martes, 7 de mayo de 2013

Y me preguntan que por qué no corro por Madrid Río, que me pilla tan cerca. Pues porque no huele, es un lugar sin sentimiento, preparado para la foto, lleno de obstáculos, sin una sombra para protegerse. Y porque para construirlo nos rompieron nuestro parque de la Arganzuela, que era el nuestro, el de los amores adolescentes...
 
Mola el aprendiz de río, eso sí.
 
Y es que yo recuerdo olores: Tremao, las castañas cocidas, la plancha, la camisa de franela de cuadros de mi padre, el hospital, la cerezal... Tu olor.
 
En el Retiro se distinguen las estaciones por los olores (hojas secas y caídas, hojas húmedas, el frío, las rosas, huelen hasta los 40 grados de julio...). Claro, a veces también te encuentras con el abono. Pero ya se sabe que la belleza muchas veces surge de la mierda... ¡Qué le vamos a hacer!
 
Y porque para llegar al Retiro se pasa por la cuesta de Moyano y paseas entre libros y personajes. Y eso también mola, aunque ahora muchos de ellos se han trasladado a la Feria del libro antiguo y de ocasión de Recoletos... Hasta el 15 de mayo.
 
Que lo sepan.
 
Buenas noches.

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