jueves, 16 de febrero de 2012

Hoy he comido con LaMoni y le decía que tenía ganas de escribir algo. Algo sobre la muerte de Abus, mi cuñado, su compañero. Agustín Ramírez Leceta, Abus...

Porque tengo ganas de escribirte, cuñao, y sin embargo también lo temo... (Ya sabes mi mal gusto sentimental que pasa a sentimentaloide...). Pero tampoco quiero que se me pase esta sensación, me gustaría aprehenderla (intentarlo, al menos) en un grupo de palabras. Aunque sé que es imposible...

Y es que voy a decir cosar sabidas... Pero el cuadernín ye mío, así que... Es un lugar común decir cuánto aprendemos de las personas sometidas a pruebas brutales, a crueles enfermedades... Pero es el caso que a mí me gustan los lugares comunes, me siento bien con tanta gente que puede entenderme. No quiero la grandeza de la individualidad, para algunas cosas elijo la pequeñez de lo nuestro... ¿Qué nos enseñan? ¿Qué he aprendido de ti, Abus? La comunicación esencial. El amor. La esencialidad de esa filosofía del Tao y de las artes marciales que tanto te gustaban.

Cuando alguna vez le pregunté a Abus ¿qué quieres?, él, arrastrando las sílabas e intentando vocalizar contestaba: «Aaaaaaa tiiiiiiiii...». Y cuando la puta enfermedad le privó del habla, lo decía adelantando los morritos para besar... Y cuando se le planteaba alguna duda sobre qué hacer, sobre alguna decisión él siempre decía: «Donde el corazón te lleve...»

.
La muerte ha necesitado doce años para acabar con el corazón de Abus. Vino escondida en forma de esclerosis múltiple (por cierto: Asociación Mostoleña de Esclerosis Múltiple). Y bien sabe Dios que fue agresiva, no le perdonó nada, no tuvo ni la más mínima clemencia. Y mi odio hacia ella no tiene ni quiero que tenga sosiego. Combate a muerte, rabia eterna... Y, sin embargo, a su alrededor siempre había aire de alegría y dignidad. ¿Qué he aprendido? Que, cuando la desgracia arrecia y ahoga, no hay que darle más espacio del que por sí misma se toma... ¿Para qué decir lo que ya se sabe?... No: Alicia, su madre, sus hermanos (Juan, Ali, Esther), LaMoni, Alfonso, David, sus amigos (Raco, Salim...), todos reían con él y le han acompañado siempre desde un enfrentamiento amable con la enfermedad. No le han concedido el gusto de sufrir la desgracia, no han expuesto sus llagas. Las han cicatrizado con una broma, con un comentario que ahogaba a Abus en risa...

Y cuando el año pasado corrí la I Carrera por la esclerosis en la Casa de Campo sin entrenamiento y me ahogaba y no podía, pensaba en Abus y me entraba la risa y pensaba: mariconadas las justas. Y llegué creo que en octavo lugar o así empezando por la cola... ¿Y?... Nada. Ninguna importancia. En el transcurso de la carrera, oí a dos hermanas. Una le decía a la otra (que iba muy cansada y quería abandonar): «Venga, Laura, tía, no me dejes, no abandones, hazlo por mamá...». Eso es lo que he aprendido, eso es lo que se me ha quedado en el corazón: no abandones y no cedas nunca a la tristeza. Siéntela, pero tira de la alegría. Y ten en cuenta al otro. A mamá o a quien sea. Porque para eso hemos nacido, carajo, para luchar con la alegría y por la alegría. Con los otros.

Y, cabrón, te veo sonreír... Y sé que has alcanzado la luz. Porque la llevabas en ti. Y ojalá tu cerebro y tu cuerpo, que donaste, sirvan para aclarar un poco lo intrincado de esta enfermedad. Sería una hermosa recompensa. La que te mereces, cuñao, la que te mereces.

Hasta pronto, rey moro.

12 comentarios:

  1. sin palabras me dejas, Ali. grande. grandes. abrazo enorme a Moni y a ti. brindo, con esta cerveza que me tomo, por Abus.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Arpo. Es lo primero que hicimos: brindar por él. Y seguiremos haciéndolo siempre. Un beso, amigui.

      Eliminar
  2. Sin comentarios........ lo siento mucho Alicia, no sabia, nada. Un besote fuerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Núcleo. Fíjate que estuve a punto de escribirte cuando el otro día decías que era la Virgen de Lourdes y que encendías una vela por todos nosotros. Quería que le pidieras un milagro, pero sólo me salían barbaridades y no quería ofenderte, que no te lo mereces. Un beso

      Eliminar
  3. ¡Cuánto lo siento, Alicia! Esto que escribiste sobre Abus es impresionante, a mi también me dejas sin palabras. Dale un abrazo fuerte, muy fuerte, a Moni. Epo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Epo. Sé que lo sientes y sé hasta qué punto lo puedes entender ¿verdad? Un besazo fuerte también para ti...

      Eliminar
  4. GRACIAS POR EL TEXTO TAN BONITO,QUE RAZON TIENES PUTA ESCLEROSIS QUE SE LLEVA A QUIEN MENOS LO QUIERE,SE FUÉ,EL ABUS SE FUÉ,UN BESO DE ESTHER

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí se fue, Esther, pero se fue impulsado por besos, no lo olvides... Que hay que ver, persona que entraba en la habitación, Muuuuaaaaccaaaa, beso que le plantábamos... En la zona que en ese momento estuviera más a labio: brazos, cabezas, manos, pies... Creo que esos días fue el hombre más besado del mundo... Ahora me toca mandártelo a ti: un beso fuerte-fuerte y mi cariño, ¡guapa!

      Eliminar
  5. Y a todos: LaMoni cotillea este cuadernín, así que ha recibido vuestros besos en directo. Gracias por estar ahí.

    ResponderEliminar
  6. Corroboro que cotilleo el cuadernín y corroboro las gracias, a los que os conozco y a los que no. Y, a todos, un fortísimo abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Lo horizontal lo llaman "Divino"
    Lo horizontal "lo fraterno"
    Lo que es perpendicular
    Lo dicen "lazos eternos"+++

    Le llegara una rosa, cada día...

    ResponderEliminar
  8. INDIVIDUALIDAD PLURAL
    Lo vertical lo llaman "Divino"
    Lo horizontal "lo fraterno"
    Lo que es perpendicular
    Esos son "lazos eternos"+++

    Tu Abus, sumabas,sumabas...

    ResponderEliminar