domingo, 16 de diciembre de 2012

Después de corregir, esta sensación...


«Es la hora de salir al patio. Los alumnos tienen un aspecto bastante extraño. Todos han colgado su cerebro en la azotea, con pinzas de tender la ropa.
—¡Sentaos todos y escuchadme! —grita la maestra—. ¡No tardaré en secaros a todos!
Los cerebros de los alumnos toman el sol. Pero hoy el cerebro de Alicia abusa un poco y se reseca en exceso. Parece el rabo de un ratón hecho un nudo.
Después, en clase, Alicia está medio alelada y se porta muy bien. Repite las lecciones como un loro de las Bermudas, y la maestra le pone sobresaliente en todo.
Miguel Obiols y Miguel Calatayud, Libro de las M’Alicias, Madrid, SM, 1990

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