miércoles, 1 de abril de 2009

¡Ay, qué poco os gusta Onetti! (dijo Eduardo Becerra una vez)

«Yo besaré los pies de aquel que comprenda que la eternidad es ahora, que él mismo es el único fin; que acepte y se empeñe en ser él mismo, solamente porque sí, en todo momento y contra todo lo que se oponga, arrastrado por la intensidad, engañado por la memoria y la fantasía. Beso sus pies, aplaudo el coraje de aquel que aceptó todas y cada una de las leyes de un juego que no fue inventado por él, que no le preguntaron si quería jugar»
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La vida breve, Juan Carlos Onetti

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