sábado, 16 de junio de 2012

Si pasan por Patones...

... Muchas cosas que contar, muchas ganas de escribir y poco tiempo. Snif.

Mi familia es muy poco familiar, yo creo (porque es algo a lo que doy vueltas) que es debido a que no hemos conocido a nuestros abuelos. A ninguno de los cuatro, que también es mala suerte... Los abuelos suelen ser los que crean el espacio familiar, la casa en la que siempre se te sonríe, los orgullosos de los logros y los que hacen invisibles los defectos. Bueno, venga, va, acepto: en general... que siempre hay ovejas negras incluso en esto. Por eso, siempre observo con curiosidad a las familias grandes, las que se juntan y celebran, las que se apoyan y se pelean. Eso, la familia española al uso... ¿No?


Y viene esto, abstracto y probablemente innecesario, a que David Méndez Leceta, uno de los primos del Abus, ha realizado este vídeo. El origen de las fotografías es una fiesta que hicieron el otro día en Patones en la que plantaron una encina que recuerde (allí también) a mi cuñao.


El Abus, que sigue creando redes desde la dimensión en la que ahora esté... y disfrutando de las bellísimas fotos de los niños para los que, dice LaMoni, tenía imán...



Por cierto, que cuando LaMoni me dijo que habían plantado una encina a mí se me vino a la cabeza (educación sentimental ordena) esta canción de Serrat:



...Y de haber nacido en la tierra baja
pudo ser timón y volverse al mar.
Pudo ser rueda y ver mundo,
ser mango, cuna o altar.

Pudo ser ceniza y humo
o pudo, simplemente, no haber nacido
donde manda el roble, pero ahí nació
desafiando las reglas,
consentida por el sol.
Más cerca de las estrellas.

De abrazarse al suelo,
a pelear la tierra
con los aguaceros,
de rellenar grietas
con bojes, tomillos y enebros,
de andar huyéndole al hacha
que el amo blande ligero...,
nudos amargos duelen en tus maderas,
encina verde.

Que tus contornos te quieran,
que te respete la muerte.


Que es bueno que cuando el haya enrojece
y los caminos mudan de color,
entre esqueletos de robles,
salpiques con tu verdor
las palideces del bosque.
                      
Así que ya lo saben: si pasan por Patones de Arriba y ven esta encina, cuídenla, que lleva mucha vida en sus raíces.

2 comentarios:

  1. Sí, ¿verdad? Son de esas cosas que parece que sólo pasan en películas, pero no, resulta que forman parte de esa vida que intentan escamotearnos... Y los niños... ¡esos ojos, pordiós!...

    ResponderEliminar