Alguien me la recomendó porque había oído (o leído) que decían que... Jesús Carrasco era el heredero literario de Miguel Delibes (uno de mis autores de cabecera). La leí en muy poco tiempo con alteración de las pulsaciones e imágenes secas, de esas que te raspan el cerebro hasta el punto del mareo... Me ha pasado con pocos libros y, cuando me pasa, está relacionado con una sensación física de asfixia, como si evocara (¿puede llamarse imaginar a algo que vives tan palpablemente?) un dolor, un terror, cierta forma de angustia: un vértigo, un pozo... Una soledad.
Intemperie es un camino de terror. De ese terror que tiene que ver con la realidad, la injusticia y el abuso.
Pero también es la expresión, silenciosa, de la solidaridad más profunda. Del conocimiento sin palabras. Sabiduria, vida, experiencia. Cuidado.
El cuidado sin aspavientos, sin palabras. Sin reproches ni obligación. El instinto que guía nuestros actos, lo que sabemos que debemos hacer. Hacerlo. En silencio. Me repito, lo sé, pero no encuentro otra forma de decirlo...
El autor dice que la novela es un western ibérico. Lo es en el sentido del enfrentamiento con el medio y ese sol... ese sol que abre ampollas y abrasa no sólo la piel. Que nos mata de sed, que crea alucinaciones. El enfrentamiento del héroe al medio y a la sociedad. Pero aquí los héroes no llevan ese nombre. Son los nadies, los nacidos para servir, los eternamente abusados.
¿Cómo seguir en pie?
El norte como horizonte, los prados, el agua. La vida cuando no se piensa, cuando se dice y se vive a sí misma (como las palabras cuando nos dejamos decir...)
Ojalá pudiera recuperar todas mis palabras para explicarles lo que me produce esta novela. Mientras tanto, ésta es mi recomendación.
Ojalá pudiera recuperar todas mis palabras para explicarles lo que me produce esta novela. Mientras tanto, ésta es mi recomendación.

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