martes, 1 de septiembre de 2009

Cuando estuve en Trabe el otro día, me regalaron una revista que se llama El súmmum. Cuando la abrí me encontré con este poema de José Luis Piquero:

A Nacho Vegas y a Xabel Vegas

Se busca a Alicia. Descripción:
pequeño cuerpo, tetas como niños dormidos.
En su culo anidaba nuestra felicidad
y en su cabeza todos los errores.

Se la busca. Yo no sé qué es más cruel:
si sus ojos cerrados en la gran madrugada de canciones,
si su regazo, pulpa democrática sobre la que jadean
—arf arf— perros viejos.

Dulce Alicia: menuda cabraloca.
Pero yo la he querido, oídme, y ella a mí un poco menos.
Me llevaba cogido de la polla por el pasillo, igual
que una nanny perversa a un niño lujurioso,
y yo feliz, feliz.

La sucia colegiala ha arrojado los libros
y ha salido corriendo. ¡Dios, cómo corría!
Lo que es por mí no la atraparán nunca.

Alicia, en ti he dejado mis huellas dactilares:
¡ponedme las esposas! El guardián
se ha vuelto loco y ella ríe, ríe.
A tu salud cualquiera se emborracha lo menos una vez,
y eso que no eres buena, y qué más dá.

Se busca a Alicia. Descripción:
la curva de su espalda un cristal empañado,
piernas que tienen maña para oprimir el mundo así y así.
Su precio, lo que lleves
en los bolsillos.

«Alicia ya no vive aquí» pertenece a un poemario que aparecerá en otoño con el nombre de El fin de semana perdido (DVD Ediciones)

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