"Al menos para controlar a una amplia mayoría, la disolución del individuo, de su personalidad singular, así como el desarraigo y separación del grupo, parecen ser las nuevas estrategias de dominación".
"La tendencia es fomentar las diferencias individuales pero sólo para propiciar el enfrentamiento e impedir la conciliación social, pues la aparente personalidad singular se diluye como un azucarillo en un gregarismo aniquilador. El objetivo es configurar individuos iguales pero persuadidos de que son diferentes y, para ello, es necesario provocar la desintegración social. La publiciad y los medios no cesan de repetir este mensaje, en el fondo y en la forma; se dirigen a todos utilizando la segunda persona del singular -tú- y presentan situaciones que hacen de la ruptura social, el engaño y las malas maneras algo mucho más divertido y excitante que la amistad y el buen entendimiento".
Concha Fernández Martorell, El aula desierta, Barcelona, Montesinos, 2008
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