lunes, 15 de septiembre de 2014

Gallo Nero publica Nebulosa, de Pier Paolo Pasolini, y César Rendueles ha escrito este prólogo.
        

domingo, 14 de septiembre de 2014

No todas las vueltas al cole son iguales...

GAZA

Tal cual. Y mañana, con camiseta verde.



Hay gente apisonadora y gente asfalto.

Pero el asfalto dura más.

Y puede ser roto por una flor...


La foto es de la grietera mayor, Gema. Blog: aunque sea ceniza
¡Uf, vaya semanita!...
                                          

viernes, 12 de septiembre de 2014

Tuve la suerte de tenerla como compañera. Amelia de Paz presenta Todo es de oídas, el proceso de Góngora contra el inquisidor Reinoso. Selecciono el siguiente fragmento de esta entrevista por lo que nos toca, ¡ay!
 
Nos aferramos al mito y a la leyenda urbana [sobre Góngora] porque de algo hay que rellenar tanta vacuidad. De ello se encarga la escuela obligatoria, con sus tormentos, con sus inercias, con sus rutinas, donde lo importante es cubrir un programa. Los mayores enemigos que hoy tiene Góngora son los gongoristas y el temario. [...] Somos víctimas de un sistema educativo muy dañino y triste, que nos ha impedido disfrutar de Góngora, de Cervantes. No puede haber perversión mayor. Deberíamos demandar a nuestros profesores de Literatura.
 
Y, claro, inevitable, el recuerdo de Luis Cernuda y su poema Góngora:
 
El andaluz envejecido que tiene gran razón para su orgullo,
El poeta cuya palabra lúcida es como diamante,
Harto de fatigar sus esperanzas por la corte,
Harto de su pobreza noble que le obliga
A no salir de casa cuando el día, sino al atardecer, ya que las sombras,
Más generosas que los hombres, disimulan
En la común tiniebla parda de las calles
La bayeta caduca de su coche y el tafetán delgado de su traje;
Harto de pretender favores de magnates,
Su altivez humillada por el ruego insistente,
Harto de los años tan largos malgastados
En perseguir fortuna lejos de Córdoba la llana y de su muro excelso,
Vuelve al rincón nativo para morir tranquilo y silencioso.

Ya restituye el alma a soledad sin esperar de nadie
Si no es de su conciencia, y menos todavía
De aquel sol invernal de la grandeza
Que no atempera el frío del desdichado,
Y aprende a desearles buen viaje
A príncipes, virreyes, duques altisonantes,
Vulgo luciente no menos estúpido que el otro;
Ya se resigna a ver pasar la vida tal sueño inconsistente
Que el alba desvanece, a amar el rincón solo
Adonde conllevar paciente su pobreza,
Olvidando que tantos menos dignos que él, como la bestia ávida
Toman hasta saciarse la parte mejor de toda cosa,
Dejándole la amarga, el desecho del paria.

Pero en la poesía encontró siempre, no tan sólo hermosura, sino ánimo,
La fuerza del vivir más libre y más soberbio,
Como un neblí que deja el puño duro para buscar las nubes
Traslúcidas de oro allá en el cielo alto.
Ahora al reducto último de su casa y su huerto le alcanzan todavía
Las piedras de los otros, salpicaduras tristes
Del aguachirle caro para las gentes
Que forman el común y como público son arbitro de gloria.
Ni aun esto Dios le perdonó en la hora de su muerte.

Decretado es al fin que Góngora jamás fuera poeta,
Que amó lo oscuro y vanidad tan sólo le dictó sus versos.
Menéndez y Pelayo, el montañés henchido por sus dogmas,
No gustó de él y le condena con fallo inapelable.

Viva pues Góngora, puesto que así los otros
Con desdén le ignoraron, menosprecio
Tras del cual aparece su palabra encendida
Como estrella perdida en lo hondo de la noche,
Como metal insomne en las entrañas de la tierra.
Ventaja grande es que esté ya muerto
Y que de muerto cumpla los tres siglos, que así pueden
Los descendientes mismos de quienes le insultaban
Inclinarse a su nombre, dar premio al erudito,
Sucesor del gusano, royendo su memoria.
Mas él no transigió en la vida ni en la muerte
Y a salvo puso su alma irreductible
Como demonio arisco que ríe entre negruras.

Gracias demos a Dios por la paz de Góngora vencido;
Gracias demos a Dios por la paz de Góngora exaltado;
Gracias demos a Dios, que supo devolverle (como hará con nosotros),
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.
 
"Góngora", en Como quien espera el alba (1941-1944)
 
 
Dice el Profe que dice Celestina que los bienes, si no son compartidos, no sirven de nada. Confieso (por mi culpa, por mi culpa, por mi...) que he tenido la tentación de quedármelo pa mí pa mí pa mí. Pero...

Big Mama Thornton en la revista Pikara (aquí)


La vuelta al mundo, Calle 13 (dirección del vídeo: Juan José Campanella)

El largo viaje del día hacia la noche, de Eugene O'Neill, o cómo la búsqueda de aquel instante de felicidad nos sitúa en el infierno. Frente a la alegría de estar, la tortura de recuperar aquel microsegundo de eternidad.
 
Cada vez más convencida de que el mejor teatro es el de la palabra...
                  
 
Ya sé que lo he puesto varias veces, pero hoy es diferente.

Hoy es para ti. Escucha:

I

Enorgullécete de tu fracaso,
que sugiere lo limpio de la empresa:
luz que medra en la noche, más espesa
hace la sombra y más durable acaso.

No quiso Dios que dieras ese paso,
y ya del solo intento bien le pesa;
que tropezaras y cayeras, ésa
es justicia de Dios: no le hagas caso.

¿Por lo que triunfo y lo que logro, ciego,
me nombras y me amas?: yo me niego,
y en ese espejo no me reconozco.

Yo soy el acto de quebrar la esencia:
yo soy el que no soy. Yo no conozco
más modo de virtud que la impotencia.


y II

Pero no cejes; porque no se sabe
cuándo pierde el amor, dónde la tierra
volteando camina, ni qué encierra
mensaje del que nadie tiene clave.

Pues el Libro Mayor (y eso es lo grave)
del Debe y el Haber nunca se cierra,
y acaso acierte el que con tino yerra;
ni es nada el mundo hasta que el mundo acabe.

Si te dicen que Dios es infinito,
di que entonces no es; y si finito,
que lo demuestre pués y que concluya.

Pero no hay Dios ni hay Ley que a contradanza
no se pueda bailar. Tu muerte es tuya.
Tu no saber es toda tu esperanza.

Agustín García Calvo, introducción a Sermón de ser y no ser, Zamora, Lucina, 1995 (7ª edición)
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jueves, 11 de septiembre de 2014

 
Decía don Benito que las cosas caen del lado al que generalmente se inclinan...
Dice doña María Moliner en su Diccionario de uso del español:
 
dignidad: Cualidad de digno * Cualidad de las personas por la que son sensibles a las ofensas, desprecios, humillaciones o faltas de consideración [...] * Actitud del que no tolera esas cosas. (V: "AMOR propio, CABALLEROSIDAD, lo que se debe -DEBER- a sí mismo, DECENCIA, DECORO, propia ESTIMACIÓN, GRAVEDAD, HOMBRÍA de bien, HONESTIDAD, HONOR, HONORABILIDAD, HONRA, HONRADEZ, [...], NOBLEZA, ORGULLO, PUNDONOR, PUNTILLO, punto, RECTITUD, RESPETABILIDAD, RESPETO de sí mismo, VERGÚENZA [...]
                                            


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Esto es lo que tengo que decir hoy. Por alegrías: Camarón



Tirititran, tran, tran..

Así que habrá que acudir a una diosa, no queda más remedio...



Esta aria pertenece a la ópera  ópera Samson et Dalila, de Saint Saëns y si les interesa la letra la pueden consultar en el blog de Alberto Granados (aquí)

Ahora sí puedo decir: ¡Buenos días!