Ayudo a mi madre a bajar su andador:
Mi madre: Gracias, hija. Tú sí que vales.
Yo: Sí, todavía no sabemos para qué, pero...
Mi madre: ¡Anda! Para ti misma y... (lo que dijo después supongo que forma parte de la normalidad porque se me ha olvidado)
Un poco después, en la Filmoteca:
Señor 1: (respeto a El gran silencio, la peli de los monjes que no hablan...): Es una maravilla.
Señor 2: ¿Tú la has visto ya?
Señor 1: No, pero por eso, por eso...
Lo que confirma que el misterio sigue tirando...
No hay comentarios:
Publicar un comentario