Recuerdos: quemaduras en las mantas o donde el amor ardió... Y esta idea (que no es del todo mía) me recuerda un poema de Angelín:
Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.
Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
—porque te vieron—,
jamás
se comerá la tierra al fin del todo.
Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.
Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.
(«Inmortalidad de la nada», en Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan, de Ángel González)
de acuerdo, pero que no te quemes tú, esa piel tan bonita que tienes.
ResponderEliminarun beso