jueves, 28 de abril de 2016
miércoles, 27 de abril de 2016
Pandémica y celeste, Jaime Gil de Biedma
quam magnus numerus Libyssae arenae
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aut quam sidera multa, cum tacet nox,
furtiuos hominum uident amores.
Catulo, VII
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aut quam sidera multa, cum tacet nox,
furtiuos hominum uident amores.
Catulo, VII
Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
desnudo de cintura para abajo,
hipócrita lector -mon semblable,-mon frère!
Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
quien me tira del cuerpo a otros cuerpos
a ser posiblemente jóvenes:
yo persigo también el dulce amor,
el tierno amor para dormir al lado
y que alegre mi cama al despertarse,
cercano como un pájaro.
¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir -aunque sea nada más que un momento-
igual deslumbramiento que a los veinte años !
Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
Y por eso me alegro de haberme revolcado
sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,
mientras buscaba ese tendón del hombro.
Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones...
Aquella carretera de montaña
y los bien empleados abrazos furtivos
y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,
pegados a la tapia, cegados por las luces.
O aquel atardecer cerca del río
desnudos y riéndonos, de yedra coronados.
O aquel portal en Roma -en vía del Balbuino.
Y recuerdos de caras y ciudades
apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,
de escaleras sin luz, de camarotes,
de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,
y de infinitas casetas de baños,
de fosos de un castillo.
Recuerdos de vosotras, sobre todo,
oh noches en hoteles de una noche,
definitivas noches en pensiones sórdidas,
en cuartos recién fríos,
noches que devolvéis a vuestros huéspedes
un olvidado sabor a sí mismos!
La historia en cuerpo y alma, como una imagen rota,
de la langueur goûtée à ce mal d'être deux.
Sin despreciar
-alegres como fiesta entre semana-
las experiencias de promiscuidad.
Aunque sepa que nada me valdrían
trabajos de amor disperso
si no existiese el verdadero amor.
Mi amor,
íntegra imagen de mi vida,
sol de las noches mismas que le robo.
Su juventud, la mía,
-música de mi fondo-
sonríe aún en la imprecisa gracia
de cada cuerpo joven,
en cada encuentro anónimo,
iluminándolo. Dándole un alma.
Y no hay muslos hermosos
que no me hagan pensar en sus hermosos muslos
cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.
Ni pasión de una noche de dormida
que pueda compararla
con la pasión que da el conocimiento,
los años de experiencia
de nuestro amor.
Porque en amor también
es importante el tiempo,
y dulce, de algún modo,
verificar con mano melancólica
su perceptible paso por un cuerpo
-mientras que basta un gesto familiar
en los labios,
o la ligera palpitación de un miembro,
para hacerme sentir la maravilla
de aquella gracia antigua,
fugaz como un reflejo.
Sobre su piel borrosa,
cuando pasen más años y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.
Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz, los dos,
como dicen que mueren los que han amado mucho.
Mira tú por dónde, voy a tener más tiempo para leer.
Juan Luis Cebrián me despide de la SER, por Ignacio Escolar.
Juan Luis Cebrián me despide de la SER, por Ignacio Escolar.
Ahora es cuando todos los tertulianos o periodistas que somos entrevistados en @La_SER nos levantamos y nos vamos indignados de la cadena...— Jordi Évole (@jordievole) 27 de abril de 2016
lunes, 25 de abril de 2016
No he seguido las pompas del homenaje a don Miguel porque me parece un hacer que hacemos y estoy harta de hacerlo diariamente en mi oficio.
Sin embargo, ayer, una amiga me envió un vídeo. Añadía: lo que decían los viejos maestros sobre la lectura (alto, claro y con intención -yo les digo: expresivamente-).
Y lloré escuchándolo.
Sin embargo, ayer, una amiga me envió un vídeo. Añadía: lo que decían los viejos maestros sobre la lectura (alto, claro y con intención -yo les digo: expresivamente-).
Y lloré escuchándolo.
Porque tú lo ves.
Este fin de semana he roto dos vasos. Uno grande, de sidra, y otro pequeño, de pinta. Y así estamos.
Una amiga me llama rompedora. Yo me designo rompetista...
Es todo tan difícil.
¿Es todo tan difícil?
Una amiga me llama rompedora. Yo me designo rompetista...
Es todo tan difícil.
¿Es todo tan difícil?
Lucio Urtubia escribe a Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid
Entrañable Señora Carmena, Alcaldesa de Madrid,
Querida y muy respetada señora,
Los días 9, 10 y 11 d abril estuve en Madrid, hospedado en el barrio conocidísimo de Atocha, en el hotel Mediodía, y uno de dichos días fuimos a comer detrás de dicho lugar, en la plaza situada detrás del Museo Reina Sofía. Cuál no fue mi sorpresa al preguntar por el nombre de dicha plaza y oí que no tenia nombre. Hace varios años tuve el coraje y la valentía de escribirle al señor Gallardón, anterior alcalde de Madrid. Dicho señor no me contestó ni me dio ninguna señal. Peor para él. Y en las mismas condiciones me dirijo hoy día a la alcaldesa, que es otro ambiente, y como digo: lo imposible no existe.
Durante muchos años conocí a un amigo albañil y madrileño, todo un ejemplo. Querido y amado por sus amigos y calumniado por sus enemigos. No era guapo en físico y fumaba como un carretero, pero cuando hablaba lo hacía con el sabor de esos barrios viejos madrileños, los cuales yo personalmente adoraba pero nunca tuve el privilegio de poder practicar. Este amigo, llamado Cipriano Mera, al cual conocí como usted conoce, fue todo un ejemplo por su comportamiento y vida hasta sus últimos momentos. Humilde pero rico, todo un ejemplo de familia. Cansado de trabajar y trabajando y luchando por su ideal republicano y anarcosindicalista, era muy viejecito pero continuaba ganándose su vida y la de su compañera, también humilde y ejemplar. Alguna vez tuve la ocasión de invitarlos a comer y me hacía reír al decirme que su compañera hacía las mejores paellas con muy poco, pues había aprendido trabajando y sabía hacer todo de la nada.
Amiga y respetada alcaldesa madrileña, no deje pasar la ocasión de consagrar dicha plaza al amigo y compañero Cipriano Mera, vencedor de la única de las bellas victorias republicanas. Uno es por lo que hace. Haga, no deje pasar esta ocasión, ella puede ser todo un ejemplo para los jóvenes y aquí me tiene a su servicio si lo necesita.
Hagamos y seamos,
Lucio Urtubia
Cipriano Mera
domingo, 24 de abril de 2016
mi joven amada tendrá otros amantes,
pero ninguno de corazón más suspenso que el mío
cuando desvela a mi deseo
el hambre estremecedora de su posible cuerpo.
No es posible que exista nadie cuyos brazos griten con más fuerza,
cuyos labios ansíen besarla más-
nadie hará jamás a mi amada
pero ninguno de corazón más suspenso que el mío
cuando desvela a mi deseo
el hambre estremecedora de su posible cuerpo.
No es posible que exista nadie cuyos brazos griten con más fuerza,
cuyos labios ansíen besarla más-
nadie hará jamás a mi amada
lo que mi sangre,cuando la abrazo y la beso
(o cuando a veces me invita simplemente
a poseer en profundidad toda su desnudez,
su carne se asemeja a todos los violonchelos de la noche
contra el solitario violín de la mañana)
algo más lejano que los barcos o las flores nos cuentan cosas,
su beso me comprende poderosamente
como un resplandeciente bosque de gigantescos árboles fugaces
-¿qué importa,pues,que ella tenga cien amigos?
ella recordará,creo,mis manos
(no estaría bien mostrarse celoso en esto.)
Mi juvenil deseo no tendrá más mujeres.
E.E. Cummings, en Buffalo Bill ha muerto. Antología poética 1910-1962, traducción de José Casas, Madrid, Hiperión, 1996
(o cuando a veces me invita simplemente
a poseer en profundidad toda su desnudez,
su carne se asemeja a todos los violonchelos de la noche
contra el solitario violín de la mañana)
algo más lejano que los barcos o las flores nos cuentan cosas,
su beso me comprende poderosamente
como un resplandeciente bosque de gigantescos árboles fugaces
-¿qué importa,pues,que ella tenga cien amigos?
ella recordará,creo,mis manos
(no estaría bien mostrarse celoso en esto.)
Mi juvenil deseo no tendrá más mujeres.
E.E. Cummings, en Buffalo Bill ha muerto. Antología poética 1910-1962, traducción de José Casas, Madrid, Hiperión, 1996
lunes, 18 de abril de 2016
Ecuador
«El viento de la tarde refrescó la cara del indio. Sus ojos pudieron ver por breves momentos de nuevo la vida, sentirla como algo... "Qué carajuuu", se dijo. Apretó al muchacho bajo el sobaco, avanzó hacia afuera, trató de maldecir y gritó, con grito que fue a clavarse en lo más duros de las balas:
--¡Ñucanchic huasipungooo!
Luego se lanzó hacia adelante con ansia por ahogar a la estúpida voz de los fusiles. En coro con los suyos, que les sintió tras él, repitió:
--¡Ñucanchic huasipungo, carajo!
De pronto, como un rayo, todo enmudeció para él, para ellos. Pronto, también, la choza terminó de arder. El sol se hundió definitivamente. Sobre el silencio, sobre la protesta amordazada, la bandera patria del glorioso batallón flameó con ondulaciones de carcajada sarcástica. ¿Y después? Los señores gringos.
Al amanecer, entre las chozas deshechas, entre los escombros, entre las cenizas, entre los cadáveres tibios aún, surgieron, como en los sueños, sementeras de brazos flacos como espigas de cebada que, al dejarse acariciar por los vientos helados de los páramos de América, murmuraron en voz ululante de taladro:
--¡Ñucanchic huasipungo!
--¡Ñucanchic huasipungo!»
Ñucanchic: nuestro.
Huasipungo: parcela de tierra que otorga el dueño de la hacienda a la familia india por parte de su trabajo diario.
Chicho Sánchez Ferlosio, tan necesario.
Un disco editado en Suecia en 1963 de forma anónima: Canciones de la Resistencia.
Tomado de Baúl de trompetillas.
M'encanta.
Un disco editado en Suecia en 1963 de forma anónima: Canciones de la Resistencia.
Tomado de Baúl de trompetillas.
M'encanta.
Yo iba a correr al Retiro y pasaba por las casetas hasta que los libreros, a falta de mejor cosa que hacer, empezaron a saludarme. Me fijaba en tus camisetas, que siempre eran provocadoras y gustosas; gustosas de gusto, de placer, de risa, de alegría, de rabia y enfado en los enemigos...
Tardé un tiempo en saber que una de tus ¿virtudes? (permíteme que siga dudando de la definición) es el rencor. Entonces, un día, me ofreciste un aquarius. Después de correr, eso ensancha el aire. Esto es así, aunque quede muy grande el escribirlo.
Y un sábado, nos fuimos a comer una paella. Y hablamos, hablamos, hablamos. No fue fácil, no es fácil, hacemos el camino. Pero si tuviera que poner una música a nuestra historia (aparte del jazz) sería:
sábado, 16 de abril de 2016
lunes, 11 de abril de 2016
No tenéis vergüenza. Os viene grandísima la ciudadanía.— jose luis cuerda (@cuerda1936) 9 de abril de 2016
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