No estoy de acuerdo con todas las piedras de David (por ejemplo, con saltarse los semáforos en verde -cuestión personal-, con no ceder el asiento a los mayores -creo que, a muchos, y creo [por sus poemas] que David lo sabe bien, les fue arrebatada su oportunidad y tampoco es cuestión de ir preguntando bandos...- y con no usar gafas de sol -porque me sientan bien y me protegen de la intemperie, como el perfume-. No me avergüenzo -eso jamás- de mis lágrimas pero me enfadan -por constantes e inoportunas-. Y hablo, hablo continuamente, me cuesta el silencio. Por eso no escribo (ya me lo dijo una vez Marcela Lagarde). Y, sin embargo, este poema me remueve las entrañas, me da fuerza y me recuerda la rabia y, además, creo que es un buenísimo ejercicio literario y vital: escribir para saber, cada uno, con qué piedras contamos. Porque que llega la hora de lanzar piedras, llega... Y el gesto es importante, como diría mi tía Tina: «Tú anda derecha, que ya los demás intentarán doblarte» o como Pasolini, que dijo algo como que estén donde estén, siempre me encontrarán enfrente...
...........No digas que No.
.
..........Sí puedes cambiar el mundo.
.
..........Sólo precisas
..........un brazo,
...........................una mano,
..............................................piedras.
..
..........Éstas son mis piedras.
.
..........Llevo el pelo largo.
.
..........Me salto los semáforos en verde.
.
..........Me enfrento en duelos de miradas
..........siempre que la autoridad competente me desafía.
.
..........En el autobús, le cedo el asiento a los niños:
..........los mayores ya tuvieron su oportunidad
y........no supieron, o no quisieron, aprovecharla.
.
..........No uso gafas de sol:
..........no me avergüenzo de mis lágrimas
y........cuando hablo con alguien.
..........le hablo a los ojos.
..
..........No miro a nadie por encima del hombro
y........eso que mido 1 metro con 85 centímetros.
.
..........No hablo de lo que no sé.
.
..........No hablo.
.
..........Escribo.
.
..........Escribo poemas.
.
..........Éstas son mis piedras, parte de ellas.
.
..........Piensa en las tuyas
y........recuerda:
.
..........brazo,
.....................mano,
................................piedras
.
..........pero,
..........sobre todo,
.
. .
.
..........el gesto.
.
«La hora de pelear», David González en la antología Once poetas críticos en la poesía española reciente (coordinada por Enrique Falcón), Baile del sol, 2007
Lo de que se salta semáforos en verde es mentira. Yo mismo en persona lo he visto esperar a que se pusiera verde y pararme a mí, porque era yo el que iba despistado a cruzarlo en rojo. No mira por encima del hombro aunque mide 1.85, cierto, pero sí esboza la sonrisa resabida que esbozamos todos alguna vez. Se cree que sabe más. Y sí que habla, habla por los codos, por los codos de esos mismos brazos que tiran esas piedras. Raja que no veas...Por tanto, aunque me parece la suya una aceptable propuesta de un poeta válido (también influye en mi subjetivo juicio que lo quiero aunque no nos hablemos mucho...) no es poesía de no ficción propiamente dicha lo que practica. David González tiene una visión chata, muy chata, de la realidad. Para él, una metáfora es una ficción. No siente las verdades ocultas a las que accede el poeta romántico de toda la vida. David González pasea un alma torpe por la vida. No por ello menos noble, pero torpe, torpe. Y en su visión es el ego el que agiganta sus manos (no sé si sabíais esta relación entre el ego y las manos...), de ahí su obsesión por el tema de las manos, porque David, como todos los poetas, tiene un ego bastante grande.
ResponderEliminarY yo todo esto lo digo con el gesto petrarquiano de hablar por decir verdad, no por desprecio a nadie.
Imaginaba todo lo que cuentas pero... no estoy de acuerdo en lo del ego y las manos (¿te has fijado en las manos del ex-presidente del gobierno español, cuyo nombre no pienso escribir en este blog? Me refiero al inmediatamente anterior a éste... Tiene las manos diminutas. Y el ego... En fin.
ResponderEliminarNo, no me refiero al tamaño físico de las manos en relación con el ego. Me refiero al ego mismo, que es el que agiganta las manos en la visión que cada uno tiene de sí mismo y de sus acciones.
ResponderEliminarDocuméntate sobre el tema, porque no se trata de estar de acuerdo o no estarlo. Es que es así. No hay vuelta de hoja, aunque las hojas vayan y vengan. Y yo no puedo informarte profundamente en un comentario de un blog.
Un saludo.
Ah, a los presidentes no les miro las manos. Ni siquiera les miro, porque hacen gestos de mentira. Y a mí no me gusta la mentira. Por eso te comenté acerca de este autor, porque en él hay bastante mentira y bastante política también, ya que tiene engañados a muchos jóvenes y no tan jóvenes.
ResponderEliminarEn realidad, de lo que más se preocupa David González es de que le enlacen allí y allá, de que le saquen en la tele local, en la prensa, en las revistas, etc.
Las apariencias engañan. Por mucho que se ponga con el dedo pulgar hacia arriba en las fotos, niega, reniega, condena todo lo que no alcanza a entender por esa cortedad de miras de la que te hablé.
¿Cuánta gente vive así en la mentira? Yo prefiero vivir en la verdad de verdad.
David es una mala influencia -la verdad sea dicha- para algunos de esos jóvenes que intentan escribir poemas imitando su estilo nada estiloso.
Y cuando dice que "a la poesía le han cortado las manos", en el fondo, quiere decir que no le dan premios y que no le publican en Visor (tampoco a mí, con la diferencia de que a mí no me importan esas cosas, porque yo sí que vivo en y desde y por y para el poema).
Él dice que hay que cambiar las cosas desde la realidad, pero no hay que cambiar nada, hay que abandonar la discusión (me digo yo) y darse cuenta ahora (cuando escribo), en esta mesa donde escribo, de que todo es real: es real la luz que entra por la ventana, es real que me vienen versos y que unos los escribo y otros no, es real que todo es una falsa ilusión, una imaginación más fuerte que lo que podemos alcanzar con nuestro intelecto, una imaginación realísima.
Y ésa es la verdad.
Ahora se ha puesto en su blog recitando un poema de Charles Bucwosky. Vio estos comentarios y lo hace como respuesta. Él, el que para hacerse el valiente asopta la impostura del macarra con set completo: botas de chúpame la punta y lámeme el tacón, tatuajes talegueros, anillos... Como te digo, se cree que sabe más, pero si nos poenemos a pelear él y yo, no hay pelea, ni en un ring ni en un poema. En el ring, no habría pelea porque con un golpe acabo con él. En el poema, me costaría algo más, pero aún así, soy muy superior. No es que yo me lo crea por prepotencia: es que lo soy.
ResponderEliminarMi edad ósea no ha cumplido aún los 30 años, señora. Sin embargo, David piensa que yo, este que te ha dejado los comentarios, tengo el punto de vista de un viejo, necio y asqueroso, cuando es él tiene un punto de vista más viejo que el mío. Y más necio y más asqueroso y anticuado. Y, sobre todo, cabezota, muy cabezota.
No querer reconocer lo que pasa es vivir en la mentira. Por eso él vive en la mentira. Pero, en el fondo, sabe de sobra quién es el joven poeta español que está llevando la poesía a la práctica una filosofía tan antigua como moderna.
Y ese soy yo.
Ya se lo diré a él en persona cuando lo vea que soy quien hizo estos comentarios.
¡Estupendo! Díselo y así dejas de ocupar espacio en mi blog con tus rencillas personales... y, sobre todo, guarda los insultos en tu caja de la verdad. Es el lugar que les corresponde.
ResponderEliminarNo veo nada de negativo en que David intente que la gente lo enlace en sus blogs. Cuando uno escribe, supongo que quiere que lo lean. Y estar en blogs es una buena manera de llegar. Buenísima, en realidad, si lo piensas, porque no pasas con el bendito “criterio editorial”.
En cuanto a la "mala influencia" a los jóvenes -y no tan jóvenes-, yo tengo mucho más confianza en las personas a las que les gusta la poesía. Me consta que "beben en más de una fuente". No se quedan con el primer poema que les llama la atención, te lo aseguro.
Cuando te gusta la poesía, te vuelves obsesivo. No me gusta todo lo que ha publicado David González, pero creo que, en su último poemario, amplía su temática consigue un ritmo interesante y novedoso que a mí, personalmente, me gusta.
Me alegro mucho de que tengas tan claro dónde está la verdad. Pero creo que deberías respetar a quien todavía la busca (o a quien no le interesa como motivo artístico...)
Me parece genial que no mires a los políticos, pero la política lo es todo desde el momento en el que hubo necesidad de organizarse. Es decir, desde que dejamos de ser uno para ser colectivo.
Si te fijas, los comentarios que haces son sobre la persona de David, no sobre su poesía. Y en mi blog está su poesía, no él.
Te agradezco mucho la recomendación sobre la relación ego-manos pero es un tema que, en principio, no me interesa. Necesito tiempo para mis propias investigaciones...
Te deseo muchísima suerte con tu poesía.