sábado, 28 de marzo de 2009

28 de marzo de 1942. Cárcel de Alicante. Muere Miguel Hernández

Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar... Pero, ¿quién ama? Volar... Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste como una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre fluya.

Triste instrumento alegre de vestir; apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad dormida, despierta, loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.

2 comentarios:

  1. El otro día llevé a clase varios libros de poesía, entre ellos dos antologías de Miguel Hernández. Cuando llegué a la tercera fila de la derecha (chico y chica), les dije: ¿poemas sociales, de guerra y de muerte o poemas de amor? La chica dijo: poemas sociales. Todos tenían que elegir un poema y salir a leerlo. Cuando salieron los de Miguel Hernández yo dije que este poeta había muerto en la cárcel porque no le dejaron salir para curarse, o sea que lo dejaron morir, o sea que lo asesinaron. La chica, sin saber nada, había elegido el poema "Las cárceles" (donde dice: "buscan a un pueblo, lo persiguen, lo absorben, se lo tragan"). Entonces leyó y se hizo un silencio de esos que no consisten en que todos estén callados, un silencio de escucha, de ojos abiertos... ¿Qué les llegó de algo tan lejano para ellos? Solo pasó con Miguel Hernández.

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  2. Tengo para mí que nadie como l@s adolescentes para saber qué significa "cárcel". Y qué alegría (alegría contradictoria, ya que carga con tanto dolor) que Miguel Hernández viva en ellos...

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