«Siempre me ha inquietado un extraño poema de Gautier: "La cena de las armaduras". Esos espantajos vacíos que se reúnen macabramente a cenar en torno a una mesa, me parecen imagen viva —por no ser precisamente otra que espectros invisibles que llenan el hueco de sus armas y las mueven por dentro— de esas otras mesas a cuyo alrededor se sientan personajes reales: académicos, consejeros de administración, ministros de un Gobierno, jefes del Ejército, etc. Creo que en nuestro tiempo los hombres se enmascaran de hierro invisiblemente; llevan armaduras cerradas e impenetrables para defenderse. Por eso tal vez el hombre moderno no se encuentra a sí mismo desesperadamente solo, sino angustiosamente aislado» (José Bergamín, Aforismo de la cabeza parlante)
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