«"¿Necesita ayuda?"
"Uno que me mate"
"Ante la respuesta, me detengo del todo. Está, más que sentada, acuclillada en el suelo al borde del sendero. Esa posición comprimida, de dolor de estómago, me ha sacado el ofrecimiento de ayuda. Y además, en la montaña es costumbre. Y además ella atrae, aunque eso lo haya visto en su respuesta cuando me levanta a la cara una cara de novia extraviada en el altar. Me detengo, no pesa la mochila ligera de un día de excursión por las cimas sin cuerdas ni hierros de escalada. No me acerco aún, me vuelvo y repito: "Uno que la mate. ¿Uno que la ame es lo mismo?"» («Ayuda», El contrario de uno, Erri de Luca)
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Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
—como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
[...]
«No volveré a ser joven», Las personas del verbo, Jaime Gil de Biedma.
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«Yo no existo... Y por si algún desconfiado, terco o maliciosillo no creyese lo que tal llanamente digo o exigiese algo de juramento para creerlo, juro y perjuro que no existo; y al mismo tiempo protesto contra toda inclinación o tendencia a suponerme investido de los inequívocos atributos de la existencia real [...]
.....Soy —diciéndolo en lenguaje oscuro para que lo entiendan mejor— una condenación artística, diabólica hechura del pensamiento humano (ximia Dei) [...]» (El amigo Manso, Benito Pérez Galdós )
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Y, por fin, cedo en el orgullo de llevar la contraria y:
.«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo» (Cien años de soledad, Gabriel García Márquez)
Mis preferidos de estos cuatro, el de Galdós y el de Gil de Biedma. El hielo de García Márquez se me hace que ya está medio derretido... De lo mejor que tiene es haber inspirado el arranque de Cómo me hice monja, que aunque Aira jamás lo reconocerá, además de broma es homenaje.
ResponderEliminarPara que no digan que sólo critico les comparto uno que me encanta:
2 de noviembre
He sido cordialmente invitado a formar parte del realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así.
No hace falta decir de quién es...
Bueno, por si acaso: Roberto Bolaño. Supongo que tampoco en esto estaremos de acuerdo, pero a mí me gustan más las novelas cortas: "Nocturno de Chile", "Estrella distante" y "Amuleto". Creo que son tres joyas imprescindibles. Las otras también, claro, pero lo siento de otra manera.
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