jueves, 26 de marzo de 2009

En la noria: hace treinta años, yo era estudiante y mi madre me decía: «Hija, no salgas a la calle» (eufemismo por «no vayas a manifestaciones»). Tenía miedo de que me entrara «una bala en los pulmones» (gracias, Luis Pastor, por verbalizar el horror). Ahora, treinta años después, yo soy profesora y mi madre me dice: «Hija, no salgas a la calle». Porque vio las imágenes de la carga policial contra los estudiantes de Barcelona y duda... Ella es sabia. No se cree nada. Ya no se cree nada (en realidad, como buena mujer del pueblo [de pueblo y del pueblo], no se cree el lenguaje del poder. Y no porque no lo comprenda, sino por comprenderlo demasiado). Y nosotros seguimos creyendo en la democracia. Algunos, incluso creemos que todavía son posibles otras maneras... De relación, de educación... Que luchar sirve. ¿Quién es el equivocado?...

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