¡No me lo podía creer!... Estaba en un pub de Móstoles tomando un bocata de tortilla cuando en el hilo musical (digo yo que sería hilo musical, porque si no, no se entiende...) cuando, de repente, se ha oído esta canción; esta canción que forma parte de la educación sentimental de mi generación (menos mal que teníamos, también, muchísimas formas de neutralizar)... Ya es costumbre, en las reuniones con mis amigas, preguntarnos: «¿Adónde vamos con esta educación sentimental?». Evidentemente, a ningún buen sitio. O sea, hay que revisar ciertas bases... Sí, todavía hoy. Así estamos. Porque luego surgen preguntas: ¿cuántas mujeres separadas conocen ustedes con pareja? ¿Cuántos hombres?... («Lo siento mucho, la vida es así...» ¡Toma ya!)
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