«El corazón es el culpable de cada mal pensamiento. Lo dice la Biblia. Yo, que no aprendí nada de los errores de mi tía Maribel, que no me parezco a ella, que no soy efusiva, aunque sí constante, también tropecé en su piedra, pero no me despeñé por el barranco. Supongo que, por mucho que nos prevengan, a casi todas nos toca vivir una historia de amor desgarrador, no sé si a causa de un perverso sustrato cultural o a causa de una cuestión de carácter; lo más razonable -y también lo más claustrofóbico- es que sea por las dos cosas. Nos solemos ganar a pulso cada historia de amor desgarrador, desigual, descompensado, chirriante, obtuso. Nos ponemos desnudas de espaldas y aguantamos como animales». La lección de anatomía, Marta Sanz
No hay comentarios:
Publicar un comentario