lunes, 29 de septiembre de 2014

domingo, 28 de septiembre de 2014

El acabose sería que Rosendo Mercado se cortara el pelo...


Atención a esta letra: Autócratas:



Gracias a Decibelios HD
No conocía a Allen Frances, pero creo que hace un análisis impecable del problema de la sobremedicación que vivimos: aquí
 
P. En 2009, un estudio realizado en Holanda encontró que el 34% de los niños de entre 5 y 15 años eran tratados de hiperactividad y déficit de atención. ¿Es creíble que uno de cada tres niños sea hiperactivo?
R. Claro que no. La incidencia real está en torno al 2%-3% de la población infantil y sin embargo, en EE UU están diagnosticados como tal el 11% de los niños y en el caso de los adolescentes varones, el 20%, y la mitad son tratados con fármacos. Otro dato sorprendente: entre los niños en tratamiento, hay más de 10.000 que tienen ¡menos de tres años! Eso es algo salvaje, despiadado. Los mejores expertos, aquellos que honestamente han ayudado a definir la patología, están horrorizados. Se ha perdido el control.
 
 
 
P. ¿Todos vamos a ser considerados enfermos mentales?
R. Algo así. Hace seis años coincidí con amigos y colegas que habían participado en la última revisión y les vi tan entusiasmados que no pude por menos que recurrir a la ironía: habéis ampliado tanto la lista de patologías, les dije, que yo mismo me reconozco en muchos de esos trastornos. Con frecuencia me olvido de las cosas, de modo que seguramente tengo una predemencia; de cuando en cuando como mucho, así que probablemente tengo el síndrome del comedor compulsivo, y puesto que al morir mi mujer, la tristeza me duró más de una semana y aún me duele, debo haber caído en una depresión. Es absurdo. Hemos creado un sistema diagnóstico que convierte problemas cotidianos y normales de la vida en trastornos mentales.
 
 
 

jueves, 25 de septiembre de 2014

Aprovechando que tenía que salir del barrio para otras cosas, fui a ver la exposición Autorretratos de Alberto García-Alix, que acaba el domingo 28 y ya pensaba que no...
 
¿Cómo puede la expresión de lo que aparentemente es un profundo ombliguismo dar tantas claves de mí (entiéndanme: un mí que puede ser cualquiera)? Sólo hay una explicación: yo soy tú (o podría serlo). Y en la posibilidad está., siempre, la vida o lo que vamos a ser porque ya lo somos. Recuerdo una entrevista en la que Alberto García-Alix, hablando de sus fotografías eróticas -o pornográficas o...-, decía que, fuera como fuera la fotografía, él siempre acababa mirando a los ojos de la/el modelo... Y, ahora que lo escribo, creo que no fue en una entrevista sino que era el pie de foto que acompañaba a esta fotografía en una exposición que vi hace tiempo el Reina Sofía:
 

Elena, la mujer que enseña sus botas, 1997
 
 
Porque es esto lo que él quiere mostrar en un cuerpo desnudo: unos ojos:

 
 
Y son los ojos que miran tras la cámara los que se perciben en cada fotografía. Es él, pero no: es el dolor, el riesgo, el pasado, la solidaridad, el abandono, la violencia, el amor, la ausencia, el miedo, el exilio..
 
Podría estar horas leyendo sus ojos...
 
 
Tenemos algo en común. Autorretrato, 1997
 
Copio el principio del guion de De donde no se vuelve:
 
[Voz de Alberto García-Alix]:
La fotografía tiene en sí algo de infernal; quiero decir, de donde no se vuelve.
Cogidos de su mano pasamos al otro lado de la vida.
y allí, atrapados en su mundo de luces y sombras, siendo sólo presencia también vivimos.
Inmutables,
olvidadas las penas, redimidos nuestros pecados.
Por fin domesticados; congelados.
Al otro lado de la vida. De donde no se vuelve.
 
 
Autorretrato con la mujer que quiero, 1984

 
[Voz de Alberto García-Alix]:
Las calles de la ciudad donde vivo, sus personajes más desquiciados...
Yo soy uno de ellos, bajo la luz de las tapias.
Bajo la luz de las tapias
todo lo bueno y lo malo.
Bajo la luz de las tapias
todos nosotros obcecados en salir adelante.
Tercos como mulas... Nosotros.
Bajo la luz de las tapias.
El abismo de las emociones. El eterno penar.
La misma canción.
El insondable corazón.
El apretado rencor del tiempo.
Bajo la luz de las tapias... Bajo la luz de las tapias.
La lujuria. Los eternos deseos de siempre.
Las pavorosas pesadillas.
Los brillos de la luna.
Los silencios.
Los ruidos.
Bajo la luz de las tapias, voces que salen del alma y gritos, sí, los gritos de los ofendidos...
Y además alegres palmas.
 

Los malheridos, 1988

 
Los textos aparecen en Moriremos mirando (Alberto García-Alix, Madrid, La Fábrica, 2008)
 
Y, en fin, lo inevitable:
 

Autorretrato con chaleco, 1989

Y aquel día en el que yo pasaba por Chueca y escuché, inconfundible, el ronquido de una Harley y, al girarme... vi su casco pequeño, que ni siquiera era casco, amarillo, inseguro...

[...] No soy capaz de inventar. No tengo nada que contar que no sea yo mismo. Necesito estar de cuerpo presente, fotografiar mi entorno inmediato, lo que puedo tocar, lo que encuentro delante. Si no hay encuentro no hay nada. La magia de la vida es el encuentro. Una de las grandes lecciones que debe aprender un fotógrafo es la de prescindir de todo aquello que distrae la atención. Cuando doy clases de fotografía, lo primero que trato de enseñar es a quitar lo que sobra. En cuanto a lo que falta... ¡Ah, ése es otro cantar! La fotografía siempre debe tener misterio. El misterio de la propia vida, de la próxima curva.
 
"La cocina, el cuarto de juguetes, la cámara de tortura" en Moriremos mirando


Fotografía de Ángel González (fuente: La Nueva España)
 
 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Mis efepés ex pecepis y así...

 
Frato (o sea, Tonucci)
Francesco Tonucci. Los niños necesitan menos juguetes y más libertad.

Compañeros, que haberlos hailos. Mis divinos escarlatinos...



Lo malo ya no es la ratio, es que no caben. Literalmente. No caben.

Joan Manuel Serrat y Paco Ibáñez en el homenaje que inaugura la Fundación Labordeta... Aquí.

martes, 23 de septiembre de 2014

Cuando la educación es un valor y no un negocio pasan estas cosas. ¡Vivan los maestros!



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