miércoles, 30 de septiembre de 2009

La Asociación cultural Candela me envía esta reflexión que considero mesurada, necesaria y sugestiva. Tal vez os parezca un poco larga, pero no lo es. Sobre todo no lo es para todo aquel al que le preocupe el debate sobre educación... (Ayer tuve una guardia en un aula de mi instituto que tiene tarima y estuve a punto de romperme la crisma varias veces...)
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LA “MADERA” DE LA AUTORIDAD EDUCATIVA
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El aluvión de privatizaciones, con la consiguiente y sucesiva compra de derechos y deberes, sigue llegando a la escuela. Las privatizaciones también llegan al componente social, allí donde nos relacionamos y comunicamos los ciudadanos. Y, claro, uno de los subsistemas sociales de mayor importancia es, sin duda, la escuela.
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La escuela es siempre un reflejo de lo que sucede fuera de sus aulas y patios de recreo. Y uno de los reflejos, hoy, de la escuela, es la llamada “crisis de autoridad”, a tenor de los titulares de muchos medios de comunicación de masas.
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La autoridad, si de educación hablamos, es una construcción tan necesaria como compleja. En primer lugar, tendríamos que aclarar qué queremos decir cuando hablamos de autoridad y más en concreto, de autoridad educativa en la escuela. Porque, al parecer (como casi todo se compra y casi todo se vende en un mercado donde esa compra compulsiva tiene mucho que ver con “esto quiero, esto compro ahora”) alguien ha debido confundir conceptos morales con adquisición “inmediata” de los mismos. La compra compulsiva es lo que tiene, que no mide sus efectos secundarios hacia el prójimo (próximo o remoto), salvo la satisfacción inmediata de mis deseos. Debe ser que, alarmados por el sumatorio de noticias sobre la llamada violencia escolar en los medios de comunicación masivos, pretenden algunos sacarse ahora de la chistera, el conejo sorpresivo de una ley que invista de autoridad a los profesionales de la escuela obligatoria: así como se conquistan países y se imponen voluntades “manu militari”, así se impondrá también la tan al parecer deseada autoridad, de la que parece carecer parte del profesorado.
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Confunden, quizás interesadamente, la autoridad con la imposición de deberes en quienes no pueden defenderse “de igual a igual”. Pregonan la vuelta al “usted” y a la tarima como elementos de “autoridad”; tarima de cuya madera podemos hablar muchos, que ahora recordamos los reglazos, los golpes, las palmetadas… porque en aquel contexto todo eran golpes y la ley se fabricaba a golpes y en las iglesias los golpes de pecho eran la oración habitual de los que aún suponían que cuanto más duro era el golpe mayor era también la indulgencia.
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Sin embargo, a nuestro entender, la autoridad educativa es un proceso dialógico: reconocemos autoridad en quien nos quiere y nos respeta, en quien es capaz de generar un buen clima en el aula, condición indispensable para aprender algo útil en nuestra vida presente y futura.
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¿De qué madera estará hecha entonces la escuela donde el alumnado aprende satisfecho y se siente identificado con ella y con quienes son sus maestros y maestras, a los que quiere y respeta? Sabemos por la investigación y por la experiencia que allí donde existen comunidades educativas en las que se tiene claro que los procesos de enseñanza y aprendizaje son oportunidades vivas de y para la cooperación, no necesitan de una ley que les invista de autoridad. Suelen ser centros en donde de vez en cuando surgen, claro, conflictos, pero no se tratan como un asunto “judicial” ni mucho menos “policial”, sino que esa misma comunidad lo resuelve educativamente, interpretando con ecuanimidad las situaciones conflictivas haciendo que todos los implicados sean actores y responsables de sus acciones u omisiones. Un diálogo vivo tan educativo como eficaz para las partes implicadas. No necesitan castigar ni elevar con tarimas su autoridad porque entienden que un educador con autoridad suele ser una persona querida y respetada. Han gestado su autoridad y respeto en la elaboración de muchas horas de estudio y dedicación hacia quien es el centro de su actuación: el alumnado.
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La autoridad educativa tiene todo que ver con un prestigio moral generado a base de mucho trabajo de información y de formación sobre quiénes son, cómo son y en qué contextos viven o sobreviven los alumnos que tienen delante. Y les conocen y conviven hasta donde pueden con ellos y saben que, con su oficio educador, deben intentar compensar las desigualdades sociales para promover una sociedad más justa, más crítica, más honesta, más creativa, más viva y con menos miedo para poder decir “soy”, “existo”, “estoy de acuerdo” o “esto no es justo”…
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Para todo ello necesitamos profesionales bien formados que quieran (de querer- voluntad y querer-cariño) poner en el centro de su actividad al niño, a la niña, al adolescente, conociendo sus evoluciones psicológicas y sociales, apostando por ellos… Y eso significa distribuir un tiempo cronos y un tiempo kairós para que la escuela pueda ser una fiesta del aprendizaje. Profesionales que quieran entender a quienes no siempre saben pedir lo que necesitan, porque no pueden, porque no han alcanzado la madurez suficiente como para encontrar las palabras con las que decirle al maestro: “necesito de ti y de tu sabiduría, comparte tu tiempo conmigo”, “ponme límites”, o “súmate a mis reivindicaciones, que también pueden ser las tuyas”...
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Es probable, a tenor de los datos de los que disponemos, que sus familias anden ahogadas en un marasmo de competitividades (caso de pertenecer a la llamada clase media) o en el drama del paro inminente o en el miedo a perder el empleo. Esas familias -a las que algunos consideran “únicos culpables” de que sus vástagos rompan el molde de los “buenos modales”- están obligadas, no lo olvidemos, a llevar a sus hijos e hijas a la escuela hasta los 16 años. Una escuela en la que a veces, como hechos puntuales y no de manera masiva, revientan su hastío porque nada ven en ella que pudiera atraer su interés.
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Hace falta invertir tiempo y dinero en la preparación de esos profesionales… La propuesta de ley que trata de investir de autoridad al profesor que dice no tenerla, es tan absurda como inútil. Y detrás de esta ley, el legislador esconde lo que piensa de la sociedad en la que nos construimos. Porque una escuela no es sino el fiel reflejo de lo que sucede en la sociedad en la que se inserta, hablar de educación es hablar de la sociedad que deseamos construir… Educar para la vida o amaestrar para el mercado. Ni más, ni menos.
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Amparo Caballero y Gonzalo Romero.
Profesores del Departamento de Psicología Social y Metodología de la Universidad Autónoma de Madrid y del Departamento de Didáctica de la Universidad de Alcalá, respectivamente.
Miembros de la Asociación Cultural Candela.

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En otro orden de cosas (ejem), como estamos ahora con el tema de la poesía épica y, concretamente, con el Cid, he recordado la lucha de la Fundación Menéndez Pidal y he añadido su dirección en Asideros... Se llama En defensa del olivar de Chamartín (si pinchas en el texto en rojo, también accedes)

martes, 29 de septiembre de 2009

Enhorabuena, señor

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«Los nadies»

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Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Eduardo Galeano, Libro de los abrazos, Madrid, Siglo xxi, 2007 (vigésimo sexta edición en España)


Eduardo Galeano, medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (España)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Bolaño dixit...

«Yo soy de los que creen que el ser humano está condenado de antemano a la derrota, a la derrota sin apelaciones, pero que hay que salir y dar la pelea y darla, además, de la mejor forma posible, de cara y limpiamente, sin pedir cuartel (porque además no te lo darán), e intentar caer como un valiente, y que eso es nuestra victoria. En términos menos abstractos y menos pugilísticos: es como salir de noche, digamos, como salir en Asia, como ser pastor errante en Asia y contemplar la noche, y no ceder al deseo de la muerte. Aunque ser pastor y estar en Asia y contemplar las múltiples estrellas son casi sinónimos de la muerte, ¿no?»

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Entrevista en Deriva (publicada tras su muerte, por cierto) Me encanta la expresión dar la pelea. Me encanta.

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Y Nicanor Parra, otro grande, le dedicó un artesquela o esquefacto..

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domingo, 27 de septiembre de 2009

«Y así soy, fútil y sensible, capaz de impulsos violentos y absorbentes, malos y buenos, nobles y viles, pero nunca de un sentimiento que subsista, nunca de una emoción que prolongue y entre hasta la sustancia del alma. Todo en mí es tendencia para ser a continuación otra cosa; una impaciencia del alma consigo misma, como un niño inoportuno; un desasosiego siempre creciente y siempre igual. Todo me interesa y nada me cautiva. Atiendo a todo siempre soñando; fijo los mínimos gestos faciales de aquel con quien hablo, recojo las entonaciones milimétricas de cada palabra proferida; pero al oírlo, no lo escucho, estoy pensando en otra cosa, y lo que menos retengo de la conversación es la noción de lo que en ella se dijo, por mi parte o por parte de aquel con quien hablé. Así, muchas veces, repito a alguien lo que ya le había repetido, le pregunto de nuevo por aquello a lo que ya me había respondido; pero puedo describir, en cuatro palabras fotográficas, el semblante muscular con el que me dijo lo que no recuerdo, o la inclinación de oír con los ojos con que recibió la narración que ya no recordaba haberle contado. Soy dos, y ambos mantienen la distancia —hermanos siameses que no están unidos»


Fernando Pessoa, El libro del desasosiego (traducción de Perfecto E. Cuadrado), Barcelona, El Acantilado, 2002


«Mi amigo se encontró de pronto con que yo me había ido de allí —a la luna según él—, y le había dejado mi cara, sin duda inexpresiva como el traje que dejamos colgado en una silla mientras dormimos»


Felisberto Hernández, fragmento de «La casa nueva», en Obras completas (vol. 3), México, siglo xxi, 1999 (cuarta edición)


Odio los domingos. Los odio.
¿Por qué cada vez hay menos tiestos en los balcones de Madrid?

El roto, hoy, en "El país"

sábado, 26 de septiembre de 2009

Ayer, en las noticias:

Un hospital de Tegucigalpa (Honduras) con varios heridos por los disturbios. A un hombre, la policía le atravesó la pierna de un balazo. El hombre dice: «Por andar en la resistencia, me quebraron...»

Los kebrados, siempre en la resistencia. ¿No hay otra?
Libros, Chema Madoz

Liniers, hoy


... Y Sofía Catañón publica en su blog un poema de Carmen Camacho:

Hay quienes llaman poner los pies en el suelo a hincar las rodillas en tierra.


Carmen Camacho, Minimás, Baile del sol, 2oo8.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Elli, aquí lo tienes. Apriétate bien los machos...

«También él volvía de limpiar una oficina como los otros. Era lo único que había encontrado para ir tirando. Caminaba con mucha calma, con cierta majestad auténtica, como si acabara de realizar acciones peligrosas y, por así decir, sagradas en la ciudad. Por cierto, que ésa era la actitud que adoptaban todos aquellos limpiadores nocturnos, ya lo había notado yo. En la fatiga y la soledad se manifiesta lo divino en los hombres. Lo manifestaba con ganas en los ojos, también él, cuando los abría mucho más de lo habitual, en la penumbra azulada en que nos encontrábamos. También él había limpiado ya filas y filas, sin fin, de lavabos y había dejado relucientes auténticas montañas de pisos y más pisos de silencio»


«Pero yo sentía también aquella estúpida inclinación por los fantasmas. Tal vez no fuera del todo culpa mía. La vida te obliga a quedarte demasiado tiempo con los fantasmas»


«Tal vez sea eso lo que busquemos a lo largo de la vida, nada más que eso, la mayor pena posible para llegar a ser uno mismo antes de morir»


«He guardado tanta belleza de ella en mí, tan viva, tan cálida, que aún me queda para los dos y para por lo menos veinte años aún, el tiempo de llegar al fin [...] Aun así, he defendido mi alma hasta ahora y Molly me regaló tanto cariño y ensueño en aquellos meses de América, que si viniera mañana la muerte a buscarme, nunca llegaría a estar, estoy seguro, tan frío, ruin y grosero como los otros»

Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche, Barcelona, Edhasa, 2001 (3ª edición). Traducción de Carlos Manzano.
El que no sepa que aprenda... Charlie Parker & Dizzy Gillespie

jueves, 24 de septiembre de 2009

«Mi secreto es que, si me matan, no será porque yo les haya ayudado»


Gizzy Gillespie a Charlie Parker en Bird, de Clint Eastwood... Hermosa película.

«Es la edad también que se acerca tal vez, traidora, y nos amenaza con lo peor. Ya no nos queda demasiada música dentro para hacer bailar a la vida: ahí está. Toda la juventud ha ido a morir al fin del mundo en el silencio de la verdad. ¿Y adónde ir, fuera, decidme, cuando no llevas contigo la suma suficiente de delirio? La verdad es una agonía ya interminable. La verdad de este mundo es la muerte. Hay que escoger: morir o mentir. Yo nunca me he podido matar»

Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche, Barcelona, Edhasa, 2001 (3ª edición). Traducción de Carlos Manzano.


Por una mirada, un mundo
por una sonrisa, un cielo... (Bécquer)

(min. 0:58 y a partir del 3:23... El "¿Y tú qué? del 3:35 Y la vueltita del 3:58 y... Pero, vamos, yo no me perdería ni una milésima de milésima de segundo...)
¡Qué alegría ver reeditado La conjura de los necios!, de John Kennedy Toole... Recuerdo perfectamente el placer que me produjo su lectura, la risa y la identificación (sí, he dicho identificación) con Ignatius. Tan anacrónico y repulsivo él... Tan cercano...

martes, 22 de septiembre de 2009



Así presenta Nacho la canción en el disco: «El título significa “otoño” en asturiano. A ésta y a la primavera siempre las he considerado estaciones de transición, por alguna razón. Como si nada importante o excitante pudiera ocurrir en ellas, aunque sí se pudieran comenzar a gestar esas grandes cosas. Los que hemos pasado por épocas de transición en nuestras vidas sabemos que son tan capitales como cualquiera anterior o posterior. Un puente puede ser más bello y portentoso que cualquier paraje que se encuentre inmediatamente más allá de sus extremos. Hablo de ir, volver, quedarse, volver a marchar, volver a regresar, etc. No saber adónde ir, sólo saber con certeza que hay que ir» (Nacho Vegas. Introducción a Seronda en la recopilación Canciones inexplicables, 2001-2007. Limbo Starr 2008)


Y ésta es la letra:


Ya no sé si merecerá la pena partir hacia otro lugar, ya no sé si con esta lluvia eterna no me habré acostumbrado a la humedad. Yo que creí ser amable con la luna, encontré su palidez allí en mi hogar (en mi propio hogar). Ya no sé si esta vez todo está dentro de mí y ya no puedo escapar. Ya no sé si esta vez todo está dentro de mí y ya no puedo escapar.

Decidí que no hay nada que perder; sale un tren hoy antes del anochecer. Probaré a ser otra persona, probaré a morir un poco y volveré, y me acercaré hasta aquí sólo para ver las arrugas arañadas en la piel. Y poder comprobar todo lo que cambió y todo lo que sigue igual, y que así seguirá; (podré comprobar) todo lo que cambió y todo lo que sigue igual, condenado a no cambiar.

Volveré a las noches sin dormir (y las noches sin pensar) y las noches sin soñar (y las noches sin sentir) y las noches sin pensar (y las noches sin dormir) y las noches sin sentir (y las noches sin soñar), una vez más.


Nacho Vegas, Canciones inexplicables (2001-2007), Limbostarr

Nunca me gustaron The Beatles (y así sigo), pero Elvis... Con José Arcadio Buendía, el único rey que reconozco (el de José Alfredo tampoco...)

lunes, 21 de septiembre de 2009

Entama la seronda...

domingo, 20 de septiembre de 2009

«Puedes mirar y escuchar y haberte ido, eso lo sabe cualquiera. Llega un momento en que las cosas dejan de importarte. Cuando los que te hablan no tienen actitud, oyes llover todo el rato. Como no la tienen, ya pueden venirte con el día de mañana, la materia interestelar o con la historia mundial del hip-hop, no me lo creo. Me parece que si me acerco a cualquiera de esos profesores o profesoras y les pongo un dedo en el hombro, mi dedo índice en su hombro, y empujo un poco, así, y otro poco, pues van y se caen. Y lo mismo mis padres: hablan y oyen canciones pero luego, cuando algo pasa, no se mantienen de pie, se piran o corren a esconderse detrás de una frase. Así que, bueno, resulta que aquí no hay nadie, unos hacen que hablan, otros hacen que escuchan, pero ¿dónde estamos?»


Belén Gopegui, Deseo de ser punk, Barcelona, Anagrama, 2009


La foto es de El país, pero yo la he encontrado en el blog de un chaval de 19 años que se llama Carlos.

La viñeta es de Kalvellido y la he encontrado aquí.

A., un compañero, me regaló hace unos meses Sembrando flores, de Federico Urales (París, Fomento de la cultura libertaria, 1974). Estos días pensaba en la autoridad que supone enseñar y el respeto que entraña. Y en que es importante que no haya día sin risa en la educación. Y que saber es querer que el mundo sea mejor, más sosegado. Pensaba que es importante saber que, cuanto más sepamos, más posibilidades tendremos de cambiarlo. Que la palabra debe ir siempre antes que el puño. Y que saber aprender es, de momento, nuestra defensa. También recordaba una película, The wall, de Alan Parker, y una canción: Another brick in the wall, de Pink Floyd:



Sólo los profesores de la educación pública van a ser autoridad pública. En Pozuelo, el 83 por ciento del alumnado asiste a colegios privados. Ergo...

Ayer fue la Noche en blanco en Madrid. Venía por la calle Fúcar y leí en un muro: Noche sin blanca. Y unos chavales haciendo botellón...

sábado, 19 de septiembre de 2009

La belleza... Tomo la foto de Faleroni.
«Porque imagina que se te rompe algo, el vaso, por ejemplo, ese que tiras sin querer, y la gente se limita a traer una bayeta para el agua y una escoba para los cristales. Pero imagina que tú no quieres la bayeta. Querías ese vaso. Te importaba ese vaso. No entiendes que esté roto. Y entonces te pones a recoger los cristales uno a uno. Y tratas de pegarlos. Aunque, claro, mientras haces eso se te ha olvidado la hora que es. Y, encima, hay veces que las cosas se rompen en siete trozos y vale, las puedes pegar. Pero a veces se rompen en cien o más. ¿Entonces qué haces? Pues lo que él hacía era intentar pegarlas de todas formas. No abandonaba, aunque en el suelo hubiera cuatrocientos trozos. Y al final, sin querer, acababa dejando tirada a mucha gente, porque él estaba con el vaso. Que no era un vaso: era una persona»


«Todos esos tipos y tipas que estaban en la biblioteca seguramente eran unos colgados, como yo. Pero mira: no nos dábamos pena»


«Y cuando te da todo igual, sí que estás bastante hecho polvo»


«La música, la que yo quiero tener, se parece un poco a escribirte [...] La música, quizá no toda pero sí la que yo no tengo y necesito, ha de ser capaz de hacer lo que hacía el padre de Vera: borraba el mundo mientras estaba contigo»


«Mira, si te escribo con un ordenador, ¿cómo sabré cuándo he acabado?»


«No todo lo que se rompe puede arreglarse. Y a veces cuando arreglas algo rompes otra cosa sin querer. Te la juegas y apuestas por alguien, y si te falla no cambias la apuesta a mitad de la partida. Te hundes con él. Llegas hasta el fondo»

Belén Gopegui, Deseo de ser punk
Maneras de conjurar la tristeza:

Rain dogs, de Tom Waits. Y no te digo nada si me pongo Alice... La tristeza no se va, pero al menos se convierte en un lugar habitable.





viernes, 18 de septiembre de 2009

El roto, hoy, en "El país"

Me da pena esta viñeta porque me acuerdo de... cuando la política era un lugar hermoso e interesante donde ubicarnos porque era la manera de cambiar el mundo...

jueves, 17 de septiembre de 2009

Tarambaneando

Ya sabes: pincha en el texto rojo y aparecerás en otro lugar...

Martín López Vega coordina Leer la poesía del siglo xx

Belén Gopegui contesta algunas preguntas en El país

El estafador, una publicación semanal en internet, en la que aparecerán viñetas de Liniers, Juanjo Sáez, Javirroyo, Pepo Perez, Tute, Susi Pop, y otros dibujantes que se irán añadiendo al proyecto...

Presentación de la programación de la Sala Youkali (viernes 18 de septiembre)

miércoles, 16 de septiembre de 2009

¡El otoño!
Va quedando menos para algo hermoso... Paco Ibáñez en el Châtelet

Me gusta mucho esta foto que he tomado del periódico Diagonal de este artículo...

martes, 15 de septiembre de 2009

Diosa principal en mi altar particular...

Carmen Martín Gaite (tomo la foto de aquí)

¿No ves cómo se borra el humo de

..mi imagen

delante de tus pasos

lo mismo que las huellas

del ciervo fugitivo

se borran en la senda?


Nunca sabré cómo seguiste

..andando,

cómo te levantaste para seguir

..andando

al despertar de nuevo

la luz en tus ventanas,

ni a qué desván relegas

los jirones de mí que te quedaban,

jirones de mi cuerpo y de mi rostro

creados para ti.


Tal vez no te das cuenta,

pero mira delante de tus pasos.

¿No ves cómo se borra el humo de

..mi imagen

lo mismo que las huellas del ciervo

..fugitivo

se borran en la senda?


Carmen Martín Gaite, Carmiña, «Rastro borrado», Después de todo: poesía a rachas (edición de Jesús Munárriz), Madrid, Hiperión, 1993

Hay personas cuya sola existencia es una iluminación. Ni siquiera tienen que estar a tu lado, porque siempre se aparecerán (en un sueño, en un libro, en una canción...). Espero que sepas de qué gente te hablo. Están en ti. Mi amigo Alekos es precisamente, de ese tipo de personas, duendes o diablos... Gentes que dicen cosas como «¿Qué se puede esperar de una casa donde tienen a Baudelaire en la cocina?»; «Ojos que no ven, con razón que no sienten» o -la preferida de La Moni-: «¿Van cómodos? No, vamos como cuatro...». Y hoy se apareció (manías cortazarianas, ya sabemos...) cuando recordé este texto de, precisamente claro, Baudelaire:


«La luna, que es el capricho mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo: “Esa criatura me agrada”.

.....Y bajó muellemente por su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales. Luego, se tendió sobre ti con la ternura flexible de una madre, y depositó en tu faz sus colores. Las pupilas se te quedaron verdes y las mejillas sumamente pálidas. De contemplar a tal visitante, se te agrandaron de manera tan rara los ojos, tan tiernamente te apretó la garganta, que te dejó para siempre ganas de llorar.

.....Entretanto, en la expansión de su alegría, la luna llenaba todo el cuarto como una atmósfera fosfórica, como un veneno luminoso; y toda aquella luz viva estaba pensando y diciendo: “Eternamente has de sentir el influjo de mi beso. Hermosa serás a mi manera. Querrás lo que quiera yo y lo que me quiera a mí: al agua, a las nubes, al silencio y a la noche; al mar inmenso y verde; al agua informe y multiforme; al lugar en que no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas; a los perfumes que hacen delirar; a los gatos que se desmayan sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y suave.

.....Y serás amada por mis amantes, cortejada por mis cortesanos. Serás reina de los hombres de ojos verdes a quienes apreté la garganta en mis caricias nocturnas; de los que quieren al mar, al mar inmenso, tumultuoso y verde; al agua informe y multiforme, al sitio en que no están, a la mujer que no conocen, a las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida, a los perfumes que turban la voluntad y a los animales salvajes y voluptuosos que son emblema de su locura”.

.....Y por esto, niña mimada, maldita y querida, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la terrible divinidad, de la fatídica madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.».

Charles Baudelaire, «Los beneficios de la Luna», Pequeños poemas en prosa (xxxvii), Madrid, Espasa, 2000

lunes, 14 de septiembre de 2009

La vergüenza es un sentimiento
revolucionario

KARL MARX

Llevo colgados de mi corazón
los ojos de una perra y, más abajo,
una carta de madre campesina.

Cuando yo tenía doce años,
algunos días, al anochecer,
llevábamos al sótano a una perra
sucia y pequeña.

Con un cable le dábamos y luego
con las astillas y los hierros. (Era
así. Era así.
.................Ella gemía,
se arrastraba pidiendo, se orinaba,
y nosotros la colgábamos para pegar mejor.)

Aquella perra iba con nosotros
a las praderas y los cuestos. Era
veloz y nos amaba.



Cuando yo tenía quince años,
un día, no sé cómo, llegó a mí
un sobre con la carta del soldado.

Le escribía su madre. No recuerdo:
«¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
No te puedo mandar ningún dinero...».

Y, en el sobre, doblados, cinco sellos
y papel de fumar para su hijo.
«Tu madre que te quiere.»
......................................No recuerdo
el nombre de la madre del soldado.

Aquella carta no llegó a su destino:
yo robé al soldado su papel de fumar
y rompí las palabras que decían
el nombre de su madre.



Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
no podría volver y despegar
el cable de aquel vientre ni enviar
la carta del soldado.

Antonio Gamoneda. El poema se titula «Malos recuerdos» y está recopilado en el volumen de poesía reunida Esta luz, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2004.

domingo, 13 de septiembre de 2009

¡Uf! El libro... Ganas de releerlo...

sábado, 12 de septiembre de 2009



«La música, la de verdad, no suena: te atraviesa el cuerpo de parte a parte». Belén Gopegui, Deseo de ser punk, Barcelona, Anagrama, 2009


¡Por fin! Belén Gopegui publica Deseo de ser punk. Ganas de leerlo...

«El que borracho canta una copla, sobrio la aprendió»

Nostalkine: abro la libreta y suelta, a bocajarro, arena...
El roto, hoy, en El país.

viernes, 11 de septiembre de 2009

jueves, 10 de septiembre de 2009

Aquí al llau, en Asideros, hay un enlace con El blog del taller (taller de escritura de Clara Obligado). En la entrada del 4 de septiembre encontrarás un enlace a un cuento («Ligea» [en algunas traducciones: «La Sirena» o «El profesor y la Sirena»]) de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, el autor de El Gatopardo. Tú verás si te lo pierdes... Advertid@ quedas...

«Serán peligrosos como todos los dones del mar, que da la muerte junto con la inmortalidad.»


«—¡Vosotros, siempre con vuestros sabores mezclados! ¡El erizo tiene que saber también a limón, el azúcar también a chocolate, el amor también a paraíso!»


«Las palabras importantes no pueden ser gritadas; el "grito de amor" o de odio se da sólo en los melodramas o ante la gente más inculta, que son la misma cosa»

Vengo de la Filmoteca de ver Eva al desnudo (o All about Eve), de Joseph Leo Mankiewicz. Creo que la he debido de ver como unas diez veces, pero nunca, hasta ahora, en pantalla grande. Es un peliculón de arriba abajo y sin fisuras... La nota que aparece en el programa me parece parcial y engañosa, ya que dice que es «Un relato clásico sobre la rivalidad femenina en el teatro, tan aleccionador hoy como entonces sobre los juegos de género y la asunción de roles». Para mí, es una historia de ambición y traición que va más allá del género —de hecho, Eva tiene su espejo en la figura del crítico teatral, Addison De Witt— a la que, desde luego, jamás calificaría de «aleccionadora»...

Felisberto Hernández dice que «El diablo está especialísimamente en los buenos» y mi madre dice que «Así paga el diablo a quien le sirve»... La falta de ética, en resumen.

Está ambientado en el teatro, lo cual le da, a mi entender, un hermoso juego que sustenta la idea principal: la máscara sobre nuestra verdadera máscara... Los diálogos son inteligentes, incisivos y divertidos. La elegancia se huele en cada plano y la interpretación de los actores es, en mi opinión, impecable. La imagen final, con los espejos multiplicadores... En fin, grande, grande, grande...

Y recordé este artículo que Diego Galán escribió recordando la visita de Bette Davis al Festival de Donosti... Hay que ser señora, y grande, para actuar así...

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Placerísimo 3: encontrar un libro [*] que tenían prestado en la biblioteca Pedro Salinas (Centro), en la Central, en la de Fuencarral, en la de Latina. En la biblioteca de la UAM. estaba en el sótano... No lo tenían en la librería La Central, ni en Fuentetaja, ni en Traficantes, ni en la fnac... Así que he ido a la biblioteca de Vallecas (Avda. Rafael Alberti, Metro Miguel Hernández...) donde había un ejemplar no prestado... Está más cerca la de Retiro, pero me gusta menos...

[*] Viaje al fin de la noche, Louis-Ferdinand Céline

P.E.: qué fea es esta biblioteca y cuánto la quiero...

martes, 8 de septiembre de 2009

Un vaso es un vaso y vacilo
mientras tus manos y tu boca alimentan
el fuego tu lengua en las bocas de mi cuerpo
mientras escribo y las aletas de tu nariz
tiemblan y vacilo y respiro
y tu perfume y lavas el polvo que me cubre el asco
de las ciudades y tu rostro se mueve en mi cintura mientras
las aguas
se disuelven en mi cráneo y uñas se clavan
en los hombros uñas de luz leche espaldas aéreas
mientras escribo mientras excavo
en tu muerte y es un lago
donde no tengo miedo un animal
que se deja beber masticar y me bebe y me devora
y por eso te amo como se ama el agua
y el vaso y la terracota
que contienen el agua.

Casimiro de Brito, 69 poemas de amor
El país dedica hoy un editorial (Rebeldes sin causa) a los disturbios de Pozuelo de Alarcón. En él se dice: «Con toda probabilidad son hijos de familias de clase acomodada que ven horrorizadas cómo sus vástagos recurren a las prácticas más extremas del gamberrismo urbano y hacen mofa de la ley y el orden». El texto subyacente es: porque los niños bien jamás han participado del gamberrismo... Es ahora, debido a la caída de valores... etc., etc. Y esto no es cierto. Lo que ha pasado y pasa es que ellos siempre han tenido quien le proteja, ampare y cubra, que para eso son dueños y señores. Si no, dedica un poquito de tiempo a analizar la declaración de un papá que aparece en este vídeo: ¿Horrorizados?

.....¿¿Parece un papá horrorizado o tremendamente divertido? Porque: «Los amigos de mi hijo dicen que él no ha hecho nada...» Pues faltaría más... Estos datos de Pozuelo los cojo de aquí

- PIB 'per cápita': 39.721 euros (30.094 de media regional).

- Alumnos en centros privados: 82,22% (46,46% de media en la Comunidad).