Aunque un poco descafeinada, hoy me siento orgullosa de ser asturiana. Y recuerdo a todas las mujeres de los mineros: madres, compañeras, hijas, hermanas, abuelas...
Y, por supuesto, a las mujeres mineras:
¡Ánimo, mineros!
Y, por supuesto, a las mujeres mineras:
¡Ánimo, mineros!

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