«Mas ¡ay!, que Pipá era de los que se rompen, pero no se doblan. —Los fantasmas no se sientan —estuvo por decir, pero toda explicación la juzgaba indigna de su categoría de muerto y dio la callada por respuesta» («Pipá», Leopoldo Alas, Clarín)
Con sus harapos a cuestas, con sus vicios precoces sobre el alma, amén de un poco de bondad innata que tenía muy adentro, fue Pipá un gran problema que nadie resolvió, porque pasó de esta vida sin que filósofo alguno de mayor cuantía posara sobre él los ojos.
Con sus harapos a cuestas, con sus vicios precoces sobre el alma, amén de un poco de bondad innata que tenía muy adentro, fue Pipá un gran problema que nadie resolvió, porque pasó de esta vida sin que filósofo alguno de mayor cuantía posara sobre él los ojos.
ResponderEliminar"(...) de los que se rompen pero no se doblan. (...)" ¡Qué bueno tener cerca algunos ejemplares de esta especie en extinción!
ResponderEliminar