¿Por qué tememos la belleza?
¿Por qué lloramos cuando nos roza en los ojos?
¿Por qué temblamos cuando tocamos su puntas de fuego,
y después ocultamos el rostro, culpables
de que nos haya elegido?
La belleza es monstruosa, decía Rilke.
.
Por eso huyen.
Huyen los tigres, los leones y los búfalos;
todos enmudecen ante su fulgor.
¿Es que no veis cómo corren los hombres
sin mirar atrás,
cómo cierran las ventanas y los ojos,
cómo las manos nerviosas se esconden en los bolsillos,
porque no saben qué hacer, cómo tocar,
cómo beber esa gelatinosa belleza?
¿Adónde pensasteis que iban los hombres?
¿A una cita con la desesperación?
¿A una cita con el aburrimiento?
.
Para encontrar la belleza hay que caminar atrás,
pero mucho más atrás de nuestra historia, de nuestro origen.
Hasta llegar a un centro ingrávido:
el huevo negro de donde nace la vida;
aquel que nadie ha osado mirar,
intacto
en su redonda ausencia.
Pilar González España, El cielo y el poder
o ¿habrán algunos que la temen (debidamente) y otros (as) que vamos en tipo misión suicida a su busqueda?
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