraigo o siento con más intensidad lo que estoy tocando en el piano»
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«Manos equivocadas», Felisberto Hernández, Obras completas (vol. 3), edición de María Luisa Puga, prólogo de David Huerta, México DF, siglo xxi, 1999 (cuarta edición)

jueves, 16 de julio de 2009

Foto: Tano Ramos
«Polémico» cartel Descarga 2009...
«Ahora me muero, pero tengo muchas cosas que decir todavía. Estaba en paz conmigo mismo. Mudo y en paz. Pero de improviso surgieron las cosas. Ese joven envejecido es el culpable. Yo estaba en paz. Ahora no estoy en paz. Hay que aclarar algunos puntos. Así que me apoyaré en un codo y levantaré la cabeza, mi noble cabeza temblorosa, y rebuscaré en el rincón de los recuerdos aquellos actos que me justifican y que por lo tanto desdicen las infamias que el joven envejecido ha esparcido en mi descrédito en una sola noche relampagueante. Mi pretendido descrédito. Hay que ser responsable. Eso lo he dicho toda mi vida. Uno tiene la obligación moral de ser responsable de sus actos y también de sus palabras e incluso de sus silencios, sí, de sus silencios, porque también los silencios ascienden al cielo y los oye Dios y sólo Dios los comprende y los juzga, así que mucho cuidado con los silencios», Roberto Bolaño, Nocturno de Chile, Barcelona, Anagrama, 2000.
El martes iba en el coche con Julia y su hija Manuela. Manuela lloraba con tristeza infinita (sólo los niños —y no hablo de edades— lloran así, para siempre...). El motivo era la pérdida de un ¿coletero?, ¿llavero?... En cualquier caso, uno de esos objetos que salen con los helados (Pokemon, que César se ha enterado para intentar curar este dolor). La mariposa pintada en su cara se deshacía y Manuela también estaba preocupada porque era consciente de que sus lágrimas arrastraban los colores. O sea, a sus 6 años, Manuela estaba en lo que se dice una situación de angustia... Entonces, Julia le dijo (se me quedó grabado en el hemisferio izquierdo del cerebro): «Hijita, no puedes llorar así por algo que has perdido porque no tiene ninguna relación lo que has perdido con el grado de tu sufrimiento»... Y la explicación, lógica, de Manuela, claro: «Pero es que me gustaba mucho...». Total: que ganaremos unos kilitos comiendo helados. Y que me reafirmo en mi idea de que tengo ángeles de la guarda: amigas sabias, oye...

miércoles, 15 de julio de 2009

(En la foto -de la agencia Reuters- aparece parte del monumento a las víctimas del franquismo que realizó Fernando Alba y que está en el cementerio de Oviedo)

..........Mi otro abuelo
..........estuvo preso en Oviedo.
..........En la cárcel provincial.
..........Después de la guerra.

..........Todas las mañanas
..........colgaban una lista
..........en la puerta de entrada de la cárcel.
..........En esa lista estaban escritos
..........los nombres y los apellidos
..........de todas las personas
..........a las que el día anterior
..........habían puesto contra el paredón
o....... dado muerte
..........mediante garrote vil.
.
..........Imagínate a tu abuela,
..........me decía mi padre,
..........sin saber leer ni escribir,
..........conmigo en brazos,
..........preguntando a gritos
..........a las otras mujeres
..........si tu abuelo
..........se había convertido

..........en tinta.
.
.«Tinta», David González, en Once poetas críticos en la poesía española reciente (coord.: Enrique Falcón), Tenerife, Baile del Sol, 2007.

Afortunadamente, no es un recuerdo...

Foto: Miguel Ángel Mota Truncer
Recuerdo
bien
a mi madre.
Tenía miedo del viento,
era pequeña
de estatura,
le asustaban los truenos,
y las guerras
siempre estaba temiéndolas
de lejos
desde antes
de la última ruptura
del Tratado suscrito
por todos los ministros de asuntos exteriores.
.
Recuerdo
que yo no comprendía.
El viento se llevaba
silbando
las hojas de los árboles,
y era como un alegre barrendero
que dejaba las niñas
despeinadas y enteras,
con las piernas desnudas e inocentes.
.
Por otra parte, el trueno
tronaba demasiado, era imposible
soportar sin horror esa estridencia,
aunque jamás ocurría nada luego:
la lluvia se encargaba de borrar
el dibujo violento del relámpago
y el arco iris ponía
un bucólico fin a tanto estrépito.
.
Llegó también la guerra un mal verano.
Llegó después la paz, tras un invierno
todavía peor. Esa vez, sin embargo,
no devolvió lo arrebatado el viento.
Ni la lluvia
pudo borrar las huellas de la sangre.
Perdido para siempre lo perdido,
atrás quedó definitivamente
muerto lo que fue muerto.
.
Por eso (y por más cosas)
recuerdo muchas veces a mi madre:
.
cuando el viento
se adueña de las calles de la noche,
y golpea las puertas, y huye, y deja
un rastro de cristales y de ramas
rotas, que al alba
la ciudad muestra desolada y lívida;
.
cuando el rayo
hiende el aire, y crepita,
y cae en tierra,
trazando surcos de carbón y fuego,
erizando los lomos de los gatos
y trastocando el norte de las brújulas;
.
y, sobre todo, cuando
la guerra ha comenzado,
lejos —nos dicen— y pequeña
—no hay por qué preocuparse—, cubriendo
de cadáveres mínimos distantes territorios,
de crímenes lejanos, de huérfanos pequeños...
.
«Primera evocación», Ángel González, en Tratado de urbanismo (1967)

lunes, 13 de julio de 2009

Foto: Paco Paredes

Cuarto de la ESO y yo dábamos la Generación del 50. Después de leer y comentar varios poemas, un día llega Alberto y me dice: «Profe, ¿me puedes pasar el poema ese que leíste el otro día, que lo quiero poner en un grafitti?». Le dije que era mejor que hiciera una plantilla, porque no le iba a dar tiempo a grafitearlo sin que lo pillaran, claro... (También me comentó que la última estrofa lo rayaba [acepción 10 del DRAE: rayar: verbo pronominal que en Argentina, Chile y Uruguay significa «enloquecer»....]. Cuestión de tiempo...)

Esto es un poema.
.
Aquí está permitido
fijar carteles,
tirar escombros, hacer aguas
y escribir frases como:
.
Marica el que lo lea,
Amo a Irma,
Muera el... (silencio),
Arena gratis,
Asesinos,
etcétera.
.
Esto es un poema.
Mantén sucia la estrofa.
Escupe dentro.
.
Responsable la tarde que no acaba,
el tedio de este día,
la indeformable estolidez del tiempo.
.
«CONTRA-ORDEN. (POÉTICA por la que me pronuncio ciertos días.)», Ángel González, en Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes
sentimentales que habitualmente comportan
(1976)

¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
.
«Proverbios y cantares», don Antonio Machado (obvio), en Nuevas canciones (1917-1930)

sábado, 11 de julio de 2009

Alberto García-Alix
Lo he intentado. Conste que llevo un montón de años intentando acercarme (y disfrutar de) a la normalidad. Y no lo consigo aunque, probablemente, no cejaré en el empeño... He procurado engancharme (no leerlo, no, engancharme: que me apasionara, me arrebatara, leerlo en una noche, llegar en menos de 5 segundos a la página 240... Hubiera sido bonito, de verdad. Y yo me hubiera sentido bien, menos ajena...). Y lo he intentado, además, porque personas en las que confío me lo habían recomendado. Siento defraudarlas: Julia, Marta, Elena, Hitos, Soledad... Pero no ha podido ser.
.....No lo he logrado. He fracasado estrepitosamente. Los hombres que no amaban a las mujeres me parece inverosímil. Pero esto no sería un gran problema, lo que me echa para atrás es que no me interesan los personajes (esa maligna familia millonaria donde parecen encontrarse todas las miserias —intelectuales, políticas y eróticas— de falconcrest... y esa guaja que parece una replicante por su fuerza (¿y su jefe, que la permite trabajar cuando le da la gana? A lo mejor, eso es costumbre de los suecos... A mí me parece género de ciencia-ficción). ¿Y de dónde le sale la amabilidad con la que recibe al periodista metido a investigador?...
.....Pero esto no sería importante (quiero decir, la verosimilitud, si me resultara entretenida. Pero es que tampoco. Llevo páginas y páginas con este señor metido en una cabaña acostándose con una mujer de «la familia» que tiene toda la pinta de tener que ver con la desaparición que investiga, visitado por su amante y por su hija —que le da una clave fundamental, porque lo que sí ha intentado el autor es retratar a las mujeres con discriminación positiva—...).
.....Abro la página 240: «Durante cinco minutos le tomaron el pelo hablando de sus defectos. Mikael se hundió en el sillón fingiendo estar ofendido, pero frunció el ceño cuando Erika hizo unos ambiguos comentarios que bien podrían referirse tanto a sus carencias periodísticas, como a su falta de habilidad sexual. Henrik Vanger echó la cabeza hacia atrás y se rió a carcajadas». ¿No es un poco vulgar? ¿Estar ofendido se opone a fruncir el ceño? ¿Por qué, entonces, ese «pero»? ¿Es correcto hablar de las virtudes o defectos sexuales de tu amante en público? ¿Por qué lleva no sé cuántos años con un amante poco hábil sexualmente? ¡Me estoy haciendo mayor, es indudable! Y esos dos gerundios...
.....Ahora, las ilustraciones de las cubiertas me parecen muy interesantes (son de Gino Rubert)
.....Y, además, me gusta ver a la gente con un libro. Eso sí. Es la mar de estético (no es coña).
Hacía mucho tiempo que no ponía ninguna canción... Ahora me sale eso de el que no sepa que aprenda... Punteíto de Rosendo...
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Suena la orquesta, sube el telón:
ya no puedo esconderme.
Nada se pierde y se le pones calor
quiero que sueñes conmigo, que sueñes conmigo.

No me molesta, hay un rincón
donde sabré defenderme.
Entonces duerme y si te sientes mejor
quiero que sueñes conmigo, que sueñes conmigo.

Vas a la fiesta, ¡qué decepción!,
no me tomabas en serio
entre los dedos se escapó lo mejor
quiero que sueñes conmigo, que sueñes conmigo.

Ya no hay respuesta, sólo tú y yo
no queda nada por medio
cruza tu frente alguna buena canción,
quiero que sueñes conmigo que sueñes conmigo...


viernes, 10 de julio de 2009

Alberto García-Alix

jueves, 9 de julio de 2009

esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues

«La enamorada», Alejandra Pizarnik, en La última inocencia (1956)
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Nunca de nuevo la esperanza
en un ir y venir
de nombres de figuras.
Alguien soñó muy mal,
alguien consumió por error
las distancias olvidadas.

«Caer», Alejandra Pizarnik, en Los trabajos y las noches (1965)

Todas las fiestas tienen su víspera...



miércoles, 8 de julio de 2009

Foto: Arponauta
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De pequeña nunca fui al circo. De mayor, tampoco (y mira que se lo he pedido a mis amores ¿eh? Claro, como ellos ese cromo lo tenían repe...). Y es que no quería ir sola, quería jugar a que me llevaban...
.....Pero la vida, ya sabemos, a veces equilibra. Y hete aquí que, en el último mes (o bueno, tal vez un poquinín más...) he ido al Price dos veces: al concierto de Nacho Vegas y al de Antony. Además, creo que he ido en el momento adecuado: creo que me gustan más estos conciertos que los leones desdentados y aculturizados a las órdenes de un látigo (¡nada menos! Eso, ni para jugar...) Al menos, no me producen pesadillas (aunque carezco de imaginación para las pesadillas...)
No estoy de acuerdo con todas las piedras de David (por ejemplo, con saltarse los semáforos en verde -cuestión personal-, con no ceder el asiento a los mayores -creo que, a muchos, y creo [por sus poemas] que David lo sabe bien, les fue arrebatada su oportunidad y tampoco es cuestión de ir preguntando bandos...- y con no usar gafas de sol -porque me sientan bien y me protegen de la intemperie, como el perfume-. No me avergüenzo -eso jamás- de mis lágrimas pero me enfadan -por constantes e inoportunas-. Y hablo, hablo continuamente, me cuesta el silencio. Por eso no escribo (ya me lo dijo una vez Marcela Lagarde). Y, sin embargo, este poema me remueve las entrañas, me da fuerza y me recuerda la rabia y, además, creo que es un buenísimo ejercicio literario y vital: escribir para saber, cada uno, con qué piedras contamos. Porque que llega la hora de lanzar piedras, llega... Y el gesto es importante, como diría mi tía Tina: «Tú anda derecha, que ya los demás intentarán doblarte» o como Pasolini, que dijo algo como que estén donde estén, siempre me encontrarán enfrente...
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..........No digas que No.
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..........Sí puedes cambiar el mundo.
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..........Sólo precisas
..........un brazo,
...........................una mano,
..............................................piedras.
..
..........Éstas son mis piedras.
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..........Llevo el pelo largo.
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..........Me salto los semáforos en verde.
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..........Me enfrento en duelos de miradas
..........siempre que la autoridad competente me desafía.
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..........En el autobús, le cedo el asiento a los niños:
..........los mayores ya tuvieron su oportunidad
y........no supieron, o no quisieron, aprovecharla.
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..........No uso gafas de sol:
..........no me avergüenzo de mis lágrimas
y........cuando hablo con alguien.
..........le hablo a los ojos.
..
..........No miro a nadie por encima del hombro
y........eso que mido 1 metro con 85 centímetros.
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..........No hablo de lo que no sé.
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..........No hablo.
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..........Escribo.
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..........Escribo poemas.
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..........Éstas son mis piedras, parte de ellas.
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..........Piensa en las tuyas
y........recuerda:
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..........brazo,
.....................mano,
................................piedras
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..........pero,
..........sobre todo,
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. .
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..........el gesto.
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«La hora de pelear», David González en la antología Once poetas críticos en la poesía española reciente (coordinada por Enrique Falcón), Baile del sol, 2007

Mariposa bivalvos, Chema Madoz

Palabras contra la paz (Santiago Alba Rico)
El arroz con leche.
La sidra.
La curiosidad.
¡Qué placer, la belleza! (y qué replacer compartirlo(la), claro)





martes, 7 de julio de 2009

¡Bailar!
Hacer gazpacho.

lunes, 6 de julio de 2009

p'alante

«Dure la vida, que con ella todo se alcanza»
(Don Quijote de la Mancha, Primera parte, capítulo XXII)

domingo, 5 de julio de 2009

Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde dejo la fe, me pongo en juego.
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Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego
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lo que me queda: un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.
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Si sale amor, la primavera avanza.
Pero nunca o amor, mi fe segura:
jamás o llanto, pero mi fe fuerte.
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Ángel González, en Sin esperanza con convencimiento (1961)
Planisferio, Chema Madoz


Automatismo monetario: paso al lado de un cajero. El señor Cliente mira, atentamente, el extracto. El dinero está ya fuera... Ganas de tirar de él y salir corriendo...

sábado, 4 de julio de 2009

viernes, 3 de julio de 2009

Hablando de leyendas

Viñeta de El Roto en "El País", 10 de abril de 2008

¿O fue ésta? El tiempo, ya saben, que todo lo transforma y muta en olvido... (o no)

Mi amiga Flor (que es bruja reconocida) me regaló Por una canción cuando me mudé a esta casa. Ésta fue la primera canción que sonó en ella:


Entro el google y veo que en las letras aparece Ramón Gómez de la Serna. Miro y... hoy hubiera cumplido 121 años...
Y una de sus greguerías (definición que dio él de greguería: metáfora + humor) que más me gustan: Amor es despertar a una mujer y que no se indigne. Más en: Greguerías y en este imprescindible: Pombo (100 greguerías ilustradas)

jueves, 2 de julio de 2009



Me encanta este vídeo porque cuenta una historia diferente a la canción... Me perdonan, pero es que estoy con esto del tiempo... Me acuerdo de que me chocaba mucho que Ricardo se ocupara (y estudiara a fondo) la física cuántica siendo, como es, oncólogo. Pero ahora, que me voy acercando a la edad que él tenía entonces, lo voy entendiendo y de aquí a nada me ven con manuales de física cuántica. Al tiempo.

Foto: Yuri Bonder

Vacaciones: siestas que duran lo que una varita de incienso en desprender su esencia.

Éste es un sector tranquilo de un frente tranquilo.
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Enterramos a Ruiz en un ataúd de pino joven,
pero el sudario era muy pequeño y los pies lavados se le salían,
el hedor de su cadáver escapaba de entre los limpios tableros de pino
y algunos de los porteadores envolvían sus rostros con pañuelos.
Muerte sin dignidad.
Cavamos una tumba irregular en tierra hostil
y disparamos una ráfaga irregular sobre la tumba.
Se podría decir por nuestra indiferencia que nadie le echaba mucho [de menos.
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Éste es un sector tranquilo de un frente tranquilo.
No hay gas tóxico ni explosivos potentes.
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Pero cuando bombardearon el otro lado del pueblo
y las calles se asfixiaban en polvo
las mujeres salían gritando de las casas en ruinas,
apretando bajo el brazo el trasero desnudo de un bebé.
Pensé: qué feo es el miedo.
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Éste es un sector tranquilo de un frente tranquilo.
Nuestros nervios están templados; también dormimos plácidamente.
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En la limpia cama del hospital me pesaban tanto los ojos
el sueño cómodamente emborronaba una fea imagen,
un miliciano herido gimiendo sobre una camilla,
ya fuera de peligro, pero aún pidiendo agua a gritos,
fuerte ante la muerte, pero sin preparación para aquel dolor.
.
Éste es un frente tranquilo.
.
Pero cuando le estreché la mano al despedirme, un obrero anarquista
dijo: «Cuéntale a los obreros de Inglaterra
que ésta no fue una guerra fabricada por nosotros.
No la buscábamos.
Pero si alguna vez los fascistas vuelven a mandar en Barcelona
será como un montón de ruinas con nosotros, los obreros, debajo».
..
«Una carta desde Aragón», John Cornford, en Hablando de leyendas (Edición de Jim Jump, Antonio Díez y David González. Ediciones Baile del Sol, Tenerife, 2009. Por cierto, ¡qué casualidad!, se presenta mañana viernes 3 en Madrid: atención al cartel de arriba)
Con esta cosa que me ha entrado de pensar en el tiempo y en la manera de reconocerlo y en cómo enmascaramos su paso (el del tiempo, digo), se me ha ocurrido qué pasaría si a estos ojos de Ángel González de esta foto que me encanta (y de la cual no puedo nombrar al autor/autora porque no lo he encontrado... Pido disculpas y, si alguien lo sabe, le agradecería que me lo dijera). Prosigo: si a estos ojos se les quitara esa nubecina de tiempo que los circunda o enmarca... ¿se les añadiría belleza?...
.
[...]
Estoy aquí
donde yo siempre estuve,
donde apenas hay sitio para mantenerse erguido.
La soledad es un farol certeramente apedreado:
sobre ella me apoyo.
[...]
.«En ti me quedo», Ángel González, en Palabra sobre palabra (1965)
Busco en el DRAE esta palabra (que me encanta) y me llama la atención cómo derivan los conceptos...
ARREBOL:
1. m. Color rojo de las nubes iluminadas por los rayos del Sol.
2. m. Este mismo color en otros objetos y especialmente en el rostro de la mujer.
3. m. colorete (cosmético).

miércoles, 1 de julio de 2009

«Siempre me he empeñado en ser alguien depresivo, pero no creo que lo haya logrado», La lección de anatomía, Marta Sanz
—¡Ay! ¡Si conocieras al Tiempo tan bien como lo conozco yo —exclamó el sombrerero—, no hablarías de masgastarlo, y mucho menos de matarlo! Se trata de un tipo de mucho cuidado, y no de una cosa cualquiera.
—Me parece que sigo sin comprender —dijo Alicia.
—¡Naturalmente que no me comprendes! —dijo el Sombrerero elevando orgullosamente la nariz. Con toda seguridad ¡ni siquiera habrás hablado con el Tiempo!
—Puede que no —contestó Alicia con cautela—. Pero sí se —añadió esperanzada—, que en las lecciones de música marco el tiempo a palmadas.
—¡Ah! ¡Ah! ¡Eso lo explica todo! —afirmó el Sombrerero—. El Tiempo no tolera que le den de palmadas. Si, en cambio, te llevaras bien con él, haría cuanto quisieras con tu reloj; por ejemplo, supongamos que fueran las nueve de la mañana, la hora en que comienzan tus lecciones; pues bien, bastaría con que murmuraras tus deseos al oído del Tiempo para que éste de encargara de que las agujas del reloj corrieran veloces y en un abrir y cerrar de ojos serían la una y media, ¡la hora del almuerzo! (Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carrol [traducción: Jaime de Ojeda])
Me envían este correo que me parece interesante. Votar lleva dos minutos...
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«Hola!!! Qué tal estáis? Os envío un vídeo para que veáis y votéis. Parece que Pull&Bear tiene una iniciativa a través de la cual la gente envía vídeos con sus sueños y si el vídeo es el más votado hacen su sueño realidad. El link que os mando (http://www.pullandbear.com/theworldproject/proyecto/paulaandre) pertenece al vídeo enviado por Paula, una chica que conocí en mi primera toma de contacto con el Sáhara cuando fui con Tere el diciembre pasado. Estaban trabajando en un colegio de discapacitados en Aiún donde luego trabajó una compi cooperante el mes de abril que pasé allí, así es que os animo a votar porque los niños lo necesitan de verdad. Si ya es difícil tener algún tipo de discapacidad aquí imaginaros lo que supone tenerla en medio de la nada donde hasta beber agua requiere de un planning y un esfuerzo tremendo.Ved y votad, un besote!!!»