viernes, 4 de enero de 2013


«[…] gritó una sola vez, un  largo grito, con la boca abierta, como si hubiera querido librarse de una vez de todos los gritos que el dolor había acumulado en ella»

«Hay seres que justifican el mundo, que ayudan a vivir con su sola presencia»

 Albert Camus, El primer hombre (traducción Aurora Bernárdez), Barcelona, Tusquets, 1994

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