miércoles, 27 de febrero de 2013


«Sólo me queda llorar
hasta borrar mis manos»
escribí hace tiempo.

 Carver anotó un mes antes de morir:
«Mantequilla, huevos, chocolate…
¿Ir a la Antártida o a Australia?.
 
Era su lista de la compra.
La memoria está hecha de ramas y envases
de plástico que trae el río.

 Como el rostro lívido
del amigo que perdí.
Y su sonrisa cómplice.
 
«Sólo me queda llorar
hasta borrar mis manos»
escribí hace tiempo.

Y me queda también la intención
de ponerme del otro lado
sin perder lo que una vez fui,

y trabajar el tiempo con mis manos,
sin cerrar los ojos, despacio,
como las sombras de los árboles.

 «Ejercicio de memoria», Mientras tanto dame la mano (traducido del euskera por Kirmen Uribe, Gerardo Markuleta y Ana Arregi), Madrid, Visor, 2004

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