Lo he intentado. Conste que llevo un montón de años intentando acercarme (y disfrutar de) a la normalidad. Y no lo consigo aunque, probablemente, no cejaré en el empeño... He procurado engancharme (no leerlo, no, engancharme: que me apasionara, me arrebatara, leerlo en una noche, llegar en menos de 5 segundos a la página 240... Hubiera sido bonito, de verdad. Y yo me hubiera sentido bien, menos ajena...). Y lo he intentado, además, porque personas en las que confío me lo habían recomendado. Siento defraudarlas: Julia, Marta, Elena, Hitos, Soledad... Pero no ha podido ser.
.....No lo he logrado. He fracasado estrepitosamente. Los hombres que no amaban a las mujeres me parece inverosímil. Pero esto no sería un gran problema, lo que me echa para atrás es que no me interesan los personajes (esa maligna familia millonaria donde parecen encontrarse todas las miserias —intelectuales, políticas y eróticas— de falconcrest... y esa guaja que parece una replicante por su fuerza (¿y su jefe, que la permite trabajar cuando le da la gana? A lo mejor, eso es costumbre de los suecos... A mí me parece género de ciencia-ficción). ¿Y de dónde le sale la amabilidad con la que recibe al periodista metido a investigador?...
.....Pero esto no sería importante (quiero decir, la verosimilitud, si me resultara entretenida. Pero es que tampoco. Llevo páginas y páginas con este señor metido en una cabaña acostándose con una mujer de «la familia» que tiene toda la pinta de tener que ver con la desaparición que investiga, visitado por su amante y por su hija —que le da una clave fundamental, porque lo que sí ha intentado el autor es retratar a las mujeres con discriminación positiva—...).
.....Abro la página 240: «Durante cinco minutos le tomaron el pelo hablando de sus defectos. Mikael se hundió en el sillón fingiendo estar ofendido, pero frunció el ceño cuando Erika hizo unos ambiguos comentarios que bien podrían referirse tanto a sus carencias periodísticas, como a su falta de habilidad sexual. Henrik Vanger echó la cabeza hacia atrás y se rió a carcajadas». ¿No es un poco vulgar? ¿Estar ofendido se opone a fruncir el ceño? ¿Por qué, entonces, ese «pero»? ¿Es correcto hablar de las virtudes o defectos sexuales de tu amante en público? ¿Por qué lleva no sé cuántos años con un amante poco hábil sexualmente? ¡Me estoy haciendo mayor, es indudable! Y esos dos gerundios...
.....Ahora, las ilustraciones de las cubiertas me parecen muy interesantes (son de Gino Rubert)
.....Y, además, me gusta ver a la gente con un libro. Eso sí. Es la mar de estético (no es coña).
.....No lo he logrado. He fracasado estrepitosamente. Los hombres que no amaban a las mujeres me parece inverosímil. Pero esto no sería un gran problema, lo que me echa para atrás es que no me interesan los personajes (esa maligna familia millonaria donde parecen encontrarse todas las miserias —intelectuales, políticas y eróticas— de falconcrest... y esa guaja que parece una replicante por su fuerza (¿y su jefe, que la permite trabajar cuando le da la gana? A lo mejor, eso es costumbre de los suecos... A mí me parece género de ciencia-ficción). ¿Y de dónde le sale la amabilidad con la que recibe al periodista metido a investigador?...
.....Pero esto no sería importante (quiero decir, la verosimilitud, si me resultara entretenida. Pero es que tampoco. Llevo páginas y páginas con este señor metido en una cabaña acostándose con una mujer de «la familia» que tiene toda la pinta de tener que ver con la desaparición que investiga, visitado por su amante y por su hija —que le da una clave fundamental, porque lo que sí ha intentado el autor es retratar a las mujeres con discriminación positiva—...).
.....Abro la página 240: «Durante cinco minutos le tomaron el pelo hablando de sus defectos. Mikael se hundió en el sillón fingiendo estar ofendido, pero frunció el ceño cuando Erika hizo unos ambiguos comentarios que bien podrían referirse tanto a sus carencias periodísticas, como a su falta de habilidad sexual. Henrik Vanger echó la cabeza hacia atrás y se rió a carcajadas». ¿No es un poco vulgar? ¿Estar ofendido se opone a fruncir el ceño? ¿Por qué, entonces, ese «pero»? ¿Es correcto hablar de las virtudes o defectos sexuales de tu amante en público? ¿Por qué lleva no sé cuántos años con un amante poco hábil sexualmente? ¡Me estoy haciendo mayor, es indudable! Y esos dos gerundios...
.....Ahora, las ilustraciones de las cubiertas me parecen muy interesantes (son de Gino Rubert)
.....Y, además, me gusta ver a la gente con un libro. Eso sí. Es la mar de estético (no es coña).
di que sí, haces muy requetebién. yo he acabado el tercer tomo y lamento no haber empleado ese tiempo en leer algo menos entretenido pero más nutritivo.
ResponderEliminar¡Pero si es que el problema es que a mí no me parece entretenido!... El entretenimiento es sagrado (en literatura más que en nada, probablemente)
ResponderEliminarbueno un poco entretenido sí es pero no mucho, eh...
ResponderEliminararpo
La Elena que mencionas no seré yo, ¿no?
ResponderEliminarPorque yo paso total de la Lisbeth Salami esa...
Besitos, ali.
Arpo: ¿a partir de qué pagina resulta entretenido?...
ResponderEliminarElena: pues sí eras tú, pero supongo que fue efecto del concierto de Antony y que consideré una opinión lo que eran dos... Sorry, pues y te copio el apellido de la prota (citaré copyright)
Besos mil (y mil).
No lo he leído, ni intentado (todavía). Conozco a gente que se lo ha bebido y lo voy a intentar, pero no será este verano porque ya he cubierto el cupo de experimentos con Crepúsculo y Moccia (¡cielos!) Quería saber qué ven los adolescentes en ellos y he visto un vacío lleno de tópicos.
ResponderEliminarDe todas formas, esto de los libros es tan ocasional y tan estacional... La jefa
... También lo intenté con Crespúsculo (en enero, durante un viaje a Cabo de Gata. Tampoco lo acabé, me duró lo que duró el viaje...). Del otro que mencionas no había oído nada... Ahora mismo lo busco. Besos, jefa.
ResponderEliminarTe miras demasiado el ombligo
ResponderEliminarY tú miras demasiado mi blog y mis intenciones... Menos mal que siempre dejas tus comentarios sin punto final, con lo cual entiendo que abres alguna posibilidad de duda...
ResponderEliminarLástima que no tenga más tiempo, pero... en fin, el blog es tuyo así que ya faltaría que no pudieras mirarte el ombligo
ResponderEliminarYa, pero en ocasiones soy como los vampiros... Necesito que me den permiso para entrar.
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