... porque al mar ir se va, pero no se sabe si se ha de volver...
¡Infeliz, qué desgracia me había de venir todavía!
Suscitómela el dios Posidón, que sacude la tierra:
él alzando los vientos cortó mi camino, encrespaba
de manera indecible la furia del mar y el oleaje
de la balsa me echó sin curar de mis hondos suspiros.
Por en medio partióla después la borrasca, nadando
conseguí atravesar el abismo marino y a poco
la corriente del viento y del mar me acercó a vuestras playas.
Homero, Odisea, Madrid, Gredos, 1998 (introducción de Manuel Fernández-Galiano, traducción de José Manuel Pabón)
y ya sabemos que a veces duerme, Homero...
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