sábado, 24 de noviembre de 2012



El pasado jueves 22 escribí en mi cuadernín: «En mi familia nos morimos al revés. Se mueren los que no sabían lo que era un constipado y sobreviven los que han arrastrado a lo largo de su vida enfermedades a veces muy graves, como el cáncer». Y ojalá no lo hubiera escrito, porque ayer murió mi tía Esperanza. Tenía 94 años.

Me abrió las oreyas con una aguja e hilo de coser...

Que la tierra le sea leve, tan leve como no fue su vida...

Mañana marcho a Asturias. Con pena y preguntas... De esas que no tienen respuesta.


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