domingo, 29 de noviembre de 2009

Cine, cine, cine...

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A., C. y T., alumnas de 2º de la eso, me dijeron el viernes que vaya y pase con mi rareza de no tener televisión, pero que no podía ser, de ninguna de las maneras, que no hubiera visto Titanic. «No se puede vivir sin haberla visto, profe…». Para mí, estas palabras son muy grandes (ya saben que medimos la importancia de las cosas según lo importante que sean para nosotros… y yo utilizo mucho esta expresión… Iba a decir «absurda», pero no, no lo es, es sencillamente una manera de expresar nuestra percepción de las cosas). Se puede vivir sin haber visto Titanic y sin haber leído Cien años de soledad o a Blas de Otero, pero se vive peor. Así que por fin he visto Titanic. Me ha encantado:
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.a) El vestido rojo y negro con el que ella aparece cuando va a suicidarse. En general, todo su vestuario. Y sus peinados y despeinados…
b) La frase de Guggenheim cuando le ofrecen el chaleco salvavidas: «No, muchas gracias. Vamos vestidos elegantes y nos ahogaremos como caballeros. Pero sí tomaríamos un brandy».
c) Los músicos tocando mientras el barco se hunde. Ya lo dijo Sabina: «Que el fin del mundo te pille bailando…». Al hilo de esto, cuando llegan los de tercera clase a la cubierta: «Música para ahogarse. Ya noto que estamos en primera clase».
d) La elipsis de su amor en el coche… La marca de la mano en el cristal con vaho.
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…..Y, ya puesta a romper principios, continué con Revolutionary road: los mismos actores (incluso la gran Kathy Bates), que tampoco había visto y que me habían recomendado y no recomendado en varias ocasiones. Genial cuando April verbaliza eso que todos pensamos en algún momento («nuestro error ha consistido en creernos especiales»…). Y, como conclusión, la escena, maravillosa, en la que Frank le hace el dibujo de la máquina que va a vender y que resume, en mi opinión, nuestro sistema: «Básicamente, es una gran máquina de sumar sólo que, en lugar de componentes mecánicos, tiene miles de válvulas de vacío individuales». Me ha gustado porque hace el retrato tantas veces visto de la clase media pero sin ofender. Es decir, no son personajes ridículos o limitados, sino seres que han aprendido a sobrevivir de la única manera que se les permite… A costa de la vida. Brutal.
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Decepción: Eden al oeste, la última de Costa Gavras. Qué pena…
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Asidero: despertarse con el sonido de la lluvia.
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Y, para comenzar bien la semana, un poema de Pasolini, nada menos:
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Ninarieddo, tú te acordarás de aquel sueño
sobre el que hablamos tantas veces...
Yo iba en coche, y marchaba solo, con el asiento
vacío a mi lado, y tú corrías detrás de mí;
a la altura de la ventanilla medio abierta,
corrías ansioso y obstinado, me gritabas
con un poco de llanto infantil en la voz:
«Paolo, ¡llévame contigo! ¡Págame el viaje!»
Era el viaje de la vida; y solo en el sueño
osaste descubrirte y pedirme algo.
Tú sabes mejor que nadie que aquel sueño
forma parte de la realidad, que no fue un Ninetto
soñado quien dijo aquellas palabras.
Fue tan de veras que cuando hablamos de ello
te sonrojas. Ayer noche, en Arezzo,
en el silencio de la noche,
mientras el guardián cerraba la verja con el candado
a tus espaldas, y estabas a punto de marchar,
con tu sonrisa burlona y fulminante me dijiste: «¡Gracias!»
¿«Gracias”, Ninè? Es la primera vez que me lo dices.
Y sin embargo ahora te das cuenta de ello y te corriges,
sin cambiar de gesto (en eso eres un maestro), bromeando:
«Gracias por el viaje». El viaje que tú querías
que yo te pagase era, lo repito, el viaje de la vida:
y en aquel sueño de hace tres o cuatro años escogí
todo aquello a lo que mi inequívoco amor por la libertad
es contrario. Si ahora me agradeces el viaje
mientras entras en el calabozo, me subo con miedo
al avión que me llevará a un lugar lejano.
Nunca me saciaré de nuestra vida:
nunca puede agotarse algo que es único en el mundo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

El mundo nunca

se hundirá

-ni se rendirá-

a tus pies.

Así que

esta noche

sal a bailar,

que no sea otro

el que te cuente

cómo suenan las olas

al romper en las rocas.

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«Tenlo en cuenta», Javier Das, No hay camino al paraíso, Madrid, Ya lo dijo Casimiro Parker, 2009

Siempre que veo a Paco Ibáñez tengo la misma sensación: la de la verdad. Una verdad en minúscula, la que nos pertenece, esa que surge de la vida y no del concepto artificioso inventado por el poder. Lo pensaba ayer, en la presentación de Poemas para los demás, de Ángel Guinda. Leyeron poemas varios actores, entre ellos José Luis de la Vega, que, entre algunos del libro de Ángel, leyó un romance escrito para la ocasión. Y ahí es donde pensé lo de la verdad. Porque todos leyeron de forma correcta, adecuada (más o menos) al ritmo y el sentido. Pero en José Luis vibró, además, la verdad de la amistad. Y eso es muy grande y emocionante cuando se percibe. Y aquí está el romance, claro:
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Era el año 87

y te vi aparecer,

hubo buen rollo enseguida,

sobre todo, sencillez.

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Zaragoza y Alicante

por nuestra amistad se unieron

y puedo ser, se fundieron

Cierzo y Moncayo en Levante.

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De Malasaña al Gijón

recorrimos los cafés,

siempre aguantando de pie

a poetas de ocasión.

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Prepotencia y ambición

eran sus buenas virtudes

tú me dijiste, no dudes,

no llegan al corazón.

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Formamos una tertulia,

Alambique verdadero,

gota a gota la poesía

inundando Madrid entero.

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Está por la calle Fúcar

todos los lunes nos vemos

y hablamos sobre la vida

y de la caída del pelo.

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Un día escribí que era un mono

y un mono hoy sigo siendo

los monos hacen monadas,

los poetas hacen versos.

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Yo yo a tu lado, Ángel Guinda,

yo como siempre aprendiendo

que junto a ti la palabra

me quema, que es como un fuego.

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No la apagues nunca, nunca,

vale la pena tenerla

eternamente encendida

y cada vez con más fuerza.

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Que a ti se te encoja el pecho

viendo como los «sin techo»

no tienen donde dormir

y con tanta gente así

.

Sales a la calle, aquí

tu aliento republicano

al hombre le da la mano

y escribes: repercutir.

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Por cierto: que me encanta la edición del libro (no lo había visto, sólo había manejado la copia en pdf...). Es naranja y morado y tiene unas dimensiones felisbertianas... De vuelta al concepto de lo pequeño... Casi casi un
«libro sin tapas». Enhorabuena, maestro.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Llueve hoy finito en Aranjuez... Préstame la seronda y sus sonidos...

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Estoy con el tema 15 de las oposiciones (El sintagma verbal, nada menos). Pero no sé si será mi mirada o la realidad, el asunto es que surge la poesía así, en cualquier parte y sin avisar. Porque fíjense qué definición del aspecto imperfectivo de los verbos: que subsisten durando... Como tengo debilidad por los gerundios (seré la próxima gerundia de campazas, al tiempo...), pues me ha encantado. Que me encanta, vaya: subsistir durando... El fluir, el tiempo pasando, las nubes... ¿No les digo?...
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Y un nuevo poema nuevo de Ángel Guinda:
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No creo en Dios.
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Creo en Jesucristo, pensador, ideólogo, activista
revolucionario que, por nuestra salvación, bajó
del cielo como un extraterrestre; y por nuestra
causa fue crucificado, muerto, sepultado, abducido;
y subió al cielo.
..
No creo en el Espíritu Santo. Ni en la Iglesia
Caótica.
..
No espero la resurrección de los muertos. Espero
la insurrección de los vivos.
..
Creo en la vida del mundo futuro. Amén.
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«Credo», Poemas para los demás, Zaragoza, Olifante, 2009
La crema de calabaza (con un poquito de nata).
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El frío.
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Correr por el Retiro un sábado. Temprano.

martes, 24 de noviembre de 2009

Resperación (de respeto y admiración): el profe parafraseaba: «Siempre habrá ricos y pobres». Y, luego, se nos mostraba: «¿Ah, sí? ¿Quién lo dice?». Grande también, el profe...
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He pensado en ello al ver la viñeta que publica hoy El roto en El país...



Cuando la tristeza se transforma (o deforma) se parece bastante a la hermosura y su imagen se va convirtiendo en nubes, pensaba yo leyendo y releyendo este poema que analizamos el jueves pasado en el taller de Martín López-Vega. Las nubes son siempre más fugitivas que las propias estrellas, claro («Un día comprendió cómo sus brazos eran solamente de nubes...» dice Cernuda. Qué grande, Cernuda...)
.....El autor es Zbigniew Herbert y la traducción es de Xaverio Ballester (ya sabes, sin pinchas en el texto en rojo vas a otro lugar...)
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A Maria Rzepińska

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1

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Blancas

alargadas como griegas trirremes

cortadas de un tajo en el borde

.

sin velas

sin remos

.

cuando las vi por primera vez

en un cuadro de Ghirlandaio

pensé

que no eran sino fruto de la imaginación

una fantasía de artista

.

pero existen

.

blancas

alargadas

cortadas de un tajo en el borde

el ocaso les añade un toque

de sangre

de oro

y de verde celestial

.

avanzan

muy lentamente

.

casi inmóviles

.

2

.

Nada pude elegir

en mi vida

según mi voluntad

mis conocimientos

o mis buenas intenciones

ni un oficio

ni un refugio en la historia

ni un sistema que lo explique todo

ni muchas otras cosas

por eso he elegido lugares

muchos lugares en los que detenerme

.

-tiendas de campaña

-moteles de carretera

-cuartos de invitados

-vivaques sub Iove

-celdas de monasterio

-pensiones junto al mar

.

vehículos

similares a las alfombras voladoras

de los cuentos orientales

me llevaron

de un lado a otro

somnoliento

maravillado

atormentado por la belleza del mundo

.

lo cierto es

que fue un viaje sin descanso

.

caminos enmarañados

sin propósito aparente

horizontes fugitivos

.

ahora veo claramente

las nubes sobre Ferrara

blancas

alargadas

sin velas

casi inmóviles

avanzando lentamente

pero con decisión

hacia orillas

desconocidas

.

son ellas

y no las estrellas

quienes deciden nuestro

destino

.

«Nubes sobre Ferrara», Informe desde la ciudad sitiada, Madrid, Hiperión, 2008


lunes, 23 de noviembre de 2009


Dejemos de mirarnos el ombligo.
Se acabó predicar. A sembrar trigo.
No queremos ya más poetas divos.
Exigimos poetas subversivos.
Poetas como alas,
poetas incisivos,
poetas combativos,
poetas decisivos.
Pero tú qué te crees que es la vida.
Una trampa, una fiera mal herida.
No queremos poemas teoremas.
Poemas solución a los problemas.
..
«Rap/poética», Poemas para los demás, Zaragoza, Olifante, 2009
..
Y si en uno anterior las referencias eran Bécquer y Cernuda, en éste yo veo la sombra del gran Parra (Nicanor...) y su Manifiesto:
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[...]
A diferencia de nuestros mayores

-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.
[...]
Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.
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Pero el gran eco es el de su propia voz: el gran maestro y profesor que ha sido Ángel Guinda... Y la voz de nuestr@s chic@s...
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domingo, 22 de noviembre de 2009

El otro día tuve lo que los psicoanalistas denominan un acto fallido: iba a escribir reforma pero me salió deforma... Y es precisamente eso lo que pasa, lo que me pasa, con los cambios, que siempre vienen cargados de ambigüedad. Y las palabras son caprichosas y mi casa está llena de palabras: antiguas, vacias, nuevas, irreconocibles, mentirosas, azules, negras, inútiles... Y, a todo esto, leo (ya saben, las energía conectadas....) el siguiente poema de Ángel Guinda que se titula (¡Ja!) «Deconstrucción»:
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Cuando rompes la palabra verano

quedas ya convocado a ver un ano.

Si seccionas simiente,

dudas, tiemblas, indagas la verdad.

Si fragmentas el término contacto

tienes una llamada a la prudencia.

Si la palabra que cortas es asfalto

te sale un campeón carente de algo.

Si quiebras el vocablo ardientemente

sube la temperatura de tu mente.

Si fracturas la voz condescendencia

se reproduce el grupo en que te encuentras.

Si sajas la palabra ciudadano

trasládate y no vuelvas nunca más.

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«Deconstrucción», Poemas para los demás, Zaragoza, Olifante, 2009

sábado, 21 de noviembre de 2009

Mañana, domingo 22, en Bilbao

22.11.2009 - 20.00h p.m. Auditorium Euskalduna
La voz de la memoria
PACO IBÁÑEZ - J.A. LABORDETA - PABLO GUERRERO

viernes, 20 de noviembre de 2009

Razón tenía cuando escribió:
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Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.
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Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
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Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
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Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.
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Bien lo sabía nuestro Arcipreste: «Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar...». En fin, la noticia aquí.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

... y hablando de libros y de casualidades (lean antes las dos entradas anteriores...) otro poema del maestro Ángel Guinda:
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Los libros me engañaron.
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(Era mentira la inmortalidad.
y eran mentira la fama y la gloria.
Menos mal.)
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Para engañar a los libros escribí éste.
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«Verso y reverso», Poemas para los demás, Zaragoza, Olifante, 2009
A., que dirige las obras del dedal, me dio una idea estupenda para mis libros: «¿Y si hacemos una hoguera?...». Tengo para mí que ésta sería la mejor opción pero, mientras me decido, S., que es decoradora, ha tenido la idea de construir muros de libros... Así que mi casa tendrá muros de libros... Y esto me ha recordado el lema de Madrid que fue grafiteado en Puerta Cerrada (Latina) en la época del viejo profesor (don Enrique Tierno Galván): «Fui sobre agua edificada / mis muros de fuego son» (la foto la tomo de aquí)
Desde el domingo no he tenido tiempo de entrar en mi cuadernín y ya lo echaba (mucho) de menos... Porque además tenía ganas de contarles una casualidad cortazariana. Como pueden comprobar, la última entrada es un poema del maestro Guinda que me vino a la memoria por aquello de las cajas. Pues bien, hete aquí que el lunes recibo un correo electrónico anunciándome la presentación de su nuevo libro, Poemas para los demás. Sugerente, ¿verdad? Un octosílabo perfecto como conviene al asunto...
.....Cuando le llamé para 1) Felicitarle por el parto y 2) Comentarle esta «casualidad», me confirmó lo que sabemos pero, a veces, nos conviene olvidar: «Es imposible eludir las energías en contacto...» Y añadió, claro, su expresión preferida: «¡Qué fuerrrrrte...». Con ese acento maño que le caracteriza... (mejor dicho: una de las cosas que le hacen ser él)
.....Así que aquí les dejo la invitación y el primer poema del libro, con ecos de Bécquer y Cernuda... (irán cayendo más... Esto va a ser un cuadernín con técnica folletinesca...).


¿Quién ha sido Ángel Guinda?
Un poeta perfectamente inútil
que defendió la poesía útil.
¿Qué sabe de Ángel Guinda?
Perdía la razón por las mujeres,
el vodka con naranja y el gintónic.
¿Cómo era Ángel Guinda?
Vitalista y alegre. O pesimista,
triste. Frágil, activo, generoso.
¿De qué era partidario Ángel Guinda?
Del placer, de la paz, de la felicidad:
es decir, de poner patas arriba el mundo.
¿Pasiones de Ángel Guinda?
El rock, el rap, el fútbol y los toros,
los cementerios, la velocidad.
¿Los vicios de Ángel Guinda?
El tabaco y el sexo, el hachís y el alcohol,
el café y estallarse el corazón.
¿Qué amó y odió Ángel Guinda?
Amó la luz y el imposible. Odió
las dictaduras y a los pusilánimes.
¿Dónde acaba Ángel Guinda?
Cerca del horizonte, donde sigue la vida.
Donde empieza el Moncayo, allá, en Trasmoz.
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«Entrevista a mí mismo», Poemas para los demás, Zaragoza, Olifante, 2009

domingo, 15 de noviembre de 2009

Haciendo cajas...

Lo diría una indígena y tendría razón:

«Ustedes tienen la vida organizada en cajas.

Nacen y les depositan en una cajita,

su casa es una caja, y las habitaciones

son cajas más pequeñas.

Suben a la casa en una caja,

bajan a la calle en una caja.

Viajan en una caja.

Duermen y hacen el amor sobre una caja.

A través de una caja ven el mundo.

Cambian de casa: lo meten todo en cajas.

Los Bancos y las Cajas hacen caja.

Y cuando mueren

les introducen también en una caja».
Todo está hecho para que encajemos.

Nos encajan la vida.

Algunos no encajamos, y nos desencajamos.

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Ángel Guinda, «Cajas», Olifante, Claro interior, 2008


sábado, 14 de noviembre de 2009

Ayer: Kebraos leyendo poemas de kebraos para un auditorio kebrao:
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David González, Antonio Díez, José Ángel Barrueco, Javier Das, Ana Pérez Cañamares, Gsús Bonilla (y otr@s) leyeron en El Kiebro poemas de Hablando de leyendas: poemas para España (Baile del sol, 2009) (no tengo fotos por razones varias, lo siento)
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Y hoy, sábado 14:
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Ana Cristina Herreros (alias la Comadre) presenta a las 12 a.m. su Libro de brujas españolas en la librería Rafael Alberti (C/ Tutor, 57)

José Ángel Barrueco y David González presentarán El amor ya no es contemporáneo (David) y Recuerdos de un cine de barrio (José Ángel)
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¡Hale!, después del parte cultural, voy a seguir haciendo cajas...

jueves, 12 de noviembre de 2009

Hoy hemos empezado el taller coordinado por Martín López Vega (su blog es el que aparece con un punto, o sea . aquí al llau, en Asideros...), Cómo leer la poesía del siglo XX. Martín ha hablado de algunos conceptos imprescindibles para entender la poesía surgida tras la Segunda Guerra Mundial: intensidad, compromiso moral y duración. Captar el instante en el fluir, esa eternidad que lo es no porque dure por siempre sino porque está fuera del tiempo... En fin, que les dejo con uno de los poemas que hemos trabajado. Es del autor polaco Czeslaw Milosz:
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Dime si es demasiado lejos para ti.

Podrías haber navegado sobre una ola del Báltico

y, pasados los campos de Dinamarca,

pasado un hayedo, podrías haber girado

en dirección al océano, y estarías ya casi

en el Labrador, completamente blanco

en esta época del año. Y si tú, que soñabas

con una isla solitaria, tienes miedo a las ciudades

y a las luces de los semáforos en las calles,

habrías encontrado entonces un sendero propio

en el desierto de los bosques,

sobre los amoratados hielos derretidos

por las huellas de alces y caribúes,

hasta las sierras, hasta las minas de oro abandonadas.

El río Sacramento te hubiera guiado

hacia colinas cubiertas de encinas espinosas.

Apenas un pequeño bosque de eucalipto más

y estarías finalmente conmigo.

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Lo reconozco, cuando la manzanilla ha florecido

y la había despierta azul en las mañanas de primavera

pienso con apatía en la casa junto al lago

y en las redes tendidas bajo el cielo lituano.

La cabina en la que te ponías el bañador

se ha transformado para siempre en un cristal abstracto.

Hay una oscuridad melosa junto a la balconada

y pequeñas lechuzas ridículas y olor a cuero.

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Como podíamos vivir entonces, ni siquiera yo lo sé.

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Los estilos y los hábitos vibran indistintos,

sin conseguir ser autosuficientes, deseando un

............final.

¿Qué importa que añoremos las cosas por

............sí mismas?

El conocimiento del tiempo que pasa ha

............chamuscado

los caballos ante la fragua y las pequeñas

............columnas

en la plaza del mercado de la ciudad y las

............escaleras

y la peluca de mamá Fliegeltaub.

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Desde luego hemos aprendido mucho, lo sabes.

Sobre todo, cómo una y otra vez perdemos

cuanto supuestamente no podía perderse,

las personas, las calles, y cómo el corazón

no muere cuando parece que debería hacerlo.

Sonriamos, en la mesa hay pan y té

y eso otro no es más que le remordimiento

de no haber amado en Sachsenhausen las pobres

............cenizas

de un amor absoluto que escapaba a la medida humana.

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Tú te has acostumbrado a nuevos, húmedos inviernos,

en una casa de cuyos muros limpiaron la sangre

de su dueño alemán, que nunca volvió.

También yo me conformaré con lo que es posible,

ciudades y países. No podemos bañarnos dos veces

en el mismo lago en cuyo fondo se amontonan

las hojas de los alisos

desmigajados el primer rayo de sol.

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¿Tus culpas y mis culpas? Pocas y sin importancia.

¿Tus secretos y mis secretos? Dominutos y ridículos.

No tanto cuando se atan la mandíbula con un pañuelo

y entre los dedos sujetan una cruz y a lo lejos

ladra un perro y brilla una estrella.

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No, no es porque sea demasiado lejos

que no viniste a buscarme aquel día, la otra noche.

Año tras año crece en nosotros, hasta dominarnos,

—lo entiendo ahora como lo entendiste tú— la indiferencia.

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Czeslaw Milosz. «Elegía para N.N.» (Traducción de Martín López-Vega)


Lo que más me gusta de las y los moleskine es el bolsillito... Mi ahijada A. dice que es el bolsillo de los secretos. Y así es, claro.

El viernes 13 (o sea, mañana) en el chigre del Chuchi...

Darlo todo por perdido.
Allí comienza lo abierto.
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Entonces cualquier paso
puede ser el primero.
O cualquier gesto logra
sumar todos los gestos.
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Darlo todo por perdido.
Dejar que se abran solas
las puertas que faltan.
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O mejor:
dejar que no se abran.
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Roberto Juarroz, Decimotercera poesía vertical, Valencia, Pre-Textos, 1994

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Otra cosa que nunca más: conseguir que esta fotografía no me salga movida. La noticia es ésta... y un comentario interesante es éste.
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Dime cómo ye es una canción que Dixebra dedicó a un policia, Mejuto, que perdió el tolete (porra) en alguno de los disturbios de la Naval...

martes, 10 de noviembre de 2009

Esta mañana...

Con los alumnos de 2º de la ESO leemos, cada día, un poema (no ha sido idea mía, estaba en la programación del departamento ¿eh? Lo que sí que a veces les pongo alguna canción... Por ejemplo y sin ir más lejos, la semana pasada Palabras para Julia... Pero es que en la antología venía Autobiografía, también de José Agustín Goytisolo, y ya aproveché y les puse las dos...).
.....Como este autor ha salido varias veces, una alumna me pregunta: «Profe, ¿por qué siempre dices don Antonio Machado?». Y les explico mis motivos y les hablo de su compromiso, de su dignidad, de su «torpe aliño indumentario», de su lealtad, de Leonor: su tuberculosis, su juventud y su muerte, del frío de Soria , de las burlas de sus alumnos, de Guiomar, de su viaje al exilio, de doña Ana y de la muerte de ambos. Mientras se lo cuento, recuerdo eso pero también este texto del Juan de Mairena anterior a 1936:

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«Pláceme poneros un poco en guardia contra mí mismo. De buena fe os digo cuanto me parece que puede ser más fecundo en vuestras almas, juzgando por aquello que, a mi parecer, fue más fecundo en la mía. Pero ésta es una norma expuesta a múltiples yerros. Si la empleo es por no haber encontrado otra mejor. Yo os pido un poco de amistad y ese mínimo de respeto que hace posible la convivencia entre personas durante algunas horas. Pero no me toméis demasiado en serio. Pensad que no siempre estoy yo seguro de lo que os digo, y que, aunque pretenda educaros, no creo que mi educación esté mucho más avanzada que la vuestra. No es fácil que pueda yo enseñaros a hablar, ni a escribir, ni a pensar correctamente, porque yo soy la incorrección misma, un alma siempre en borrador, llena de tachones, de vacilaciones y de arrepentimientos. Llevo conmigo un diablo, no el demonio de Sócrates, sino un diablejo que me tacha a veces lo que escribo para escribir encima lo contrario de lo tachado; que a veces habla por mí y otras yo por él, cuando no hablamos los dos a la par, para decir en coro cosas distintas. ¡Un verdadero lío! Para los tiempos que vienen, no soy yo el maestro que debéis elegir, porque de mí sólo aprenderéis lo que tal vez os convenga ignorar toda la vida: a desconfiar de vosotros mismos».

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Guardan silencio y luego la que preguntó me mira muy seria y dice: «¡Ah!...»
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Cuando llego a casa, quiero copiar un poema que yo siempre he atribuido a don Antonio y que miré usté por dónde es de su hermano Manuel. Me sorprende. De verdad que me sorprende. El poema es éste:
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Hasta que el pueblo las canta,

las coplas coplas no son,

y cuando las canta el pueblo,

ya nadie sabe el autor.

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Tal es la gloria, Guillén,

de los que escriben cantares:

oír decir a la gente

que no los ha escrito nadie.

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Procura tú que tus coplas

vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas

para ser de los demás.

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Que al fundir el corazón

en el alma popular,

lo que se pierde de nombre

se gana de eternidad.

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Manuel Machado, Cualquiera canta un cantar, 1919

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En la foto, don Antonio Machado y su hermano Manuel.

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Pero como la cabra tira al monte, y yo soy, como ustedes bien saben, fiel a todos mis amores (cuando uno deja de ser fiel al amor sí que está jodido...) y don Antonio es uno de ellos, pues termino con otro texto que corresponde a su Mairena (anterior a 1936...) que dice:

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«Hay hombres que nunca se hartan de saber. Ningún día —dice[n]— se acuestan sin haber aprendido algo nuevo. Hay otros, en cambio, que nunca se hartan de ignorar. No se duermen tranquilos sin averiguar que ignoraban profundamente algo que creían saber. ¡A, igual a!, decía mi maestro, cuando el sueño eterno comenzaba a enturbiarle los ojos. Y añadía, con voz que no sonaba ya en este mundo: ¡Áteme usted esa mosca por el rabo!»

domingo, 8 de noviembre de 2009

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.
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Miguel Hernández (la estrofa pertenece a la primera parte de «El hambre», en El hombre acecha (1937-1939)
Me encantan los colofones, esa genial costumbre de coronar los libros (como poner el ramo de laurel cuando se techa una casa para evitar los rayos, que vaya usted a saber por qué ni cuándo, cambió y ahora ponen la bandera para evitar ¿qué?...). Bueno, pero a lo que iba, que el otro día vi uno en el libro de Antonio Orihuela. Es éste:

Estas luciérnagas en verso se
terminaron de editar un febrero
del 2007 bajo la lluvia de un
Madrid que está de olvido
Pregunta La Moni: ¿Por qué todas las hippyjis [que invaden el barrio los fines de semana para sumergirse en la interculturalidad, digo yo] ponen el pie sobre la silla?
En el autobús. 7 a.m. del viernes. Dos adolescentes:
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Alumna 1: Tía, pero no le digas a la profe que te quedaste viendo El internado...
Alumna 2: ¡Anda! ¿Y por qué no? Si mis padres me dejan... A ella qué le importa...
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Poco después...
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Alumna 1: Pero si no sabe hablar, dice «las de Useras» ...
Alumna 2: Ya, es que como van todas...
Alumna 1: Ya, tía, pero es como si yo digo «las de Madrides» o «las de Carabancheles»...