lunes, 6 de abril de 2009

Días extraños. Leo Ensayo sobre la ceguera, de Saramago. Hoy tenemos consulta en la Jiménez Díaz en oftalmología... Ayer vi El hombre elefante, de David Lynch. Contrarrestré con Charlot boxeador para no ahogarme... Hoy me desperté con al terremoto en Italia. LuisMi está en Roma. Miro y no veo los hilos... Y, claro, pienso en Cortázar. Entonces abro Rayuela al azar y (aquí los muy incrédulos pueden dejar de leer) me encuentro con el siguiente fragmento subrayado (como tardé veinte años en leerlo hay subrayados disímiles): Sólo los ciegos de lógica y de buenas costumbres pueden pararse delante de un Rembrandt y no sentir que ahí hay una ventana a otra cosa, un signo.
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No los veo, pero haberlos...

1 comentario:

  1. Deberías tomarte unas vacaciones, rubia. Cada día te pareces más a Unamuno... y no me preguntes por qué.

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