mientras leo que
en el real monasterio
de san lorenzo
de el escorial
había una sección concreta
de libros prohibidos
que para evitar
que alguien
pudiera leerlos
habían sido
cosidos (1)
la imagen que me viene
la visión poética
si se puede decir así
es la de unas manos
agujas de verdugado
hilo de bramante
y los labios
de cualquiera de nosotros.
(1): Historia criminal del cristianismo. Karlheinz Deschner
David González, Algo que declarar. Poesía de no ficción, Madrid, Bartleby Editores, 2007
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