domingo, 26 de junio de 2016

Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

Jaime Gil de Biedma

miércoles, 22 de junio de 2016

«[…] en esta situación revolucionaria en la que nos encontramos, “nosotros” podemos incluso aprovechar para volvernos muy conservadores. […] Merece la pena conservar la escuela pública, la sanidad pública, el derecho a una pensión, a una vivienda, a un trabajo. Podemos, ante todo, insistir en que hay cosas en este mundo muy merecedoras de ser conservadas. Por ejemplo, hay una cosa que hay que conservar a cualquier precio, una cosa que es tan importante que vale más que la propia vida: la dignidad. […] Por encima de la vida, quieren [los hombres —y las mujeres, añado yo, con permiso del profesor Fernández Liria—] ante todo, conservar aquello que hace a la vida digna de ser vivida.
Esto nos tiene que hacer recordar que en la izquierda, seamos comunistas, anarquistas, anarcosindicalistas, trotskistas, maoístas o del frente judaico de liberación, ante todo siempre hemos sido luchadores por un orden político de la dignidad […] es decir, ciudadanos independientes civilmente, que no tengan que pedir permiso a nadie para existir con dignidad.»
Carlos Fernández Liria, En defensa del populismo, Madrid, Catarata, 2016
«Se ha insistido mucho en que una de las columnas vertebrales del populismo es la construcción de un “pueblo” sobre la distinción entre un “ellos” y un “nosotros”. Pues bien, en ese sentido, asistimos a un vuelvo histórico insólito desde los tiempos de Lenin: ahora los revolucionarios son “ellos”; son ellos los que están dispuestos a acabar con todas las instituciones que sostienen la vida humana dentro de unos cauces normales de decencia y dignidad. Ni el nihilismo anarquista más radical había llegado tan lejos. Con tal de salvar los intereses de un capitalismo financiero de casino, los militantes y beneficiarios del neoliberalismo revolucionario están dispuestos a convertir este planeta en un desierto, a matar de hambre a la mitad de la población mundial, especulando en el mercado de los alimentos más básicos, a demoler todas y cada una de las conquistas que las luchas revolucionarias de dos siglos han ido plasmando en eso que se llama el Estado de derecho (que no es algo que nadie nos haya regalado, sino algo que es sin duda muy precario y muy imperfecto, pero que ha sido arrancado a los poderosos con muchas luchas, mucha sangre y muchos muertos). En suma, la revolución de los ricos contra los pobres está amenazando todo lo que podríamos llamar “civilización”. Y lo tenemos, por tanto, muy difícil, porque —como decía el magnate Warren Buffet, en lo que va camino de convertirse en la frase más famosa del siglo XXI— estos salvajes revolucionarios van ganando y podríamos decir que van ganando por goleada.»
Carlos Fernández Liria, En defensa del populismo, Madrid, Catarata, 2016

sábado, 18 de junio de 2016

Ye tan prestosu este cantar...


jueves, 16 de junio de 2016

Cosas que me envían mis alumnas: aquí.
Grabarme en el hemisferio derecho por qué soy profesora cuando el hemisferio izquierdo plantea dudas paralizantes:


domingo, 12 de junio de 2016


Y no, no fue en la Feria del Libro, que fue en la Cuesta de Moyano...




«Fue mi padre quien me regaló esta pluma cuando me casé. Nunca pude decirle que de su dote, más que los libros, las pinturas e incluso las propiedades, fue esta estilográfica el regalo más querido. Me ha puesto a salvo de Iosif y de mis demonios.»

Jesús Carrasco, La tierra que pisamos, Barcelona, Seix Barral, 2016