lunes, 4 de marzo de 2013

El otro día leí una frase de Lacan a la que todavía sigo dando vueltas (pero que me encanta):

No he sido esto sino para llegar a ser lo que puedo ser.

Y hoy leo este poema de El Ángel en Disociados y, en mi particular tarambaneo, relaciono una cosa con otra...

Todo lo que venga valdrá la pena
Por muy duro que sea
Ya he tenido un sueño en mis brazos y eso es lo
único que importa

Y ya que empecé por Lacan, voy a ponérselo fácil a algún psicoanalista que pueda asomar la oreja por aquí (que no creo...). Un poema de David González que se titula El rompeolas (de su poemario Algo que declarar) y que también está recogido en Disociados...

             mi padre
          se levanta temprano cada mañana
          para ir a nadar
          para ir a nadar
          a la piscina municipal en invierno
y        a la mar del cantábrico en verano

          él se cree que así,
          me comenta mi madre, escéptica
          no se va a morir nunca

          desde la ventana del estudio
          donde me encierro a escribir
          desde por la mañana temprano
y        durante las cuatro estaciones
          puedo ver la playa de mi padre
          la arena que está pisando
y        si tuviese a mano unos prismáticos
y        forzara un poco la vista
          podría incluso, verle a él

          hace tiempo, años, que no le veo
          ni hablo con él
          ni siquiera por teléfono
          pero cuando luego
          retiro mi frente del cristal
y        acerco la silla
          apoyo los codos sobre la mesa
y        empiezo a escribir
          lo hago con la confianza
y        seguridad
          del que se sabe
          con las espaldas protegidas:

          su padre está ahí afuera,
          nadando

y        no se va a morir nunca

Excuso decir cómo recibe una este poema cuando lo recita David...


No hay comentarios:

Publicar un comentario