El otro día leí una frase de Lacan a la que todavía sigo dando vueltas (pero que me encanta):
No he sido esto sino para llegar a ser lo que puedo ser.
Y hoy leo este poema de El Ángel en Disociados y, en mi particular tarambaneo, relaciono una cosa con otra...
Todo lo que venga valdrá la pena
Por muy duro que sea
Ya he tenido un sueño en mis brazos y eso es lo
único que importa
Y ya que empecé por Lacan, voy a ponérselo fácil a algún psicoanalista que pueda asomar la oreja por aquí (que no creo...). Un poema de David González que se titula El rompeolas (de su poemario Algo que declarar) y que también está recogido en Disociados...
mi padre
se levanta temprano cada mañana
para ir a nadar
para ir a nadar
a la piscina municipal en invierno
y a la mar del cantábrico en verano
él se cree que así,
me comenta mi madre, escéptica
no se va a morir nunca
desde la ventana del estudio
donde me encierro a escribir
desde por la mañana temprano
y durante las cuatro estaciones
puedo ver la playa de mi padre
la arena que está pisando
y si tuviese a mano unos prismáticos
y forzara un poco la vista
podría incluso, verle a él
hace tiempo, años, que no le veo
ni hablo con él
ni siquiera por teléfono
pero cuando luego
retiro mi frente del cristal
y acerco la silla
apoyo los codos sobre la mesa
y empiezo a escribir
lo hago con la confianza
y seguridad
del que se sabe
con las espaldas protegidas:
su padre está ahí afuera,
nadando
y no se va a morir nunca
Excuso decir cómo recibe una este poema cuando lo recita David...
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