sábado, 28 de febrero de 2009

MACHO (se levanta y agita el cuerno)
¡Ay, qué blanca
la triste casada!
¡Ay, cómo se queja entre las ramas!
Amapola y clavel será luego
cuando el macho despliegue su capa.
(Se acerca)
Si tú vienes a la romería
a pedir que tu vientre se abra,
no te pongas un velo de luto,
sino dulce camisa de holanda.
Vete sola detrás de los muros,
donde están las higueras cerradas,
y soporta mi cuerpo de tierra
hasta el blanco gemido del alba.
¡Ay, cómo relumbra!
¡Ay, cómo relumbraba.
ay, cómo se cimbrea la casada!

Yerma, Federico García Lorca

2 comentarios:

  1. Hola!!! Qué interesante poema!!!

    este también me gusta mucho:

    Y Dios me hizo mujer


    Y dios me hizo mujer,
    de pelo largo,
    ojos,
    nariz y boca de mujer.
    Con curvas
    y pliegues
    y suaves hondonadas
    y me cavó por dentro,
    me hizo un taller de seres humanos.
    Tejió delicadamente mis nervios
    y balanceó con cuidado
    el número de mis hormonas.
    Compuso mi sangre
    y me inyectó con ella
    para que irrigara
    todo mi cuerpo;
    nacieron así las ideas,
    los sueños,
    el instinto.
    Todo lo que creó suavemente
    a martillazos de soplidos
    y taladrazos de amor,
    las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
    por las que me levanto orgullosa
    todas las mañanas
    y bendigo mi sexo.


    Atte.:
    Jimena...

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  2. Gracias por tu comentario, Jimena. Es muy hermoso el poema de Gioconda Belli. Me gusta sobre todo el verso que dice "las mil y una coasas que me hacen mujer todos los días" porque, además de nacer, las mujeres debemos hacernos y rehacernos cada día, todos los días... Y así. Feliz día 8 de marzo.

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