sábado, 23 de mayo de 2009

De la lectura de Ángel Guinda salí con un poema en el corazón y en el bolso:
.
Antes de abrir los ojos
ya te había mirado.
Todo lo veo, ahora,
vivo a través de ti.
Eres un puente erguido
desde la tierra al cielo,
una gota de sol
que ilumina este mundo.
Eres el brote nuevo
que hace intenso el futuro;
mi piedra incandescente,
mi cercano infinito.
Eres la puerta abierta
a la ebriedad del faro,
la tensión del silencio,
lo eléctrico y magnético.
Eres lo inalcanzable,
la belleza inmortal,
porque yo te he inventado.
.
«El puente», Ángel Guinda

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