¿Les he dicho que me encanta el título? Me encanta...
Fantasmas
de mi amor,
decidme
ahoradónde
la guerra que es el paso de los años
ha hecho más destrozos:
en la visible piel que nos acariciamos
o en el alma invisible que tanto se nos ve.
Para qué ya el espejo,
si el aire transparenta la belleza
de otros cuerpos que eclipsan nuestro cuerpo.
Para qué ya el futuro,
si el futuro ha pasado
y en su velocidad nos arrastró.
Digamos sí a todo lo que fuimos.
Cuando se apague el fuego de la noche,
digamos no y desaparezcamos.
«El
fuego de la noche», Claro interior, Zaragoza, Olifante, 2007
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