Y hablando de la importancia de mantener la historia para preservar, para cuidar, nuestra propia narración, en la mía tienen mucho que ver estos señores y señoras de los que habla Luis Pastor y que se elevaban sobre el olor de calcetines de la dictadura franquista y tenían, encima y para mayor escarnio, la desvergüenza de cuidar la palabra...
¡Gracias, J(me)!
Un crack, sin más.
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