domingo, 9 de junio de 2013

Ángel nos había convocado con una imagen: yo soy pequeño y el Ateneo es muy grande (algo así). Pura coquetería de hábil seductor... Un poema de su nuevo libro, Rigor vitae (uno de los que más me gusta... de momento)
 
¿Quién no ha muerto alguna vez y aún vive?
 
Sabe más de la muerte quien ha vivido más.
 
En los surcos de mis frentes -que la gubia del tiempo fue labrando- hay galerías de pensamientos minados.
 
Escucho el pulso de la luz.
 
(Es una música muda de colores la luz.)
 
El olor de la brea quema dentro de mi cabeza.
 
¡Mi cabeza es una rueda perdida!
 
La catenaria del suspiro me raya la memoria.
 
(Era una llama en la lluvia.)
 
Recuas de olas acuchillan las rocas escarpadas del futuro.
 
¿Cuántos museos de agua llaman a los buzos?
 
¿Cuántas mareas desencuadernadas forman la biblioteca del mar?
 
¡El mar, que nada dice y todo lo conoce!
 
Ángel Guinda, Rigor vitae, Zaragoza, Olifante, 2013
 


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