... y vaya usted a saber porqué, me viene en este preciso momento a la memoria La cinta blanca (sí, justo, la de Haneke). Será porque no escribí nada sobre ella (como si necesitara asimilarla). Lo primero que me vino a la mente cuando la vi (hará unas tres semanas) fue: "A Bolaño le hubiera gustado". Creo que trata su gran tema: el mal. Y lo trata de una manera sugerente, terrorífica. La crítica asocia la película a una indagación acerca de la educación de los nazis y la relación causa-consecuencia. Me preguntaba si había sido el propio Haneke quien había establecido este criterio. Por las entrevistas que he leído, parece que él sitúa este razonamiento de forma más global... Los totalitarismos que surgen cuando se prostituye el ideal. Es decir, que no podemos (en mi opinión) limitar la historia que nos cuenta (magistralmente) Haneke a una situación. Creo que lo que plantea es atemporal. Ese mal que (seguimos con las discusiones de las que ya he comentado algo en otras entradas), ¿surge de la situación real de una época histórica o podemos abstraerlo a la condición humana?
.....Mientras la veía, la relacionaba con ciertas imágenes de La noche del cazador. Ciertos simbolismos infantiles quebrados por ¿el mal?, ¿la educación?... La película no se puede contar porque una de sus maravillas (me parece) es cómo Haneke exige del espectador el trabajo de entrar en lo que no se ve echando mano de su propia experiencia (personal, social, cultural, literaria, cinematográfica...). Eso que los expertos llaman "fuera de campo" y que para mí son elipsis (exactamente igual que hace Bolaño y que me parece lo mejor de él -de Bolaño-...), maneras de no contar. La pregunta, entonces, es: si el narrador (escrito o cinematográfico) no lo cuenta, ¿cómo es que nos queda tan claro? Será, tal vez, porque todos participamos, de alguna forma, de ese espacio de maldad.
.....Algunos amigos con los que trato el tema del mal consideran que éste no existe como concepto sino que todo puede derivarse del momento histórico o de las culturas. Yo no lo tengo claro. Pero me gusta ver en pantalla esas contradicciones, ese desasosegamiento, esa manera de dejarnos ojopláticos y con la respiración inquieta. Un cuento de terror que nos escamotea las imágenes del horror. Para que imaginemos o recordemos... Una putada para quien no le guste indagar sobre la condición humana, vaya, resumiría.
.....Mientras la veía, la relacionaba con ciertas imágenes de La noche del cazador. Ciertos simbolismos infantiles quebrados por ¿el mal?, ¿la educación?... La película no se puede contar porque una de sus maravillas (me parece) es cómo Haneke exige del espectador el trabajo de entrar en lo que no se ve echando mano de su propia experiencia (personal, social, cultural, literaria, cinematográfica...). Eso que los expertos llaman "fuera de campo" y que para mí son elipsis (exactamente igual que hace Bolaño y que me parece lo mejor de él -de Bolaño-...), maneras de no contar. La pregunta, entonces, es: si el narrador (escrito o cinematográfico) no lo cuenta, ¿cómo es que nos queda tan claro? Será, tal vez, porque todos participamos, de alguna forma, de ese espacio de maldad.
.....Algunos amigos con los que trato el tema del mal consideran que éste no existe como concepto sino que todo puede derivarse del momento histórico o de las culturas. Yo no lo tengo claro. Pero me gusta ver en pantalla esas contradicciones, ese desasosegamiento, esa manera de dejarnos ojopláticos y con la respiración inquieta. Un cuento de terror que nos escamotea las imágenes del horror. Para que imaginemos o recordemos... Una putada para quien no le guste indagar sobre la condición humana, vaya, resumiría.
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