jueves, 29 de enero de 2009
"Nocturno", Rubén Darío
los que por el insomnio tenaz habéis oído
el cerrar de una puerta, el resonar de un coche
lejano, une eco vago, un ligero ruido...
En los instantes del silencio misterioso,
cuando surgen de su prisión los olvidados,
en la hora de los muertos, en la hora del reposo,
¡sabréis leer estos versos de amargor impregnados...!
Como en un vaso vierto en ellos mis dolores
de lejanos recuerdos y desgracias funestas,
y las tristes nostalgias de mi alma, ebria de flores,
y el duelo de mi corazón, triste de fiestas.
Y el pesar de no ser lo que yo hubiera sido,
la pérdida del reino que estaba para mí,
el pensar que un instante pude no haber nacido,
¡y el sueño que es mi vida desde que yo nací!
Todo esto viene en medio del silencio profundo
en que la noche envuelve la terrena ilusión,
y siento como un eco del corazón del mundo
que penetra y conmueve mi propio corazón.
miércoles, 28 de enero de 2009
martes, 27 de enero de 2009
Viñeta de El roto en El país, 27 de enero de 2009lunes, 26 de enero de 2009
Hattori Hanzo: ¿Qué quiere usted de Hattori Hanzo? Creo que los que me conocéis notaréis cierta semejanza de gestos (no sólo físicos, también acomodamientos mentaemocionales...) Pues por eso no escribo yo y me refugio en la pedanteria de utilizar la literatura de los otros. Lo dicen tan bien... Y creo que no doy tanto la vara...
domingo, 25 de enero de 2009
sábado, 24 de enero de 2009
Viento y Capitalismo
viernes, 23 de enero de 2009
Sublimando...
Sánchez Ferlosio (Rafael) «Pecios. El Mal es un comodín ideológico», El país, 22 de enero de 2009:
(Confianza) Algunas aprecian la coherencia o congruencia como una prueba de honradez en la conducta o como una garantía de verdad en el razonamiento, pero, al cabo, tiene un punto de vanidad estética: vale poco más que la rima, pero es mucho más peligrosa.
(Perlas de la lengua) Se encuentran a veces en los textos más modestos como aquel de Las hijas de un sevillano que cantan las niñas saltando a la comba: «Un día a la más pequeña / le tiró la inclinación / de irse a servir al rey / vestidita de varón». ¡Pero qué maravilla es ésa de «le tiró la inclinación»!.
(Anacarsis) Cada vez más ejemplarmente piadosa resulta hoy en día la respuesta del escita Anacarsis, que visitó Atenas en tiempos de Solón, cuando los atenienses le preguntaban que por qué no tenía hijos: «Por amor a los niños».
(Españoleces) «A rajatabla», «a machamartillo», «verdades como puños».
jueves, 22 de enero de 2009

En la esquina de mi calle hay: una frutería, un ultramarinos (¡sí, todavía quedan!), una panadería-pastelería (Marta: hacen unos roscones...), un bar («que no te cierren el bar de la esquina...», aunque a mí el que no me tienen que cerrar es el de Mesón de Paredes...) y unos pivotes pintados con la bandera multicolor. Falta una librería... Y ya podríamos hacer el pacto con el diablo como en la época medieval.
«Cuando iba el otro día en el tren me erguí de pronto feliz sobre mis dos patas y empecé a manotear de alegría y a invitar a todos a ver el paisaje y a contemplar el crepúsculo que estaba de lo más bien. Las mujeres y los niños y unos señores que detuvieron su conversación me miraban sorprendidos y se reían de mí, pero cuando me senté otra vez silencioso no podían imaginar que yo acababa de ver alejarse lentamente a la orilla del camino una vaca muerta muertita sin quien la enterrara ni quien le editara sus obras completas ni quien le dijera un sentido y lloroso discurso por lo buena que había sido y por todos los chorritos de humeante leche con que contribuyó a que la vida en general y el tren en particular siguieran su marcha» miércoles, 21 de enero de 2009
martes, 20 de enero de 2009
domingo, 31 de agosto de 2008
Señor 1 (español): ¿Y tu hermano se ha casado?
Señor 2 (ecuatoriano): Pues... más o menos, no.
Me pregunto si será una cuestión antropológica...
domingo, 3 de agosto de 2008
Mi madre: Gracias, hija. Tú sí que vales.
Yo: Sí, todavía no sabemos para qué, pero...
Mi madre: ¡Anda! Para ti misma y... (lo que dijo después supongo que forma parte de la normalidad porque se me ha olvidado)
Un poco después, en la Filmoteca:
Señor 1: (respeto a El gran silencio, la peli de los monjes que no hablan...): Es una maravilla.
Señor 2: ¿Tú la has visto ya?
Señor 1: No, pero por eso, por eso...
Lo que confirma que el misterio sigue tirando...
lunes, 19 de enero de 2009
Queda un año para que Tim Burton estrene «Alicia en el país de las maravillas»...
«La Oruga y Alicia se estuvieron mirando un rato en silencio: por fin la Oruga se sacó la pipa de la boca, y se dirigió a la niña en voz lánguida y adormilada:—¿Quién eres tú? —dijo la Oruga.
No era una forma demasiado alentadora de empezar una conversación. Alicia contestó un poco intimidada:
—Apenas sé, señora, lo que soy en este momento... Sí sé quién era al levantarme esta mañana, pero creo que he cambiado varias veces desde entonces.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó la Oruga con severidad—. ¡A ver si te aclaras contigo misma!
—Temo que no puedo aclarar nada conmigo misma, señora —dijo Alicia—, porque yo no soy yo misma, ya lo ve.
—No veo nada —protestó la Oruga.
—Temo que no podré explicarlo con más claridad —insistió Alicia con voz amable—, porque para empezar ni siquiera lo entiendo yo misma, y eso de cambiar tantas veces de estatura en un solo día resulta bastante desconcertante».
Moni: la cara de Alicia es exactamente igual a la cara de la señora esposa de Burton, Helena Bonham Carter... ¿O estoy obsesionada?...
Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.
Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
—porque te vieron—,
jamás
se comerá la tierra al fin del todo.
Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.
Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.
(«Inmortalidad de la nada», en Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan, de Ángel González)
domingo, 18 de enero de 2009
sábado, 17 de enero de 2009
viernes, 16 de enero de 2009
Es casi al fin del mundo.
Mi barca vagabunda,
Llevada por las olas,
Allí me guió un día.
La isla es diminuta,
Y el hada que la habita,
Amable nos invita
A hacer su recorrido.
Youkali
Es el país de los deseos.
Youkali
Es la fortuna y el placer.
Youkali,
La tierra en que se dejan los cuidados.
Es en nuestra noche
Igual que una luz,
La estrella a seguir
Es Youkali.
Youkali,
La fe en las promesas pronunciadas.
Youkali,
País de los amores compartidos.
Es la esperanza
Que está en el corazón de los humanos,
La libertad
Que nos aguarda el día de mañana.
Youkali
Es el país de los deseos.
Youkali
Es la fortuna y el placer.
Pero es un sueño, una locura
¡No hay ningún Youkali!
Y la vida nos lleva
Cansina, cotidiana.
Mas la pobre alma humana
Buscando siempre olvidar,
Para huirse de la tierra,
Supo encontrar el misterio
Donde los sueños habitan
En cierto Youkali.
Youkali
Es el país de los deseos.
Youkali
Es la fortuna y el placer.
Youkali,
La tierra en que se dejan los cuidados.
Es en nuestra noche
Igual que una luz,
La estrella a seguir
Es Youkali.
jueves, 15 de enero de 2009
«Palestina» (Lluís Llach)
Més enllà de les ones d’un mar que ens aveïna / et cantem el pervindre, el teu nom el coratge, / el teu nom Palestina.
Dels teus camps del pell bruna t’arrabassen els arbres / com si així et desarrelessin el demà. / Els teus fills els soterren quan encara somriuen / esperant que així el teu ventre es torni un erm.
Naixeran oliveres de destí mil·lenari / perquè els ocells hi cantin el teu nom que és coratge, / el teu nom Palestina.
Quan et nafren els braços, l’odi esdevé feixisme / colpejats pels qui escarneixen llur passat. /Seran les teves ales, d’un vol que veuràs lliure / si s’allunya la venjança del teu cor.
Més enllà de les ones d’un mar que ens aveïna / et cantem l’esperança, el teu nom és pervindre, / el teu nom Palestina.
Tu nombre una rosa, tu nombre Palestina. / Tu nombre una hermosa estrella en Oriente. / Tu nombre esperanza, tu nombre una espina, / tu nombre espejo fiel que nos refleja.
Más allá de las olas de un mar que nos avecina / cantamos tu porvenir, tu nombre que es coraje, / tu nombre, Palestina.
De tus campos de piel morena arrancan tus árboles / como si así desarraigaran tu mañana. / Entierran a tus hijos cuando aún sonríen / esperando convertir tu vientre en un yermo.
Nacerán los olivos de destino milenario / para que los pájaros canten en ellos / tu nombre, que es coraje, / tu nombre, Palestina.
Cuando hieren tus brazos el odio se hace fascismo: / los golpean quienes escarnecen su pasado. / Serán tus alas para un vuelo que pronto verás libre / si destierras la venganza de tu corazón.
Más allá de las olas de un mar que nos avecina / cantamos tu esperanza: tu nombre es porvenir, / tu nombre, Palestina.
«Canción de palacio # 7» (Nacho Vegas)
miércoles, 14 de enero de 2009

Dice Julio Cortázar en Rayuela: «Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos».
Los niños me proponen un juego:
adivinar palabras.
Se marcan tantos espacios en blanco como letras tiene la palabra
y se pinta al lado una horca.
En ella, por cada error,
se dibuja un miembro del cuerpo humano,
pierdes si,
antes de encontrar la palabra,
tus errores completan la figura del ahorcado.
Cinco huecos en mi palabra:
D O L O R
Recorren arriba y abajo el abecedario,
pero aún no encuentran en sus vidas nada semejante.
En el papel,
se balancea un muerto.
martes, 13 de enero de 2009
Protección, soledad, miseria y realidad conjugados en las palabras de un niño que vive así: «En la vida siempre se tiene pánico»; «Yo no sabía qué ocurría, menos aún que de costumbre, y eso da todavía más miedo»; «Yo hubiera preferido tener un padre que tener un héroe»; «Es siempre en los ojos donde la gente está más triste»; «Y es que tenía dentro cosas maravillosas que no podían expresarse y se quedaban en su corazón»; «Para tener miedo no hacen falta motivos, Momo»; «Aunque lo más difícil de curar no son las enfermedades»; «El señor Hamil es un gran hombre, pero las circunstancias no le han dejado llegar a serlo»; «Cuando uno no tiene al lado a nadie que le quiera, empieza a convertirse en grasa»; «Y es que a mí la felicidad no me tira. Sigo prefiriendo la vida»; «No creo en las cosas rarar, porque no veo qué pueden tener de diferente»; «La ley está para proteger a las personas que tienen algo que proteger de los demás»; «Cuando se es un crío, para ser alguien hay que ser muchos»; «Yo no voy a lamerle el cuelo a la vida para ser feliz. Yo a la vida no la maquillo, me cago en ella. No nos llevamos bien»; «A veces resulta hasta gracioso ver hasta qué punto se esfuerzan las coas por ser lo que son»...
«Siempre me ha inquietado un extraño poema de Gautier: "La cena de las armaduras". Esos espantajos vacíos que se reúnen macabramente a cenar en torno a una mesa, me parecen imagen viva —por no ser precisamente otra que espectros invisibles que llenan el hueco de sus armas y las mueven por dentro— de esas otras mesas a cuyo alrededor se sientan personajes reales: académicos, consejeros de administración, ministros de un Gobierno, jefes del Ejército, etc. Creo que en nuestro tiempo los hombres se enmascaran de hierro invisiblemente; llevan armaduras cerradas e impenetrables para defenderse. Por eso tal vez el hombre moderno no se encuentra a sí mismo desesperadamente solo, sino angustiosamente aislado» (José Bergamín, Aforismo de la cabeza parlante)
lunes, 12 de enero de 2009
Hoy hace un año que nos quedamos desangelados...
«Todos ustedes parecen felices...»
... y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen, incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco
por cada milímetro de dicha.
Y parecen —nada
más que parecen— felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo: esta
desesperante, estéril, larga,
ciega desolación por cualquier cosa
que —hacia donde no sé—, lenta, me arrastra.
(en Áspero mundo, de Ángel González)
sábado, 10 de enero de 2009
viernes, 9 de enero de 2009
Miro al techo que hoy ha vuelto a gotear; hacía tiempo que no llovía así. Y cada gota golpeando contra los cacharros de metal me hace pensar unas veces en sangre y otras veces en ti. Lo que en realidad viene a ser lo mismo. Lo que, por crueldad, viene a dar igual. O puede ser un ángel que una vez perdió la fe y fue expulsado, y que ha venido a agonizar justo encima de mi hogar y estas gotas sean sus lágrimas. O puede que sea hora de entrar ya en razón y llegar a comprender que dentro de este horror no hay literatura, no, y eso tú lo sabes bien a fuerza de caer en una trampa mortal que en el tiempo dura ya ocho años y medio. Seré muy breve; te quiero, y esto duele.
Y vino un pájaro a posarse en mi ventana. Tenía una ala rota y su plumaje era gris y azul. Y al acercar mi mano y comprobar que no echaba a volar supe de inmediato que lo enviabas tú. Lo tomé entre mis garras y lo dejé morir, y cuando lo hizo aún llovía aquí. Y la sangre al gotear entre zarpas de animal presagió mi suerte, como un ave que voló de Madrid hacia Gijón aun herida de muerte, reescribiendo la espiral de prometer hacerlo bien, de cometer un nuevo error, de no saber pedir perdón o pedirlo demasiadas veces. Y aunque ahora escupo una oración helado de terror ningún dios responde aún. ¿Soy yo el que no ve o es que todavía no se hizo la luz? Seré muy breve; te extraño, y esto duele.
Y trato de encontrar una salida pero no recuerdo ni por dónde hemos entrado aquí. Y contemplo junto a mí el cadáver del que fui —según tú— en una ocasión, y es la mancha de humedad la de la herida mortal impregnada en el colchón. Y ahora que te oigo llorar en lugar de ir hacia ti me vuelvo a anestesiar y me limito a subir el volumen del televisor, o me concentro en recordar, para no pensar en ti, que tendría que llamar y que alguien venga a reparar la gotera de una puta vez, que ya cansé de recoger litros de agua gris, gris como un metal que un día relució y hoy lo cubre suciedad. ¿Qué se hace para amar lo que quise despreciar ya una y mil veces? Seré muy breve; te he perdido, y esto duele.
http://www.nodo50.org/Concentraciones-solidarias-con.html
jueves, 8 de enero de 2009
todos los tanques,
todas las pistolas,
todas las porras,
pero es a nosotros a quienes llaman radicales.
Tienen todas las multinacionales,
todos los bancos,
toda la pasta,
todos los políticos,
todas las universidades,
y sin embargo
es a nosotros a quienes llaman radicales.
Tienen todas las radios,
todas las televisiones,
todas las imágenes,
todas las informaciones,
todos los periódicos,
todas las voluntades,
y sin embargo
para ellos nosotros somos los radicales.
Tienen una mentira que dice que todo es verdad
y aún dicen que somos nosotros
los que estamos de más,
los radicales.
(«David contra Global», en Cómo ser un buen ciudadano destruyendo el mundo, de Antonio Orihuela)
miércoles, 7 de enero de 2009
«Díes claros estos últimos d'avientu, de cielos espeyaos y fríos. Los pomares, qu'hai nada yeren too esplendor cargaos de fruta, tán agora coles cañes desnudes como pidiendo clemencia al dios ciegu de la xelada. Hai, con too y con eso, rellumos d'esperanza. Pasáu el rigor del iviernu, nesti quiciabes antepar d'un rigor más bravu, podemos esfrutar de la lluz fría, d'un cielu azul que s'estiende, ensín una nube, sobre la isla desierta qu'habita dalquién que gasta'l nuesu nome y los nuesos apellíos. Nun ta mal despidise del añu con esti cielu, con esta lluz: anque mañana se vuelva a meter n'agua, que volverá, too nos recuerda que foi posible otru añu, otra perspectiva de ser.
Los díes claros dan pa pensar: somos, seremos. Ehí, a la vuelta de la esquina, enfilando pel degoladoriu del tiempu, ta un añu nuevu: 2009. Dica poco lo vivio será alcordanza, premonición d'un presente que, de momentu, escapa. Otru añu más, otra raya nel mangu escuru de la memoria. Los pomares, cargaos agora de tiempu, siguen afuracando colos sos raigaños la tierra xelao. La humilde pebida de trigu durme un tranquilu sueñu. Too volverá a biltar, too volverá a remanecer: vendrán díes y selmanes, estacines, taxis, llamaes por teléfonu. La vida seguirá siendo un misteriu»
(Xuan Bello, «Díes claros» de su columna Ríu arriba, Les noticies)
... y qué ganas de que tengas razón, Xuan...
Olvidé mis dos brazos, las piernas, las rodillas,
la manzana engañosa.
Olvidé cómo funciona el corazón
y el jardín de Eva al principio del tiempo.
Olvidé cómo funciona mi tiempo pequeñito.
Olvidé respirar con los pulmones.
Olvidé las palabras.
Temo yo por mi lengua.
Dejadlo, pues, todo como estaba
¡y dad vida de nuevo a esta lengua mía!...
(Mahmud Darwish, de Mural)




















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