domingo, 9 de diciembre de 2012


«[…] había unos hombres y unas mujeres que ejercían y daban sentido a una de las palabras más preciosas que se puedan encontrar en cualquier diccionario: magisterio»
                                    
 «Pasado el tiempo y recordando situaciones, siempre he imaginado que los profesores nos lo leían intuyendo que quizá entenderíamos poca cosa, pero creyendo tenazmente que nos dejaban una semilla que con el tiempo brotaría dentro de nosotros»
                              
Lluís Llach, Memoria de unos ojos pintados, Barcelona, Seix-Barral, 2012

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