Infancia: caerte de un andamio, darte en la cabeza, quedarte unos segundos sin sentido. No decir nada para no ganarte la bronca...
Me acuerdo de la butaca en la que me senté al llegar a casa. Tapizada de azul... Muy elegante. Herencia de algún vecino, seguro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario