sábado, 1 de noviembre de 2014

Estaba esta tarde con mi madre en la cafetería de la residencia donde se recupera de su operación y, en ese momento, en la tele, una escena de sexo (leve, pero sexo). He mirado a los hombres y a las mujeres que había en la cafetería. Seguían la escena con la misma mirada de tristeza que tienen ante la manzanilla, el vaso de leche o el zumo de la merienda. Imperturbables en su aguantar la vida. A las seis ha habido misa. He echado de menos un bazuka.

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