jueves, 8 de julio de 2010

"Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa"
Wislawa Szymborska

Cuando veo fútbol, tenis
carreras de fórmula 1
no olvido que en otras cadenas
siguen los telediarios.
Mientras gritamos gol
otro coche bomba explota
en un mercado; antes
de que acabe el set
habrá diez palestinos menos;
se apaga el semáforo
y una vida más en Guantánamo.
.
Mis padres llamaban
partes a los telediarios.
Ellos sabían que la guerra
no había terminado:
mientras en el salón la tele
vomitaba metralla,
la radio en la cocina
escupía recuentos de muertos.
.
Perdonadme que ahora juegue:
el dolor fue una institutriz severa.
.
Ana Pérez Cañamares, "Perdonadme que ahora juegue", en Maneras de recogerse el pelo (selección de David González, prólogo de José Ángel Barruco y dvd de Patty de Frutos), Madrid, Bartleby Editores, 2010.

6 comentarios:

  1. Lo hemos hablado en alguna ocasión durante este año.Se puede disfrutar del deporte y a la vez mantener una actitud crítica, responsable y solidaria ante todo lo que nos rodea.
    Ayer escuché a un chico argentino decir con desprecio en un informativo lo siguiente: "Los españoles lloran cuando gana su selección pero son capaces de llorar cuando nace su hijo". Y yo digo : "¿Está prohibido llorar por los dos motivos?
    Eligiendo, siempre eligiendo.

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  2. Estoy de acuerdo con el compañero Al-andalus: las dos cosas no son exclusivas. El catársis en grupo, sentir parte de algo (aunque sea una "tontería"), brindar apoyo, gritar de emoción... son todas virtudes del deporte (y de las manifestaciones, dicho sea de paso) y no veo nada mal en ello. Siempre y cuando no significa que sea la única cosa que te emocione (o sea, hay que ir a las manifestaciones también, aunque tu equipo no va a ganar - entrecomillas - y parece que no gana nunca). que gane españa el domingo. y que viva la lucha de los trabajadores.

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  3. Antes de nada, gracias a todos por vuestros comentarios, se agradece el contacto...

    Diletanta: sí, Ana es una joya, un auténtico descubrimiento para mí.

    Al-Ándalus y Elli: es lo malo que tiene compartir perspectivas... Hoy he leído en "Público" una entrevista con Angélica Liddell que habla, creo, más o menos de lo mismo. Dice:

    "Entre dichas cosas está el fútbol. El jueves suspendió el ensayo a las ocho en punto para ver a la selección española. ¿Observar a 22 hombres corriendo detrás de un balón no es banal? "Puede. Pero si es una contradicción, bienvenida sea. Los sentimientos encontrados son buenos. No aspiro a la coherencia absoluta, que es algo que siempre he considerado propio de los fascistas". Más en http://www.publico.es/culturas/326937/siempre/visto/laparte/podrida/mundo

    Yo me he pasado la vida rechazando el fútbol precisamente porque me eduqué en la época en que se utilizaba como amnésico (ya se sabe, "Pan y circo"). Y a lo mejor estamos (hay otros como yo, lo sé) radicalmente equivocados y, dado que es tan importante, precisamene hay que empezar por ahí y hacerse con ese medio de producción...

    Además, mis alumnos ya tienen suficiente con encajar que no tenga televisión, si encima no les pregunto los lunes por algún penalti o gol...

    Vengo del cine, ceno y me voy al cine. Me encantan las vacaciones...

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  4. Gracias por colgar el poema. Leí también la entrevista a Angélica Liddell, y descubrí que no puedo estar más de acuerdo con ella. Es un tema de actualidad, ¿no? Yo me he pasado unos años sintiendo casi vergüenza por disfrutar del fútbol (algo que no me pasó antes, cuando seguía el baloncesto o el tenis, !como si en estos deportes no hubiera intereses y multimillonarios); parece que por que te guste el fútbol tienes que comulgar con toda la tontería que le rodea (véase cualquier informativo estos días). Pero ya no pido perdón: ni el fútbol me quita el interés o la preocupación por otras causas ni tengo que tragar con todo lo que le acompaña. El que esta sociedad lo promueva como anestésico, como dices, Alicia, no le quita belleza ni disfrute al fútbol en sí; y lo que hay que valorar es por qué esta sociedad necesita anestésicos (y lo rápido que algunos están/estamos dispuestos a aceptarlos como tales).
    Como véis me gusta el tema...
    Gracias y abrazos,

    Ana

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  5. Ana: gracias por el comentario y enhorabuena por tu "Alfabeto de cicatrices"... Yo creo que hay dos sentimientos que algunos españoles tenemos grabados a fuego en el hemisferio izquierdo del cerebro: la vergüenza y el miedo. A lo mejor, es hora de ir desempolvando cosas... Hay, tal vez, otro asunto a considerar: los jugadores de tenis o de baloncesto suelen ser, en general, de familia "pudiente" mientras que los de fútbol suelen ser, en general, de familia baja o, todo lo más, media-baja (incluso el más caballero y señor de todos: Guardiola...).
    Y, por si fuera poco, hoy Manuel Vicent habla de esta vergüenza: http://www.elpais.com/articulo/ultima/balon/elpepuopi/20100711elpepiult_1/

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