lunes, 1 de septiembre de 2014

Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.
   
¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?
  
No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:
                       
nada es lo mismo.
                  
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González, "Nada es lo mismo", en Grado elemental (1962)

Lo pido hace tiempo y espero que Cuerda me escuche (y me atienda): por favor, necesitamos ¡ya! la segunda pare de Amanece que no es poco... Ahí va una idea para el guion:
 
 la sierra de Guadarrama

Hechos

Los andaluces de la escuela pública barren en los Premios Nacionales de Bachillerato
Hasta ahí mismo de imputaciones sin condenas. Hasta ahí.

Si no hay sanidad para todos no hay salud para nadie.

sábado, 30 de agosto de 2014

Desetiquetando, que es gerundio... ¡Vivan los niños!



Desatar las voces, desensoñar los sueños: escribo queriendo revelar lo real maravilloso y descubro lo real maravilloso en el exacto centro de lo real horroroso de América.
En estas tierras, la cabeza del dios Eleggúa lleva la muerte en la nuca y la vida en la cara. Cada promesa es una amenaza; cada pérdida, un encuentro. De los miedos nacen los corajes; y de las dudas, las certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios, otra razón.
                                   
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. La identidad no es una pieza de museo, quitecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día.
En esa fe, fugitiva, creo. Me resulta la única fe digna de confianza, por lo mucho que se parece al bicho humano, jodido pero sagrado, y a la loca aventura de vivir en el mundo.
 
Eduardo Galeano, «Celebración de las contradicciones/2», El libro de los abrazos, Madrid, siglo xxi, 2007 (26ª edición)

domingo, 24 de agosto de 2014

Ese terrible momento en el que dices "mi chico" y te encuentras con un: "Ah, no sabía que tuvieras hijos..."
 

Muy importante, en mi opinión.

Estas personas sí que tienen autoridad, no precisan del autoritarismo (mucho menos del genocidio)
Europeos de Berlín: Mireia Belmonte, medalla de oro en 200 mariposa. Aquí, interesante crónica de su participación y palmarés de la nadadora.


Fotografía de Maja Hitij (¡otra mujer!. Aquí, su web) 

¡Ah!... Y Judit Ignacio, medalla de plata. Aquí.


Fotografía distribuida por EFE

Es importante subvertir funciones. La distancia permite observar el horror que, en la "normalidad", parece asumirse.





Aquí.
LA CAMPAÑA DEL CUBO HELADO NO HA AUMENTADO LOS FONDOS PARA AYUDAR A LOS ENFERMOS DE ELA.
 
"Por ello, AdELA quiere recordar que si alguien desea contribuir y ayudar a su lucha contra la ELA pueden realizar sus donaciones en el siguiente número de cuenta: ES09 - 2038 - 1923 - 156200003135. Asunto: cubo hELAdo."
 
Noticia aquí.

Yo es que creo que a LaMoni habría que clonarla para que todo el mundo pudiera tener una igual, aunque fuera en pequeñito...

Esta mañana he escuchado en la radio que hoy hubieran debido volver a las aulas los niños palestinos de la Franja de Gaza...
 
Cuatrocientos sesenta y nueve (469 niños) no podrán hacerlo porque han sido asesinados.
 
Los que siguen vivos no podrán hacerlo hasta que no se decrete un alto el fuego.
 
Por si alguien considera que, dentro de lo que cabe, UNICEF ofrece datos fiables: aquí. ¿O también UNICEF es sospechosa de antisemitismo?
 
Así que, de nuevo, necesitamos la palabra de Miguel Hernández:
 
Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,
abiertos ante el cielo como dos golondrinas:
su color coronado de junios, ya es rocío
alejándose a ciertas regiones matutinas.
 
Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro,
como bajo la tierra, lluvioso, despoblado,
con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro,
como bajo la tierra quiero haberte enterrado.
 
Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas,
al fuego arrebatadas de tus ojos solares:
precipitado octubre contra nuestras ventanas,
diste paso al otoño y anocheció los mares.
 
Te ha devorado el sol, rival único y hondo
y la remota sombra que te lanzó encendido;
te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo,
tragándote; y es como si no hubieras nacido.
 
Diez meses en la luz, redondeando el cielo,
sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado.
Sin pasar por el día se marchitó tu pelo;
atardeció tu carne con el alba en un lado.
 
El pájaro pregunta por ti, cuerpo al oriente,
carne naciente al alba y al júbilo precisa;
niño que sólo supo reír, tan largamente,
que sólo ciertas flores mueren con tu sonrisa.
 
Ausente, ausente, ausente como la golondrina,
ave estival que esquiva vivir al pie del hielo:
golondrina que a poco de abrir la pluma fina,
naufraga en las tijeras enemigas del vuelo.
 
Flor que no fue capaz de endurecer los dientes,
de llegar al más leve signo de la fiereza.
Vida como una hoja de labios incipientes,
hoja que se desliza cuando a sonar empieza.
 
Los consejos del mar de nada te han valido...
Vengo de dar a un tierno sol una puñalada,
de enterrar un pedazo de pan en el olvido,
de echar sobre unos ojos un puñado de nada.
 
Verde, rojo, moreno; verde, azul y dorado;
los latentes colores de la vida, los huertos,
el centro de las flores a tus pies destinado,
de oscuros negros tristes, de graves blancos yertos.
 
Mujer arrinconada: mira que ya es de día.
(¡Ay, ojos sin poniente por siempre en la alborada!)
Pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mía,
la noche continúa cayendo desolada.
 
Este texto no forma parte de ningún poemario de Miguel, pero está fechado en 1938 (es decir, formaría parte del trabajo que el poeta realizó para El hombre acecha).
 
Su primer hijo, Manuel Ramón, murió, con diez meses, el 19 de octubre de 1938. 
Porque hoy no es el aniversario de su nacimiento, ni de su muerte. Ergo... ¡Viva Miguel!



A Miguel Hernández, Mayte Martín.

sábado, 23 de agosto de 2014

¡Ay, aquellos tiempos en que los chicos de la pandilla llevaban sus luchacos escondidos en los pantalones!

lunes, 18 de agosto de 2014