Mi amiga C., profesora interina como yo en un barrio obrero de Madrid (¡sí, existen. Siguen existiendo. Vengan a ver...!), me remite la carta que está enviando a los periódicos:
Le escribo desde un claustro de secundaria cualquiera de la Comunidad de Madrid. Menos mal que me he traído un omeoprazol porque los asuntos que hemos visto hasta ahora me están produciendo un ardor considerable. Todos estos temas y los que figuran a continuación podrían resumirse en que la apuesta económica para la educación madrileña es equivalente a un chocolate con churros (“no es rentable”, dicen) y los que tenemos la fuerza para reclamar solo pensamos en nuestro propio chocolate ¿Así cómo vamos a conseguir plantar cara a la degradación de la escuela pública, repito pública, frente a la concertada, la niña bonita del gobierno de Aguirre?
Aquí nadie se moja, tan solo su churro. Todos llevamos el chubasquero de la nómina de fin de mes sin pensar que una mañana muy próxima, tal vez este septiembre, nos hayan quitado a más de una/o el chocolate y se nos hayan comido los churros. Y, a cambio, nos hayan puesto a fregar los platos rotos de la concertada, tanto si eres interino como si no.
El gobierno de la ex ministra de educación va a cerrar muchos bachilleratos, nocturno y diurnos. En consecuencia, muchos institutos van a ver sus aulas del diurno estarán apestadas de alumnos (valga la polisemia de la expresión) y las lista de interinos y de profesores amargados también.
La última genialidad de esta inefable consejería de educación es crear diferenciaciones entre los centros. Ahora quieren crear los centros tecnológicos con un presupuesto digno de una república bananera, como Espe se negó a seguir el modelo propuesto por el ministerio, ese de aulas 2.0…“Pa chula yo” – debió pensar – “q pa eso me leo a Sara Mago”). Sí, señores y señoras, miembros y miembras, calamares y mitocondrias, renunció a la ayuda económica central solo por proceder de un gobierno socialista. Ella el caballo no lo quiere ni regalado. Sabe que cuenta con muchos burros (entre ellos, el propio profesorado, que no se mueve). El resultado de esta vanidosa decisión es que en Madrid se han suprimido muchas aulas de enlace, los inspectores acuden al centro para contar alumnos del nocturno en busca de cierres (en un día de un Madrid-Barça o el día antes de vacaciones), pero eso sí ni se lo ocurre pasarse para ver cómo va la caldera rota y que los alumnos y los profesores no se congelen y muchas y muchas cosas más amiguitos, amiguitas y amiguites (porque también hay neutros en esta vida)…
Ahora quieren crear una nomenclatura para los centros que “mola mazo”, tecnológicos. En muchos centros, no tenemos ni borrador en el aula pero, en cambio, vamos a ser tec-no-lógicos, o sea, centros 2.0 y me llevo 3. Y aquí no se mueve nadie. Sí, sí, síiiii que hay mucha reunión por aquí, mucha reunión por allá pero para hablar de cosas tan pragmáticas como el sexo de los ángeles.
En resumen, los centros están cada vez más divididos en la lucha por el sálvese quien pueda y el no sin mi cartelito de bilingüe o de instituto tec-no-lógico. Enhorabuena a todos y a todas, miembros y miembras de la komunidaz hedukatiba. Sed bienvenidos a la “Deseducación 2.0”, donde el colega y el alumno/a/e me importa un bledo. Gracias essssssssssscelentísima Sra. Aguirre por apostar por otros terrenos económicos, no el de la hedukazion (savemos k no es rentavle). Suyo es el poder y la gloria hedukatiba. Ruega por nosotros (¡ah! y por ellos).
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Una profesora cualquiera
de un instituto churrero cualquiera.
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Y lo mejor. Sus chic@s del PCPI (Programas de Capacitación Profesional Inicial...) han dicho: este documento "que rule, que rule". Pues eso, que rule...
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