jueves, 10 de septiembre de 2009

Vengo de la Filmoteca de ver Eva al desnudo (o All about Eve), de Joseph Leo Mankiewicz. Creo que la he debido de ver como unas diez veces, pero nunca, hasta ahora, en pantalla grande. Es un peliculón de arriba abajo y sin fisuras... La nota que aparece en el programa me parece parcial y engañosa, ya que dice que es «Un relato clásico sobre la rivalidad femenina en el teatro, tan aleccionador hoy como entonces sobre los juegos de género y la asunción de roles». Para mí, es una historia de ambición y traición que va más allá del género —de hecho, Eva tiene su espejo en la figura del crítico teatral, Addison De Witt— a la que, desde luego, jamás calificaría de «aleccionadora»...

Felisberto Hernández dice que «El diablo está especialísimamente en los buenos» y mi madre dice que «Así paga el diablo a quien le sirve»... La falta de ética, en resumen.

Está ambientado en el teatro, lo cual le da, a mi entender, un hermoso juego que sustenta la idea principal: la máscara sobre nuestra verdadera máscara... Los diálogos son inteligentes, incisivos y divertidos. La elegancia se huele en cada plano y la interpretación de los actores es, en mi opinión, impecable. La imagen final, con los espejos multiplicadores... En fin, grande, grande, grande...

Y recordé este artículo que Diego Galán escribió recordando la visita de Bette Davis al Festival de Donosti... Hay que ser señora, y grande, para actuar así...

1 comentario:

  1. Antonia, deja el blog y ponte a escribir ya!!! Eres una mounstrua de la coherencia textual y del lirismo a bocajarro.

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