martes, 17 de febrero de 2009

¡Qué gracia! Tengo otitis y el médico me ha recetado unas gotas. En el prospecto recomiendan que, tras su aplicación, se tapone el oído con un algodón. Lo había hecho otras veces, pero, o bien se me había olvidado la sensación o es que nunca había salido a la calle con los oídos taponados con algodón... El caso es que siento como que camino dentro de una pecera. Oigo los ruidos del exterior lejanísimos y, sin embargo, mi respiración retumba... Creo que a veces incluso hago con la boca el ¡glup, glup! onomatopéyico de los peces. Cualquier cosa sirve para distorsionar la realidad: gotas, carreras, películas... Así estamos.

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