lunes, 31 de marzo de 2014

Esta asunción de la realidad circundante unida a la inmersión en la lectura como una de las actividades principales del niño Cortázar determina una cierta incapacidad para discernir o separar lo real de lo inverosímil, lo fantástico de lo cotidiano. La maravilla forma parte de su vivencia y será una dolorosa experiencia comprobar que crecer implica aprender a separar y etiquetar cada uno de esos mundos.
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Los libros y el mundo de ficción que podía encontrarse en ellos representó un cómodo lugar en el que encontrar una realidad muy alejada de la circundante.
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Todas estas circunstancias dan la victoria a la literatura [...] En todo caso, es en el mundo literario donde encuentra una vía de escape de la realidad que lo rodea.
 
Raquel Arias Careaga, Julio Cortázar. De la subversión literaria al compromiso político, Madrid, Sílex, 2014

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