Antes de ganarme otra bronca por prometer y no cumplir, allá va: el jueves pasado tuvo lugar en La marabunta un homenaje a Adrianne Rich en el que participaron Marisol Sánchez (traductora de Rich y profesora de inglés), Beatriz Gimeno (escritora) y Mili Hernández (editora). Hace tiempo que el blog de Marisol es uno de mis lugares de referencia porque me gusta su perspectiva del arte: como un compromiso de la sociedad respecto al tiempo en el que y para el que vive, un impulso individual que queda vacío si, en el camino, no se convierte en una lucha colectiva por una vida mejor. Respecto a esta vida mejor, no cabe en mí otra posibilidad más que la de ampliar cada vez más (y mejor) nuestro compromiso con nuestro propio conocimiento, asunto que, evidentemente, exige (tal vez) un esfuerzo que nos agota y rinde en muchas ocasiones, pero que es la única posibilidad (...iba a escribir de salvación, pero me resulta demasiado grande, solemne...) de plantear opciones, maneras distintas de ver y de hacer. Maneras que, en este caso, tienen mucho que ver con la responsabilidad de ser mujer, de ser profesora y de ser feminista.
Marisol tiene un vínculo especial con Adrianne Rich. De hecho, cuando ésta falleció en abril muchas personas le dimos el pésame porque, a través de las entradas de su blog, sabíamos de su respeto y ternura hacia la autora estadounidense.
Y ahora digo por qué me gustó tanto la intervención de Marisol: porque hizo una semblanza personal y erudita de la persona y de la obra de Adrianne Rich. Y ésta es la forma que yo quiero para mí a la hora de acercarme a los autores (o autoras) y a sus obras. Me gusta el hecho de mostrar que la erudición no tiene por qué ser hermética. Evidentemente, cualquier tipo de acercamiento a la literatura exige ciertos conocimientos de lo que se habla, pero la intervención de Marisol, basada en la evolución personal, literaria y de compromiso de Adrianne Rich, no se hizo incomprensible para nadie. Y ése es el camino para abrir puertas al pensamiento, a la posibilidad de crecer, de aprender, de mejorar. Desbrozando caminos (los que sean: personales, profesionales, académicos) nos equivocaremos mil veces y mil más como los besos de Catulo, pero de eso se trata el aprendizaje....
Del homenaje salí con Sobre mentiras, secretos y silencios y la recomendación por parte de una de las asistentes al acto, Amparo de uno de los ensayos. Quienes me conocen van a comprender el porqué de mi entusiasmo por una y otra autoras:
«Pienso como profesora de lengua, como alguien para quien el
lenguaje significa libertad, que está tratando de ayudar a otros a liberarse a
través de la palabra escrita, pero sobre todo a que aprendan a escribirla como
palabra propia, personal. No puedo saber por otras personas qué es lo que
necesitan liberar o cuáles son las palabras que necesitan escribir. Yo sólo
puedo tratar, con ellas, de aproximarme a la historia que ellas mismas quieren contar.
Siempre he asumido, y lo sigo haciendo, que la gente llega a la libertad de
lenguaje a través de la lectura, antes que de la escritura, que la diferencia
del tono, ritmo, vocabulario, intenciones, encontrada a lo largo de años de
lectura es, sobre todo, una sugerencia de muchas posibilidades diferentes de la
forma de ser. Pero mi vida cotidiana, como profesora, me enfrenta diariamente a
jóvenes, hombres y mujeres, para quienes la literatura y el lenguaje han sido
utilizados en su contra, para mantenerlos en su lugar, para mitificar las
conductas de los otros y humillarlos a ellos; para debilitarlos»
Adrienne Rich, Sobre mentiras, secretos y silencios (traducción de Margarita Dalton), Madrid, Editorial horas y HORAS, 2011
No tengo palabras, Alicia. Qué bonita entrada. Muchísimas gracias, de verdad.
ResponderEliminarBesos!
Por cierto, dame el nombre de ese poeta que nombraste y que tanto te gusta.
Bye!!
Muchas gracias por acordarte de mí , por tu estupenda entrada y por tu enorme sensibilidad. amparo
ResponderEliminar