«Juegos de inteligentes: los despejados juegan a las esquinitas y aprovechan la confusión general para quedarse con una esquinita.Los teósofos juegan al gallo ciego y si abrazan el tronco de un árbol, dicen que es el talle de una joven, y si les sacan el pañuelo de los ojos, dicen que la joven se convirtió en árbol y si les muestran la joven, dicen que es la reencarnación, y si la joven dice que no, dicen que es la falta de fe.
Los eruditos juegan a quien se acuerde mejor de estos juegos.
Domicilios espirituales.
El Dios de los católicos es un Dios que está en el aire.
El diablo está especialísimamente en los buenos.
Los santos están en sus tareas.
Los ángeles han volado demasiado alto.
Los escritores están casi siempre en sus escritorios.
Los cultos están en todas partes.
Los bohemios están en el mundo.
Los héroes están embalsamados».
Este texto es de Felisberto Hernández (Uruguay, 1902-1964). Hice la tesina sobre él (se convirtió en una verdadera obsesión), pero, con esto de las clases, en los dos últimos años no he podido prestarle ninguna atención. Selena Millares, mi directora de tesina, me ha invivitado a participar en su curso de doctorado para hablar de él y estoy muerta de miedo por un lado y reencontrando a Felisberto por otra... O sea, como siempre: sentimientos encontrados, emociones opuestas...
.Felisberto se ganó la vida durante muchos años poniendo música a las películas mudas, por eso he elegido esta foto para el blog. Yo creo que ésa fue una de las causas fundamentales de su peculiar visión... Una mirada al sesgo que plantea siempre nuevas posibilidades y que nos permite sentir la sensualidad de una mesa, por ejemplo...
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Y un pensamiento del maestro Bolaño: «Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral» («Consejos sobre el arte de escribir cuentos», Roberto Bolaño)
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¡Qué nervios! ¿Por qué me meteré yo en estos líos? Me puede el entusiasmo, claro... Parezco una pianista de películas mudas...
¿cuándo es?
ResponderEliminarEl único temor que debes tener es el de temer al temor. Por lo demás, no hay problema!!! Sí, tú puedes!!!
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